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Intervención de Julio Cámara C., Consejero Regional del CNCA, en la inauguración de la exposición “CON VIOLETA EN LOS COLORES, del Colectivo de Artes... “Con Violeta en los colores”

Intervención de Julio Cámara C., Consejero Regional del CNCA, en la inauguración de la exposición “CON VIOLETA EN LOS COLORES, del Colectivo de Artes Visuales NAYRA AMPARA. Casa de la Cultura.10 de enero de 2017.

El Colectivo de Artes Visuales NAYRA AMPARA, nos brinda la oportunidad  esta tarde de compartir y apreciar la apertura de un nuevo trabajo creativo, denominado “CON VIOLETA EN LOS COLORES”, trabajo que, apenas iniciado el 2017  debemos reconocer y valorar, como una primera y relevante contribución de artistas locales, en el año en que conmemoramos el Centenario de una mujer y artista de excepción, Violeta Parra…la VIOLA CHILENSIS, en el decir de su hermano Nicanor.

El Colectivo de Artes Visuales NAYRA AMPARA – que significa “Ojos y Manos” en nuestra lengua ancestral aimará-  nace a la fecunda vida del arte el año 2004, y dicen sus integrantes, todas mujeres, casi a modo de Declaración de Principios,  que crean este Colectivo, “desde la necesidad de cuatro mujeres artistas de salir del estancamiento y trascender el esfuerzo individual, para desarrollar y compartir una propuesta creativa y crítica del mundo en que vivimos a través del arte como una forma de movilizar las conciencias en búsqueda de nuevos modos de hacer, de ser y de trascender”.

Creación y crítica de la realidad a través del arte, como forma de movilizar las conciencias, son sin duda afirmaciones que revelan la responsabilidad con que NAYRA AMPARA ha enfrentado y enfrenta su trabajo creador, y su aporte y relación con el entorno social en que desarrollan dicha labor.

Y definen con mucha claridad y certeza que, el “propósito de sus obras es crear un espacio para la reflexión de la memoria histórica que ya forma parte de nuestra identidad nortina,  como testimonio de las reivindicaciones  sociales y contribución al reconocimiento de la dignidad y derechos laborales de los trabajadores  de la pampa salitrera”.

Debemos también, valorar y destacar este noble propósito de NAYRA AMPARA, porque, si alguna deuda tenemos aún como sociedad, sobre todo a nivel regional, y como parte justamente de nuestra identidad nortina, es con nuestra memoria histórica, aquella que aún no se enseña en las escuelas, porque se contrapone con la “Historia Oficial” que aprendimos en los textos escolares de nuestra infancia.

Una memoria histórica que nos interpela, porque revela  verdades incómodas para las esferas de poder, porque nos habla de reivindicaciones sociales, de dignidad y derechos laborales en la pampa salitrera, acalladas muchas veces con represión y sangre obrera, de hombres, mujeres y niños.

Las felicito, y las insto a continuar en esta senda, muchas veces abrupta y no exenta de incomprensiones…Así vamos haciendo camino al andar.

Decir, además, que NAYRA AMPARA, está integrado por las artistas iquiqueñas: Virginia Dávalos, Gabriela Vergara y Jeannette Vergara, las fundadoras del Colectivo, y a la fecha, han sumado una nueva integrante, Susana Arévalo.

Ellas han trabajado de manera ininterrumpida desde el 2004, hasta hoy, perfeccionándose, participando y presentando diversas exposiciones, gracias al financiamiento de fondos públicos concursables.

Que, además, han mostrado su arte en  las escasas salas de exposición de la ciudad, exponiendo, incluso, en el extranjero…Sin duda una trayectoria que nos habla de una fructífera labor artística.

Reitero que “CON VIOLETA EN LOS COLORES”, es una primera y relevante contribución de artistas locales, en el año en que conmemoramos el Centenario de una mujer y artista de excepción, y coincidentemente, es el año en que se cumple también el medio siglo de su muerte,  ocurrida un 05 de febrero de 1967.

Y qué decir de Violeta Parra?..¿Cómo describir en pocas palabras una vida tan apasionante y compleja?…Sin duda, todo lo que se diga de ella no dará cuenta cabal de una vida tan intensa, tan plena de creatividad, tan colmada de amor y desamores, pero, también, una vida de intensas luchas, dolores y decepciones, de compromisos, no solo con el arte y la cultura, sino también comprometida con su tierra y su gente, con los afanes, demandas  e inquietudes del  tiempo que le correspondió vivir.

“… Charagüilla gaviota de agua dulce 
Todos los adjetivos se hacen pocos 
Todos los sustantivos se hacen pocos 
Para nombrarte…”

Así se refiere a ella su hermano Nicanor, en ese extraordinario poema que el tituló, con deliberada intención: “DEFENSA DE VIOLETA PARRA”:

“… Se te acusa de esto y de lo otro 
Yo te conozco y digo quién eres 
¡Oh corderillo disfrazado de lobo! 
Violeta Parra…

Yo te conozco bien
…. hermana vieja 
Norte y sur del país atormentado 
Valparaíso hundido para arriba 
¡Isla de Pascua!..”

Violeta sabía muy bien de esa otra memoria histórica, y no eludió redescubrirla y visibilizarla a través de la expresión artística, levantando la voz de la crítica social y denunciando “verdades incómodas”.  Y lo hizo, con  el sello personal que la caracterizó: sin concesiones, con pasión y en muchos casos con franqueza casi brutal.

Como pocos, descorrió ese velo falso con que siempre intentamos ocultar ese “otro Chile”, porque hace ya muchos años que nos advirtió que “Chile limitaba al centro de la injusticia”, y que “mucho dinero en parques municipales, mientras la miseria grande en los hospitales”, o “Qué linda se ve la patria señor turista, pero, no le han mostrado las callampitas”.

Sin duda verdades incómodas, y dichas hace más de 50 años, y me parece aún vigentes en gran medida, no obstante los años transcurridos.  Su tremendo amor a su tierra, a Chile  y a su gente, la plasmó en hermosas y a veces punzantes canciones en un recorrido por la geografía social de Chile, expresando su solidaridad fraterna a los mineros del norte, al campesinado de la zona central, a los chilotes y a hombres y mujeres del lluvioso sur de de Chile.

“Arauco tiene una Pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar”, nos dijo y nos alertó también hace mucho tiempo, asumiendo solidaria la causa del hermano pueblo Mapuche, una causa que aún no se resuelve y sigue doliendo y penando hasta nuestros días.

Una vida apasionante y compleja, fecunda y contradictoria, una obra artística maciza y multifacética, que trasciende el tiempo, y sigue creciendo,  apreciada y valorada por nuevas generaciones. Nos dejó un legado valiosísimo, no solo en lo musical, sino también en otras expresiones del arte visual y manual.

Y nos dejó, sobre todo, “GRACIAS A LA VIDA”, una canción que hace muchos años dejó de pertenecer al patrimonio musical de Chile, transformándose prácticamente en un patrimonio de la humanidad, y un himno a la vida…

”GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO”, nos cantó en tono de agradecimiento, recordándonos la opción por la vida que debiera animarnos siempre en nuestro paso por la tierra, y al mismo tiempo decide marcharse abrupta e irremediablemente por voluntad propia, como si ya hubiera cumplido, y de manera prematura, con su misión en esta vida.

“Dónde voy a encontrar otra Violeta 
Aunque recorra campos y ciudades 
O me quede sentado en el jardín 
como un inválido…”

Se lamenta Nicanor, en su poema…

Es en este contexto de contribuir a la memoria y a la conmemoración del Centenario de Violeta Parra, que debemos recibir y valorar el trabajo visual que hoy nos ofrece el Colectivo NAYRA AMPARA, a quienes felicitamos nuevamente.

Pero, yo no confío en la palabras, concluye en su “Defensa”, su hermano Nicanor, en vana interpelación:

¿Por qué no te levantas de la tumba 
A cantar 
a bailar 
 a navegar 
En tu guitarra? 

 

Cántame una canción inolvidable 
Una canción que no termine nunca 
Una canción no más 
 una canción 
Es lo que pido.


Qué te cuesta mujer árbol florido 
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro 
Y haz estallar las piedras con tu voz 
Violeta Parra…”

 

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