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Dra. Marcela Tapia Ladino.-  El pasado lunes 30 de septiembre oficialicé mi entrada en la competencia electoral para ocupar la rectoría de la Universidad... «Construyamos Más Universidad»

Dra. Marcela Tapia Ladino.-  El pasado lunes 30 de septiembre oficialicé mi entrada en la competencia electoral para ocupar la rectoría de la Universidad Arturo Prat por el período 2020-2024. Fue una decisión pensada, que tuvo siempre el apoyo de un grupo de académicos preocupados por el futuro de la universidad, y en consecuencia, de su compromiso con el desarrollo de las regiones donde se encuentra inserta. Fue una decisión que busca rescatar las motivaciones de los fundadores que hace medio siglo comenzaron este proyecto con más esperanzas que recursos. Y nos han legado una obra que merece ser dignficada.

No fue ésta, sin embargo, una decisión fácil. Quien sea elegido(a) rector(a) de la UNAP tendrá que asumir los rigores de una acreditación al calor de las nuevas normativas que rigen la educación superior, para la que la universidad no esta preparada. Y si no logramos una acreditación avanzada terminaremos siendo tutelados por otra universidad estatal y en el peor de los escenarios, podemos desaparecer.

Es conocido que la universidad ocupa de manera pertinaz uno de los peores lugares en cada ranking universitario que se realiza. Tenemos muchos programas de postgrado, presenciales y online, pero sin acreditaciones, ni posibilidades de realizarlas por sus bajas calidades. Tenemos más de una decena de centros de investigaciones, pero muy pocos funcionan realmente. El nivel de productividad, medido en proyectos CONICYTs adjudicados y en publicaciones especializadas, es muy precario. Nuestra situación financiera es muy comprometida.

El sistema salarial es distorsionado y los ingresos están concentrados en grupos pequeños de profesores y funcionarios, en detrimento de profesores de alta calidad y jóvenes con excelentes perspectivas que no pertenecen a estos grupos privilegiados. Y así, es imposible conservar la universidad, porque para conservarla hay que avanzar, y para avanzar hay que cambiar. Convivir con la mediocridad y la autocomplacencia ya no es una opción para sobrevivir.

Acepté, porque quiero encabezar ese cambio. De mi experiencia profesional habla mi trabajo como Directora del Instituto de Estudios Internacionales (INTE), de la revista de mayor indexación académica y del único programa de posgrado que entró a proceso de acreditación en la UNAP. Y también habla mi carrera académica acreedora de varios proyectos CONICYT con reconocimientos internacionales sostenidos y una jerarquía de Profesora Titular.

Y atesoro una condición clave para algo impostergable: como mujer, asumo la necesidad de un enfoque de género activo y creativo, más allá de la retórica frustrante que ha caracterizado el quehacer de la universidad en este campo. La instalación de un enfoque de género en cada área de nuestra actividad es una condición clave de mi futura gestión.

Mi propuesta de gobierno, plasmada en un programa de siete tópicos –gobernanza, acreditación, carrera académica, docencia de pregrado, docencia de postgrado, investigación y finanzas- se articula en torno a tres ejes: calidad, transparencia y equidad. Y al efecto, hemos firmado públicamente un compromiso concentrado en cinco puntos:

1-Avanzaremos hacia una universidad que valore el mérito y garantice las condiciones de trabajo necesarias para promover la carrera académica y administrativa, sobre la base de la calidad y la dignidad.

2-Redistribuiremos equitativamente las rentas, disminuyendo las brechas entre los equipos de rectoría, académicos/as y administrativos/as.

3-Implementaremos un gobierno universitario que garantice la participación de todos los estamentos en los procesos eleccionarios y de toma de decisión, lo que permitirá construir una universidad más eficiente, moderna y transparente.

4-Convertiremos a la Universidad Arturo Prat en un referente que permita vincular a la comunidad científica nacional e internacional, en la elaboración de políticas públicas, estrategias de innovación y desarrollo regional.

5-Fortaleceremos el pregrado, el postgrado, la investigación y la generación de redes con énfasis en la producción de conocimiento y programas con pertinencia regional. Este robustecimiento propenderá a la formación de claustros propios que nos permitan contar, al final del periodo, con al menos dos programas de doctorado y tres magísteres acreditados o en proceso de acreditación.

Nos esperan días complejos, de convencimiento, debates e incomprensiones. Pero estoy segura que vale la pena. Debemos levantar la universidad haciéndola avanzar hacia la excelencia y la complejidad que las sociedades regionales donde está inserta y nacional nos demandan. Debemos ofrecer a nuestros estudiantes una oferta de calidad que les permita afrontar exitosamente los retos de un mundo profesional cada vez más complejo. Debemos permitir que nuestros profesores e investigadores puedan desarrollar sus capacidades creativas en la investigación y en la innovación pedagógica. Y que nuestros trabajadores no docentes puedan ser partes de este esfuerzo y recibir las compensaciones morales y materiales correspondientes.

Requerimos una universidad compleja y de excelencia con más calidad, más transparencia y más equidad. Ese es nuestro reto. Les pido, modestamente, que me acompañen.