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Dr. Alex Soza Orellana, chileno, iquiqueño residente en Cuba Septiembre, otra vez septiembre, que  trae a los chilenos las suaves brisas anunciando la llegada... Septiembre 2020. Siempre Allende

Dr. Alex Soza Orellana, chileno, iquiqueño residente en Cuba

Septiembre, otra vez septiembre, que  trae a los chilenos las suaves brisas anunciando la llegada de una nueva primavera, con sus campos floridos, con un renovado  calor  espantando el no grato frio invernal. Pero septiembre como siempre también nos trae historias, historias de triunfos, de glorias patrióticas, de victorias, pero también de crímenes, traiciones, de muerte y de heroísmo.

Recordábamos en consideraciones anteriores el gran triunfo de la Unidad Popular y del Dr. Salvador Allende en su cuarta oportunidad como candidato presidencial el 4 de septiembre de 1970, hace 50 años. Pero también nos trae a la memoria su heroica muerte en el Palacio de la Moneda defendiendo su gobierno, el mandato que el pueblo chileno le había dado. Ese 11 de septiembre de 1973 a  casi tres años de haber asumido el gobierno el 3 de noviembre de 1970, además de nuestro Compañero Presidente fueron muchos los muertos, asesinados, unos tras horrendas torturas, otros sencillamente acribillados a balazos por los soldados chilenos, con la debida obediencia a traidores generales. Sumarian más de 3000 los muertos y desaparecidos en los 17 años que duró la dictadura militar que se instauró aquel funesto 11 de septiembre.

Si hicieron todo lo posible por impedir el triunfo del Dr. Allende y que asumiera el gobierno, mucho más siguieron haciendo para obstaculizar el buen desarrollo del gobierno, el cumplimiento del Programa Popular.

El Dr. Salvador Allende y la Unidad Popular recibieron un país capitalista muy dependiente del imperialismo, con muy mala salud, enfermo de males sociales, arrastrados y acumulados en muchos años y que el Dr. Allende había ya diagnosticado en su labor como ministro de salubridad, en 1939, y había escrito un informe “La Realidad Médico Social de Chile” un detallado análisis de la situación de salud, donde plantea las causas, fundamentalmente sociales y económicas, y su posible solución. Todos estos elementos formaron parte indisoluble de su proyecto de gobierno en sus campañas presidenciales como en el programa popular.

Contradictoriamente a lo que nos dio la naturaleza, un país rico en recursos naturales, minerales, marítimos y tierras fértiles para el disfrute de todos los chilenos, estas riquezas estaban en manos de unos pocos y la gran mayoría en la pobreza y miseria. Aproximadamente un 2 % de la población acaparaba casi la mitad de los ingresos del país. El 60% de la población recibía salarios que solo alcanzan a un 17% de dicho ingreso nacional.

El 46.2% del capital accionario de la 30 empresas industriales más importantes de Chile estaba concentrado en las manos de consorcios extranjeros. Las empresas mineras, en manos extranjeras, sacaban de Chile un millón y medio de dólares diarios, La minería aportaba el 85% de los ingresos del país.

Realmente el gobierno de Nuestro Compañero Presidente recibe una economía estancada en el gobierno anterior el Producto Social bruto solo crece en un 2%, la minería del cobre, chilenizado, aporta solo un 2% de crecimiento. El transporte, sobre todo ferroviario,  es insuficiente y deficitario en reposición y repuestos, equipos en pésimos estados. La agricultura, con reforma agraria,  que exportaba productos se ve obligada a importar sobre todo productos alimenticios.

Cuando el gobierno de la UP asume,  asume también una deuda externa de 4 mil millones de dólares, el gobierno tendrá que desviar más de  mil millones para negociar y mitigar esta situación en parte. Deuda, por supuesto, contraída por los gobiernos anteriores.

En los mismos gobiernos anteriores las condiciones de vida de los trabajadores, de la mayoría de los chilenos empeoraron, el costo de vida sube hasta un mil%. Los obreros reciben salarios de hambre, jubilaciones de miseria. En el campo es peor, los salarios son mucho más bajos que la de los obreros, la ciudad. El desempleo ronda por encima del 8%. Viviendas en pésimas condiciones, en el campo es peor.

La desnutrición en los niños alcanza un millón y medio de infantes, con las consecuentes complicaciones como el retraso intelectual, aumento de la mortalidad infantil (casi 100 por cada mil nacidos vivos). Más del 50 % de los niños nacen sin asistencia médica. El 15% de los chilenos mayores de 15 años son analfabetos, la educación en al campo es más baja, solo la mitad accede a algún tipo de enseñanza.

Todo esto sumado a grandes manifestaciones sociales, sindicales, de descontento, marchas, huelgas, y por supuesto la represión policial y del ejercito.

Este son  a muy grosso modo los males que recibieron el Dr. Allende y La UP, y el “país floreciente” que afirman los sectores burgueses que había que rescatar de las manos de los “comunistas” como hipócrita justificación del golpe militar.

El Programa y las 40 medidas fueron las medidas trascendentales para resolver esta situación. El Programa Popular era realmente un  programa revolucionario, transformador, para cambiar lo que era necesario cambiar, basado en la realidad nacional, en el momento histórico, expresión de una voluntad política unitaria, un instrumento para lograr igualdad y libertad, independencia económica a sabiendas de que se desafiaban los grandes intereses de los poderosos monopolios de empresas extranjeras y de la oligarquía nacional. Su cumplimiento, efectivamente, fue superando muchos de los males ya señalados también  fue creciendo el apoyo al gobierno de nuestro Compañero Presidente. Evidentemente también fue recrudeciéndose la reacción de los grupos políticos opositores de la derecha nacional y del gobierno norteamericano y todas esas instituciones y organismos del sistema capitalista mundial.

Los logros más significativos, como es conocido, fueron la nacionalización del cobre, la reforma agraria, sin dejar de señalar el sector de la salud, sobre todo en la salud materno infantil, la desnutrición, en el sector de la educación, vivienda, prevención y seguridad social, en fin muchos sacrificios, mucho empeño, muy significativos logros. Pero como decimos siempre  todo marchó hasta que esa voluntad unitaria se ve debilitada, quebrantada por sectores que se apartan del Programa. Sectores de partidos políticos de la UP y otros que no eran de la UP, quieren ir más allá de lo acordado, promueven acciones  que afectan el desarrollo del gobierno, afectan el apoyo de sectores que sin ser de izquierda apoyan o simpatizan con las medidas y logros del gobierno popular, sectores cristianos y de la llamada clase media, que prácticamente fueron “convertidos” en el enemigo principal del gobierno, sin dudas con la ayuda de los medios derechistas de comunicación, la prensa reaccionaria encabezada por el diario El Mercurio.

La crisis política realmente se agudizó en los primeros meses de 1972, con la llamada Asamblea Popular convocada por un sector muy radical del Partido Socialista, la Izquierda Cristiana y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.    La acción excedía al gobierno, además de intentar malograr el Programa. Constituían un Poder Popular, sin poder. Tras discusiones en el seno de los partidos de la UP, se rechazó tal Asamblea. Pero el germen fraccionario se mantuvo y afectó seriamente la gestión de nuestro Compañero Presidente, quien con una actitud unitaria pero tolerante no tomó  medidas efectivas.

A estas situaciones se suma la sedición de los sectores fascistas, reaccionarios, de los partidos de derecha y sectores de las fuerzas armadas, a los que también se suma la Democracia Cristiana, aunque en ella se reconocen sectores progresistas que se empeñan en el acuerdo con el Gobierno Popular y evitar el incremento de la violencia y males mayores que apuntaban ya a un golpe de estado. Evidentemente estos sectores son motivados, azuzados por el capital extranjero, encabezado por el imperialismo norteamericano.  Todo esto cobra mayor realidad después de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 cuando la Unidad Popular y el Compañero Presidente reciben  el apoyo del 43.4% de la votación.  Ya todo está decidido, por una vía parlamentaria, constitucional no derrotarían al Dr. Allende.

El apoyo a la derecha política, a la oligarquía chilena   y a los militares sediciosos por parte del poder extranjero para consumar el derrocamiento del Dr. Allende está más que detallado en los documentos desclasificados del Departamento de Estado y otros medios informativos, y es evidente que desde los primeros meses de 1970 se había reunido el llamado “Comité de los 40” para analizar la situación de Chile, esta instancia es la que coordinaba las acciones de la CIA, y así se inicia esta guerra sucia que el presidente Nixon llevó acabo  con una estrategia de dos vías (Fast track I y II) y proyecto Cinturon, FUBELT.

Así los millones de dólares siguieron corriendo, para financiar las conspiraciones, las mentiras, las campañas de terror, mediáticas y se fueron  arreciando las acciones violentas por grupos fascistas como Patria y Libertad. Un protagonista principal de la escalada sediciosa y aportador de dinero fue la International Telephon and Telegraph Co. con gran influencia política en el gobierno norteamericano, que confecciónó un plan de medidas que contemplaba limitar el crédito a Chile del Banco de Exportación e Importación, que incluiría también a otros bancos privados norteamericanos y de otras naciones, retrasar las compras de cobre, estimular la escasez de dólares, buscar fuerzas de confianza entre los militares chilenos, apoyar con combustible a la marina y aviación, incrementar la ayuda en dólares para las campañas mediáticas, propaganda, utilizar El Mercurio para esos fines, hacer fracasar la reunión de la UNCTAD, cerrar mercados norteamericanos a Chile, en fin todo lo necesario para derrocar o asesinar al Dr. Allende.

También se fueron sumando otros consorcios y multinacionales importantes como la General Motors Company, la General Electric Company, las mineras afectadas, Anaconda, Cerro Mining, Kennecott , el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional , la Gulf Oil Corporation, Dow Chemical  Company, Du Pont Nemours, Mobil Oil Corporation, Philip  Petroleum Company, Armco Steel Corporation, Cerro Corporation, Eastman Kodak Company, Ford Motor Company, Union Carbide corporation, Exxon, International Business Machines Corporation (IBM), RCA Corporation, Chase Manhattan Corporation. De la Alemania Federal también aportaron la Badische Anilin-un Soda fabrik, Farbenfabriken Bayer AG, Farbwerke Hoeschst AG, la VW, Bosch, Merck, Telefunken, de otros países tenesmos a Royal Dutch/Consorcio Shell. La British Leyland Motor Corporation, Hitachi , Olivetti, y muchas otras más. En fin no es por atosigar con nombres pero es para ejemplificar la magnitud de la acción. A estas instituciones tenemos que resaltar y subrayar como jerarcas de estas acciones desestabilizadoras, injerencistas, y terroristas además del gobierno de los EEEUU de Norteamérica, a sus instituciones emblemáticas, el Departamento de Estado, la CIA, el FBI y el Pentágono.

Vemos entonces que el enemigo que tenía el gobierno de la Unidad Popular no era cualquier cosa. Los opositores derecha y de izquierda junto a los militares sediciosos eran una minucia ante tal “poder de fuego”  y sencillamente eran marionetas mercenarias pagadas y mandadas por ese gran poder.

Esto llega a plantear  que nuestro Compañero Presidente,  realmente las tenía todas para perder, en el orden político, económico y militar. Pero en la batalla final superó con creces a este enemigo con su talla moral y ética. Pocas veces se ve en la historia ejemplo tal de consecuencia con lo que se dice. “El pije”, “el constitucionalista”, “el pequeño burgués reformista” u otro epíteto como fue catalogado tuvo mucha más dignidad que sus detractores  en el momento histórico que le correspondió vivir.

El tiempo le dió razón a su proyecto, al proyecto de la Unidad Popular, afirmación que hago, sin obviar los desaciertos o errores cometidos. Llevar adelante el programa era posible. Los trabajadores se sentían orgullosos de serlo, recuperaron su dignidad, se sintieron participes del gobierno, nuestro Compañero Presidente tenía una fe inquebrantable en ellos. Reitero que sus últimas palabras no son dirigidas a los partidos políticos, la dirige a ellos, a los trabajadores de su patria, a la gente humilde, a la mujer, a los jóvenes   que con muchos sacrificios pero con alegría  construían su sueño.

Donde están los izquierdistas que pusieron su granito de arena para que se produjera este holocausto que duró 17 años y continúa obviamente, donde están aquellos a los que el Compañero Presidente les dejó el mandato de “Hagan ahora lo que decían que iban a hacer”. Un mandato ético que en política es necesario tener.

Han transcurrido 47 años de la desaparición física de nuestro Compañero presidente, pero ahí está todavía presente en nuestro Chile y en Nuestra América, porque como decía, el tiempo le dió la razón, porque su proyecto de “vía pacífica”, “ “por un camino electoral”, “vía no armada”, o como quiera llamarse era y es viable, lo han demostrado otros pueblos como el de Bolivia, Ecuador en sus momentos, y mucho más en la Bolivariana Venezuela, pero con las necesarias enseñanzas de los errores e insuficiencias que presentó, ahí está el valor de la experiencia, es decir, y en el orden del análisis dialectico, vemos un salto cualitativo en el espiral de la historia. En la historia de la humanidad, sus avances, su desarrollo en todas las esferas de la vida, los errores, adecuadamente aprehendidos,  han sido precisamente eso, el punto de partida del avance, del éxito.

Hoy Chile se encuentra sumido en una gran crisis política y social, agudizada a partir del 18 de octubre del año pasado, ya pronto a cumplir un año. Se suma a ésta una crisis sanitaria con la Pandemia por el Covid 19, necesariamente expresión del fracaso del sistema neoliberal y la gestión del presidente empresario en cuanto a política de salud, un sistema de salud privatizado, al fracaso del sistema previsional, en derechos humanos, en la atención a la mujer y al niño, en el problema de los pueblos originarios, en lo laboral y otros males más.

La oposición política está dispersa, no hay una convergencia unitaria sólida frente a estos problemas, los compromisos, los diálogos, van y vienen y no hay nada concreto. Ha sido obvio que ningún partido por su cuenta puede resolver la situación ni llegar a un gobierno democrático, progresista con un programa popular que dé solución a todas esas demandas acumuladas en años y años de postdictadura.

La dictadura realmente dañó la alta conciencia de nuestro pueblo, llevó a un profundo retroceso a la conciencia democrática, e instauró el temor y desinterés en la política además del debilitamiento del sindicalismo de clase y de algunos de los partidos de izquierda de nuestro país, llevándolos a políticas de centro, a participar en la llamada Concertación de partidos políticos que no fue más que la continuidad de la dictadura, profundizando más y más las políticas neoliberales, bajo la máscara de la modernidad, de la alegría que viene, de los consensos ajenos a la voluntad de la gente.

Pero inevitablemente la historia no se detiene, los procesos sociales no se detienen, las ideas de una sociedad con justicia social, con libertad e igualdad, prosperidad, persisten y renacen, y ojala confluyan  en un proceso similar a la Unidad Popular, subrayando que no se trata de volver al pasado ni reconstruirlo, se trata de volver al pasado para construir el futuro con todo lo bueno que se hizo y aprender de los errores. Algo nuevo puede surgir con la gente que ha salido a la calle a buscar la solución a sus problemas, que se ha unido a la movilización social más grande que hemos visto en nuestra patria, evidentemente con un costo humano importante, pero es algo nuevo, una diversidad unida en la calle, pero que no logra cuajar en compromisos unitarios válidos. Hay logros, como el camino a una nueva Constitución Política, pero amañados por la política embustera del gobierno y sectores de la oposición.

Yo, como mucha gente, como nuestro Compañero Presidente tengo fe en un Chile nuevo, mejor, con justicia social, democrático, soberano, independiente, solidario, como fue el de la Unidad Popular , habrá algo nuevo que supere este mal momento para nuestra patria, imposible soslayar este empeño en tanto que  este mundo vive también momentos muy difíciles, con amenazas a nuestra propia humanidad, guerras armadas y comerciales, geopolíticas, conflictos armados, agresiones, injerencias, sanciones y bloqueos económicos y financieros, una gran crisis económica, social política, ética, y encima de todo esto la Pandemia por el nuevo coronavirus que desnuda el sistema capitalista, con sistemas de salud, políticas laborales, de previsión y seguridad social incapaces de resolver adecuadamente la situación, indolentes ante la tragedia humana, faltos de solidaridad humana.

¡Allende vive!