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La Nación /Paulus y Loes Visser vienen cada verano a Chile, pero no son turistas. Siguen la pista de su hijo Maarten extraviado durante... Holandeses que buscan a hijo extraviado en Chile desde 1985 no pierden el tiempo ni la fe

memorialLa Nación /Paulus y Loes Visser vienen cada verano a Chile, pero no son turistas. Siguen la pista de su hijo Maarten extraviado durante el mochileo. Colonia Dignidad, callejones sin salida y extraños sucesos rondan un misterio que parece no agotarse

El joven holandés Maarten Visser tenía 18 años cuando desapareció en las inmediaciones del volcán Osorno en diciembre de 1985. Los viejos tiempos no eran buen escenario para ser gringo y pasearse por un país en ascuas, menos en territorio sensible del sur de Chile. Se sabe que días antes tuvo una discusión sobre política contingente con los dueños del hostal en que paraba y que al día siguiente salió rumbo a un refugio cerca del volcán sin equipo de montaña, por lo que se presume que no tenía intenciones de escalar el macizo.

Desde entonces, Paulus y Loes Visser, padres de Maarten viajan cada verano a Chile, visitan una animita en lo alto del volcán Osorno y buscan nuevos antecedentes en los pliegues de los años que les permitan dar con el cuerpo de su hijo o al menos dejar memoria de él en una investigación que apunta tanto a un accidente en la montaña como a la acción de militares o el involucramiento incluso de la Colonia Dignidad, en plena época de colaboración del enclave germano con la dictadura de Augisto Pinochet.

“Hablamos con algunas personas de allá. Conversamos con una persona que fue parte del equipo de seguridad allá. Nos dijo que era muy probable que nuestro hijo haya pasado por ahí. No sé si sea una pista sólida, pero al menos es una pista”, dice Paulus.

Su mujer despliega un folleto mapa sobre una mesa y describe con lujo de detalles el último periplo de su hijo en 1985 y ata cabos con el caso de Boris Weisfeiler, un profesor estadounidense desaparecido en Chile en fechas y circunstancias similares a las de Maarten.

“Maarten desapareció en diciembre de 1985 y Boris en enero de 1985. Se sabe con certeza que Weisfeiler fue tomado prisionero en Colonia Dignidad. Militares y policías lo capturaron para interrogarlo, nosotros hemos preguntado por Boris y Maarten a jueces y autoridades porque, aunque no es el mismo caso, coinciden en las fechas y la cercanías de Colonia Dignidad“, agrega la madre del joven.

“Venimos todos los años desde 1985 porque tenemos mucho miedo de que la gente se olvide de Marteen. Cada año recorremos la zona de Biobío, el Llanquihue, Puerto Montt o Ensenada. La gente de estos lugares nos conocen porque siempre nos quedamos en los mismos hoteles y hostales tanto en Santiago como en el sur de Chile”, dice sobre una compañía local que también ha sido de contención.

lentes, un reloj y una cámara fotográfica

Las teorías de su paradero cambian año a año, pero nunca son optimistas. A los papás les gustaría tener una certeza sobre el destino de Maarten. Ya sea si se perdió en los bosques, cayó a una grieta, si fue asaltado y muerto o si fue secuestrado por militares que tenían una zona sensible cerca del volcán.

joven holandésLa evidencia de su muerte yace en los objetos que portaba: una cámara de fotos, sus lentes y un reloj digital. “Si aparece un cuerpo que tenga éstas características, podrían ser él”, especula la mamá pasando el dedo por un afiche con el rostro del estudiante perdido.

“La policía chilena nos avisa cuando ocurre algún hallazgo de restos en el área. Cada vez que hay alguna señal, nos telefonean o nos escriben para que estemos al tanto. Cada una de esas veces, es un sentimiento muy fuerte. Se comparan muestras de ADN en espera de que sea Maarten, pero en el camino han aparecido restos incluso de más de 100 años, incluso”, rememora la madre.

No han dejado piedra sin levantar. Tampoco puertas sin tocar. En marzo del 2003 lograron que el caso de su hijo se convirtiera en materia de Estado con la intervención la Reina Beatrix de Holanda, que gestionó en visita a Chile que el Gobierno de Lagos interviniera en su favor.

El año 2005 los Visser junto al embajador de Holanda, Hinkynus Nijenhuiz, acompañaron hasta el mismo volcán Osorno al juez Juan Guzmán en una búsqueda que era parte de la investigación de la Operación Cóndor.

“El juez Guzmán ha sido de mucha ayuda, es casi un amigo, ya”, dice Loes. “Nos impresiona mucho que provenga de una familia militar y que sin embargo pueda ser desarrollar una tarea tan ecuánime”, agrega.

El último día junto a Maarten

No hay tristeza ni amargura en el relato del último día que la familia estuvo junta. Es como si la búsqueda de Maarten fuera un voluntariado que les impuso alguna vocación zen. Ese último abrazo no fue en Holanda ni en Chile: “La última vez que lo vimos fue cuando estuvimos juntos en Río de Janeiro. Él estaba realizando trabajos de oficina allá para proseguir su viaje a Chile. Lo fuimos a ver, estuvimos con él y nos llevó al aeropuerto para volver a Rotterdam. Hablamos animadamente porque él era muy brillante y entusiasta. Sin embargo cuando nos despedimos había un sentimiento de tristeza, no sé por qué. Días después un policía fue a nuestra casa a decirnos que nuestro hijo estaba perdido en Chile”, explica Loes.

La primera vez que vinieron a Chile, el mismo día que se enteraron de su desaparición notaron que se habían perdido también objetos personales de Maarten, como su agenda y rollos fotográficos que no estaban entre sus pertenencias. Una serie de extraños acontecimientos que se suma a una llamada del cónsul de la época que les aconsejó no perder el tiempo buscando a su hijo, porque Marteen -según él- estaba muerto.

“Por eso seguimos pegando avisos en el área, recordando nuestra búsqueda, pero no es una rutina ni un hábito. Cada año es diferente, siempre surge una pequeña cosa útil. Además siempre hay energía para proseguir. No podemos dejar de buscar”, dice Loes.

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