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A punta de tratamientos invasivos, fuerza interior y medicina alternativa a distancia, María Contreras superó la enfermedad en plena pandemia. Por Pilar Devon Belmar,... La octogenaria que conoció la por cara del Coronavirus por 22 días y sobrevivió para contarlo
  • A punta de tratamientos invasivos, fuerza interior y medicina alternativa a distancia, María Contreras superó la enfermedad en plena pandemia.

Por Pilar Devon Belmar, Periodista hospital de Iquique.-  Un emocionante momento se vivió en el servicio de Medicina del hospital de Iquique durante la despedida de la paciente María Contreras, quien a sus 86 años logró toda una hazaña al superar a punta de fuerza interior, el más invasivo de los tratamientos contra el Covid-19, la ventilación mecánica, gracias al cual hoy se encuentra estable y en su casa.

Con mucho humor y buen ánimo, aunque con más ganas de decir adiós a lo que fue su hogar por 22 días, se encontraba María en sus últimas horas de hospitalización. La octogenaria paciente, que se transformó en una de las regalonas de los equipos clínicos de Medicina y de la UCI, comenta con algo de dificultad por las secuelas de la extubación que “estoy muy agradecida de todos acá, pero tengo muchas ganas de ver a mi familia”, dijo.

Y cómo no, si es una persona muy querida en su entorno familiar y social. Por lo mismo, confiesa que extraña su actividad. “Tengo un negocio, de esos que son buenos para la pena y para la alegría”, comentó. Se refería a una botillería que tiene en el centro de Iquique, con la cual logró sacar adelante a sus cuatro hijos, quienes hoy le agradecen por sus cuidados y cariños.

“Ella es una luchadora, un ser de luz muy especial. Todo el mundo la quiere, porque ayuda a mucha gente, partiendo por los clientes frecuentes que siempre están cerca de la botillería, a quienes les lleva comida y alguna que otra cosa que necesiten”, manifestó su hija Cecilia Zolá, con quien vive junto a su otra hija y nieta.

Covid-19

Pero su apacible vida comenzó a dar un vuelco cuando el Coronavirus empezó a llegar a Iquique. “Nosotros la cuidamos mucho, así es que no la dejamos ir más al negocio porque queríamos protegerla”. Pero pese a eso, cuentan que un día se sintió resfriada y le costaba respirar, por lo que la llevaron al hospital. “Allí le hicieron el examen y después nos informan que es Covid positivo. Fue el peor día de mi vida”, dice su hija, quien asegura que no saben cómo se contagió.

Pero su neumonía se había agravado, por lo que fue derivada desde Medicina hasta la Unidad de Paciente Crítico Adulto, donde tuvo que ser intubada, sedada y sometida a ventilación mecánica para salvar su vida. Pasaron los días y pese a su edad, logró recuperarse y regresar nuevamente a una cama de cuidados básicos, desde donde finalmente fue enviada a su casa bajo los cuidados de la unidad de Hospitalización Domiciliaria.

“Cuando me trajo mi hijo me dijo que era por tres días. Yo no sabía que iba a quedar hospitalizada tanto tiempo, pero ya no importa porque luego estaré en mi casa, donde tengo mi pieza, mi baño y mis cosas”, afirma María Contreras, quien resultó ser la única persona contagiada de su familia, cuyos integrantes ya finalizaron la cuarentena preventiva por contacto directo con su madre y abuela.

Sus cuatro hijos junto a todo su entorno, desde varias ciudades mantuvieron cadenas de oración y recurrieron al apoyo de medicina alternativa a distancia para ayudar en su recuperación. “Es una guerrera muy aferrada a la vida, así es que intentamos apoyarla con sesiones de reiki, de imanes, y enviando mucha energía positiva”, recordó su hija, previo a su encuentro.

Hoy, María Gregoria ya se encuentra junto a los suyos, a quienes no veía desde el Día de la Madre mediante videollamada. Toda esta hazaña, según el director del hospital de Iquique, doctor Raúl Romero, se debe también al trabajo del equipo clínico de Medicina y de la UCI, quienes no se dieron por vencidos y que entienden que una persona con más edad puede recuperarse. Estoy muy orgulloso y conforme con los resultados, porque tienen un compromiso profesional y del alma con nuestros enfermos”, comentó Romero.

A esos mismos funcionarios de salud que la acompañaron en esta dura etapa de su vida, la señora María expresó que “me siento muy feliz, muy agradecida de todo el personal porque atienden muy bien. Me llevo muy buenos recuerdos, aunque no me gustaría regresar”, susurró con una sonrisa, junto a la enfermera que la acompañó en las últimas horas antes de partir a su casa, ostentando el título de ser la primera paciente adulta mayor que supera lo peor del Coronavirus en Tarapacá.