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Dr. Alex Soza Orellana, Chileno, Iquiqueño residente en Cuba Cada año el 25 de mayo se celebra el Día Mundial de África. Hace 57 años,... Africa en nuestro Chile

Dr. Alex Soza Orellana, Chileno, Iquiqueño residente en Cuba

Cada año el 25 de mayo se celebra el Día Mundial de África. Hace 57 años, el 25 de mayo de 1963 en Addis Abeba, Etiopia,  se constituyó la Organización de la Unidad Africana, organización que fue precedida de necesarios empeños independentistas y de liberación nacional  fundamentalmente del yugo colonial europeo, entre 1958 y 1962 este proceso fue liderado por la Unión de Estados Africanos, OUA, y luego en el año 2002 la organización para a denominarse simplemente Unión Africana, UA.

Sus objetivos fundacionales fueron la promoción de la unidad y solidaridad entre las naciones africanas y ser la voz del continente en todos los aspectos relacionados al desarrollo económico, social y político, así como la colaboración y cooperación con el resto del planeta. Conformaban esta organización 53 estados a la que también se unía la República Árabe Saharaui Democrática (nación árabe-africana). En sus inicios, Sudáfrica no era miembro por el nefasto sistema de apartheid, situación que fue motivo de grandes acciones de boicot y condena al sistema, incluidas en ella, la continuidad de las guerras de liberación que derrocaron el sistema en 1994.

Hoy África con una población  de 1 320 000 000 habitantes en una extensión geográfica de 30 221 535 km2, enfrenta serios retos, sobre todo superar la pobreza extrema, malnutrición, escasez de agua, situación que determina sus primeras causas de muerte, como las enfermedades infecciosas, respiratorias, SIDA, diarreas, malaria y otras emergentes como el Ébola. Todo ello implica una baja esperanza de vida. Los conflictos armados también caracterizan de forma negativa este continente rico en recursos naturales, minerales como el oro, la plata, el cobre, diamantes, litio, etc. recursos agrícolas, marítimos, una increíble  biodiversidad que lo hace ser un continente siempre verde, animales exóticos, petróleo y otros.

​En medio de este contexto muy general quería destacar algunos elementos de la presencia de África en nuestra América, en América Latina y el Caribe. Hay muchas expresiones unas más que otras y también quería preguntarme que pasó o pasa en Chile con los afrodescendientes.

En definitiva es una situación compleja ya que este proceso, que se inicia prácticamente con la llegada de europeos a nuestro continente, con la llegada de negros esclavos, con el nefasto tráfico de esclavos provenientes del continente africano, tiñó nuestro continente dando las más variadas formas de mestizaje de generación en generación. Con  todos los elementos culturales que trajeron estos nativos se fueron mezclando con los europeos, los nativos amerindios, así como también con los asiáticos. Toda esta situación se da dentro de otro contexto que señalamos y que pudiera ser visto también como la historia de la esclavitud africana en América, otro proceso ligado a la supervivencia dentro de las diversas circunstancias socioeconómicas que se fueron dando desde su llegada hasta nuestros días y hablo de la inmigración, la discriminación racial, la xenofobia, o racismo si se quiere, que se mantiene hasta hoy.

Estos negros traídos de África no vinieron en son de intercambio cultural entre pueblos, vinieron a la fuerza, arrancados de su entorno y lo que trajeron fueron como mano de obra con sus experiencias tribales, religiosas, familiares, en el rito y relato de su generación y aquí tuvieron que reinventar su cosmovisión, sometidos a otros procesos como la evangelización, la conversión al catolicismo, etc. que dieron toda una suerte de sincretismo, donde los santos católicos son reproducidos u homologados también en las deidades africanas. Se reconstruyó todo un panteón de santos-orishas africanos, Yoruba fundamentalmente, a los que se festejan en procesiones, cantos, danzas, ritmos sonoros, comidas y sacrificios, en donde llama la atención también el lenguaje nativo oral que se ha mantenido, así como los instrumentos, objetos sagrados y vestidura.

La presencia de África en algunos de nuestros países americanos se expresa con fuerza y con orgullo también como es el caso de Cuba.

En Chile los primeros negros africanos fueron traídos como esclavos y en la servidumbre de las primeras expediciones españolas con Diego de Almagro y luego con el conquistador  Pedro de Valdivia, estuvieron en la Colonia y  también en las guerras de independencia, formaron parte del Ejercito Libertador de los Andes comandado por José de San Martín, muchos no sobrevivieron y realmente quedaron muy pocos en todo el país. El número de africanos, y ya hablamos de los afrodescendientes,  vino a incrementarse al finalizar la Guerra del Pacifico cuando Chile se anexa el territorio peruano de Tarapacá, más propiamente en  Arica donde existía una significativa presencia africana en el Valle de Azapa, y de Yuta, esclavos traídos para el cultivo y desarrollo de la agricultura, además de que los llevaban a trabajar a las minas de plata de Potosí, fueron perseguidos y expulsados del país, pero luego volvieron.

Esta población, algo más del 4% de la región, permaneció y de una u otra forma se mantuvieron elementos de su cultura originaria. Entre las manifestaciones culturales podemos señalar la Pascua de los Negros, la fiesta de San Miguel de Azapa, la Celebración de la Cruz de Mayo; la Fiesta de San Juan y la de la Virgen Rosario de las Peñas, la fiestas del Carnavalón. Dentro de las organizaciones de la comunidad  se destaca el Club de Adulto Mayor Afrodescendiente “Julia Corvacho” una afrodescendientes que se destacó en el rescate de la cultura y tradiciones de la comunidad, el “Oro Negro” y el comprometido trabajo de las hermanas Sonia y Marta Salgado, “Lumbanga” y “Tumba Carnaval”.

Hasta fecha reciente estos afrochilenos se mantienen ignorados, invisibilizados dentro de la nación chilena junto a políticas discriminatorias que involucran a los pueblos originarios, mapuches, aymaras, diaguitas, quechuas, atacameños, , rapanuís, collas, kawéskar y yaganes a pesar de que se ha aprobado la Ley 21.151, la cual le otorga reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno y a su cultura, idioma, historia e instituciones, fruto de una larga lucha  reivindicativa de 19 años de esta comunidad radicada en Arica y Parinacota continuidad de su presencia de 500 años .

Chile ha firmado acuerdos y convenios relativo a esta situación, como La Declaración y Programa de acción de la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia del año 2011 en Durbam, el Convenio 169 de la OIT  de 2009, firmado y ratificado por Chile, pero ha incumplido reiteradamente estos acuerdos y las recomendaciones hechas por inspecciones de tales organismos. Ni hablar mucho de asunto viendo la situación de la nación mapuche. Chile, su gobierno,  debe reconocer plenamente estas naciones y pueblos originarios no solo en papel sino de hechos.

La negritud no es una mancha en nuestra América, en nuestro Chile, en nuestra vida. Para terminar les comento que mi compañera, cubana y mulata, lleva sangre africana de sus tatarabuelos, bisabuelos, esclavos, quizás cimarrones o libertos, por lo que mis hijos, chilenos, llevan en su sangre también la impronta de esta indómita raza africana, mezclada con la europea, la aymara, quechua, de chango quizás, no para ofensa sino expresión de una realidad que debe ser reconocida por todos nosotros. Nuestro baile nacional, la cueca, versión también de la zamacueca peruana, tiene elementos de baile africano, de esos primeros africanos, zambos y mulatos que vivieron en nuestro nativo Chile. Sin dudas, quiéralo o no, esos ritmos de sonoros tambores plenos de magia bullirán por siempre en nuestra sangre.