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Luis Espinoza Garrido/ Periodista El agotamiento del neoliberalismo y las insuficiencias del régimen político postdictatorial, generan una crisis que se acrecienta larvadamente y cuyas... Cinco ideas para constituir el Frente Amplio en Tarapacá

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Luis Espinoza Garrido/ Periodista

El agotamiento del neoliberalismo y las insuficiencias del régimen político postdictatorial, generan una crisis que se acrecienta larvadamente y cuyas persistentes expresiones demuestran que los problemas no se resolverán sin transformar el modelo económico y sin el establecimiento de una verdadera democracia. Es urgente resolver ambos problemas para que Chile pueda salir de tal escenario, sin embargo, las dos principales fuerzas políticas del país, la Derecha y la Nueva Mayoría, se niegan a generar cambios y mantienen la actual situación no encontrando una estrategia de salida. Así, los conflictos estructurales ya sea en la educación, el sistema previsional, la salud, la rebelión mapuche, el saqueo de los recursos naturales, el extractivismo, la contaminación o las drogas, perduran eternamente sin vislumbrarse una solución.

En tal contexto, es urgente constituir una fuerza político-social que lidere los cambios porque el modelo y el régimen político persistirán si no se les fuerza a variar, nadie piense ingenuamente que la élite económico-política dominante abandonará el poder con el que se ha enriquecido.

La tercera fuerza política a construir en Tarapacá debe fundamentarse en cinco ideas básicas:

1 Debe ser claramente de izquierda, ya que la corrupción, el abuso, la desigualdad, los bajos sueldos, el boleteo eterno, la falta de vivienda, delincuencia, el machismo, la vejez indigna, ignorancia, contaminación ambiental, maltrato animal, drogadicción y otras deficiencias, expresan un problema mayor de carácter político-ideológico, por lo tanto en dicho plano debe resolverse. De esta manera, su solución está conectada al tipo de sociedad en la que deseamos vivir por lo que toda lucha debe ligarse al fin del neoliberalismo y al establecimiento de una verdadera democracia, ideas que sólo son levantadas desde la izquierda.

2 Tiene que fortalecer la lucha social y en ella retroalimentar propuestas condicionadas a lo que señale la ciudanía movilizada. No es difícil, porque todos observamos a los actores sociales un paso más adelante que los actores políticos, por ello es necesario aprender de su práctica y desterrar cualquier tentación de aplicar el esquema comando-ejecución.

3 Debe definir como estratégica la batalla por las ideas con valentía, no limitándola a lo académico y cuya plataforma debe surgir de la creación popular. En Chile nadie inventó las mancomunales, la vía chilena al socialismo ni los cordones industriales, surgieron de la elaboración colectiva que emanó de la práctica de los obreros y obreras. En ese sentido, debe desterrarse el doble estándar levantado por quienes dicen defender al pueblo mientras usufructúan del gobierno o aquellos apolíticos que son militantes efectivos de la Derecha, así como a quienes pretenden separar la lucha social de la política y las ideologías.

4 Deberá desterrar las prácticas parroquiales y el canibalismo entre quienes apostamos por un futuro anticapitalista aceptando dos elementos esenciales: primero, nadie posee el monopolio de la verdad y el conjunto de las agrupaciones tendrá que converger en un frente amplio que no puede reducirse a orgánicas políticas, sino también incluir a militantes y movimientos sociales. Todas las tendencias alternativas fuera del duopolio son pequeñas, por lo tanto nadie puede ser tan ingenuo para intentar obtener hegemonía por sobre otra. En segundo lugar, lo central es la lucha por terminar con el neoliberalismo y democratizar la sociedad, por mucho que cada cual tenga su propio proyecto e intente convencer de sus bondades, será el pueblo quien decida cómo será la sociedad a construir en el futuro. Nadie compra ideas preconcebidas desde las alturas.

5 Debe asumir el carácter regional de lucha y propuesta, ya que el norte chileno posee especificidades que lo definen. De hecho, el poder lo detentan las transnacionales mineras y la burguesía local sólo toca el pandero. Debemos complementar nuestro proyecto con los compañeros y compañeras del sur, pero allí no se agota, estamos indisolublemente ligados a los hermanos de los países vecinos. Por otra parte, desde nuestra perspectiva nortina el cobre y el litio, el mar, el agua, la energía o la producción de conocimiento adquieren su propia relevancia. Se deben nacionalizar los recursos naturales, pero con una administración local alejada del botín en que se transformó Codelco y crear un banco estatal regional que apoye la mediana y pequeña industria, sobre todo la cooperativa, asegurando un desarrollo sustentable. Debemos opinar sobre las relaciones con los países limítrofes, desde Santiago es muy fácil ser guerrero, pero a quienes vivimos en el norte el conflicto nos afecta de manera distinta. Todo ello, especificando que la contradicción entre el centro y la periferia no se resolverá bajo el capitalismo, por ello no podemos limitar la lucha regional a las migajas que entregue el gobierno nacional cualquiera sea su signo político.

Apostamos, sobre la base de estas cinco ideas, a la factibilidad de construir un Frente Amplio en Tarapacá cualquiera sea el nombre. La región norte del país sin duda alguna necesita la irrupción de una nueva fuerza político-social y de su concreción dependen en gran medida nuestras expectativas de progreso, de término de la desigualdad, el fin del centralismo y la satisfacción de necesidades que urgentemente debemos impulsar.