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Marco Montero Cid/ Defensor Regional de Tarapacá Han sido noticia las mal  denominadas “detenciones ciudadanas”, que de ninguna forma pueden estimarse actos racionales y legítimos.... Culpable sin juicio

Marco Montero 0514Marco Montero Cid/ Defensor Regional de Tarapacá

Han sido noticia las mal  denominadas “detenciones ciudadanas”, que de ninguna forma pueden estimarse actos racionales y legítimos. Las diferencias y conflictos – como lo son los hechos delictuales – deben resolverse mediante la Justicia.

La violencia no puede ser la forma en que la sociedad aborde sus problemas. Si se llega a eso, la comunidad y, en particular, los operadores del sistema judicial no podemos quedar indiferentes, pues atenta de manera flagrante contra un principio esencial del Estado de Derecho, en este caso la presunción de Inocencia.

La imputación de un delito sólo es la visión de uno de los actores del conflicto penal. Luego, la contraparte tiene el legítimo derecho a sostener su propia versión en una investigación y un procedimiento previo, racional y justo. Finalmente, será un tercero imparcial quien  ponderará las pruebas y emitirá un juicio  que lo resuelva.  A ésta autoridad la sociedad ha encomendado zanjar estas controversias en el marco de un debido proceso.

Si bien los particulares pueden detener a quien sorprendan en la presunta comisión de un delito, esto es excepcional y sólo para entregarlo inmediatamente a la policía. Cualquiera otra acción de menoscabo o agresión física, constituye un abuso de ese derecho y puede ser sancionado penalmente.

No es propio de una democracia que la verdad del más fuerte se imponga, tampoco la acción directa de las personas, saltándose la participación de las instituciones.

El respeto de las reglas y principios que regulan nuestra convivencia, conjuntamente con la subordinación a las instituciones que las aplican,  nos ha permitido convivir de manera civilizada, desarrollarnos y evolucionar, por lo que es fundamental cuidar la forma en la que resolvemos los conflictos.

La agresión física en el marco de una detención  es una manifestación primitiva del ejercicio del poder punitivo. También es condenar sin juicio previo a quien debe presumirse y ser tratado como inocente.