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La gerenta del Programa Originarias de ONU Mujeres recorrió las iniciativas que desarrolla la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de la Facultad de... ONU Mujeres y UNAP constatan en terreno avances de proyecto que transforma oportunidades para mujeres y niñeces indígenas

La gerenta del Programa Originarias de ONU Mujeres recorrió las iniciativas que desarrolla la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de la Facultad de Ciencias Humanas, en el marco del proyecto Mujeres y Niñeces indígenas: Transformando Entornos, que fortalece el emprendimiento de mujeres indígenas, revitaliza la lengua aymara y promueve espacios de cuidado y aprendizaje intercultural para niñas y niños.

Mientras cientos de familias agradecían a la Pachamama por la vida, la abundancia y las cosechas, otra forma de sembrar futuro comenzaba a hacerse visible en Tarapacá. No eran semillas depositadas en la tierra, sino conocimientos, idiomas, tecnología y redes de apoyo que hoy transforman la vida de mujeres, niñas y niños de la región, mediante el Proyecto “Mujeres y Niñeces indígenas: Transformando Entornos”.

En ese contexto, Rebeca Sanhueza, gerenta del Programa Originarias de ONU Mujeres visitó  la Escuela de Inglés Básico «Mis productos y servicios salen al mundo», donde mujeres emprendedoras fortalecen sus competencias para comunicarse con turistas y potenciales clientes, ampliando las oportunidades para hacer crecer sus negocios.

«El proyecto reafirma el compromiso que tenemos junto a la UNAP con las mujeres y las niñeces indígenas de Tarapacá. Retomamos las iniciativas que han generado mayor impacto, fortaleciendo la autonomía económica de las mujeres, revitalizando la lengua y la cultura aymara y acercando a niñas y niños a la ciencia, el arte y la tecnología. Nuestro sello es trabajar desde los territorios y junto a las comunidades» sostuvo la Gerenta de Originarias.

Sobre la Escuela de Inglés agregó, «Para muchas mujeres indígenas emprendedoras, comunicarse con turistas y potenciales clientes significa abrir nuevas oportunidades. Aprender inglés fortalece su autonomía económica y les permite compartir con el mundo el patrimonio, los saberes y la riqueza cultural de Tarapacá».

Asimismo, la directora del proyecto y decana de la Facultad de Ciencias Humanas, Dra. Marcela Quintana, explicó que la iniciativa integra tres líneas de acción: la Escuela de Inglés para emprendedoras, los dispositivos móviles de cuidado y los Nidos Lingüísticos. «Lo más valioso ha sido la respuesta de las participantes. Las mujeres reconocen que estas iniciativas responden a necesidades reales y fortalecen tanto su desarrollo como el bienestar de sus familias».

NUEVAS OPORTUNIDADES

Las protagonistas de la jornada fueron las propias emprendedoras, quienes entre sonrisas y conversaciones en inglés, compartieron sus  avances. «Aprender inglés significa abrir nuevas puertas. Muchas veces me encuentro con turistas y quiero contarles quién soy, qué hago y el valor de nuestros productos. Este curso me entrega herramientas para crecer y representar con orgullo la cultura aymara», recalca Elsa Moscoso, emprendedora de Cancosa.

En tanto, la docente Melissa Ramos explicó que el objetivo es entregar herramientas útiles para la vida cotidiana y los emprendimientos. «Queremos que las participantes se sientan seguras al comunicarse. Trabajamos un inglés aplicado a sus emprendimientos y ellas han respondido con un compromiso que les permite enfrentar nuevas oportunidades con mayor confianza».

LENGUA, IDENTIDAD Y FUTURO

Más al sur de Iquique en la Escuela Chipana, las risas, la música y los juegos en el  Nido Lingüístico sorprendieron a la Gerenta de Originarias, al observar cómo niñas, niños aprendían aymara jugando, cantado y escuchando cuento. Entre ellos estaba Luciano, un pequeño  niño que llegó acompañado de su inseparable peluche, y  en su primera clase siguió atento cada actividad, resumiendo su experiencia con una frase  «Aprender aymara es entretenido».

 Para Hazel Barahona, coordinadora general de los Nidos Lingüísticos, estos espacios representan mucho más que el aprendizaje de una lengua. «Aquí niñas y niños fortalecen su identidad, construyen comunidad y desarrollan un sentido de pertenencia que une a distintas generaciones».

Agregó que actualmente funcionan tres Nidos Lingüísticos, en Quipisca, la Escuela Chipana y el Colegio Robert Johnson, con una alta participación de las familias y  que se espera que próximamente se abra uno nuevo en Caleta Chanavayita.

En tanto, Dayana Vilca, inspectora de la Escuela Chipana y titulada de Pedagogía Intercultural Bilingüe de la UNAP, destacó el valor formativo de la iniciativa. «Cuando los niños valoran su lengua y su cultura, también aprenden a respetar la de los demás. Ese es el camino para construir comunidades más inclusivas y preservar nuestro patrimonio».

Al recorrer las actividades, Rebeca Sanhueza valoró el entusiasmo de niñas y niños y el gran trabajo del académico y  Yatichiri, Daniel Moscoso. «Revitalizar la lengua aymara desde la primera infancia es invaluable, porque aquí se combinan  aprendizajes, emociones y participación comunitaria para que niñas y niños crezcan conectados con su identidad y su patrimonio cultural».

CUIDAR Y ENSEÑAR

Respecto a los dispositivos móviles que funcionan en el Terminal Agropecuario de Iquique, donde hijas e hijos de mujeres feriantes cuentan con un espacio seguro para aprender, jugar y desarrollar habilidades mientras sus madres trabajan, la representante de ONU Mujeres recalcó  «Más que un servicio de apoyo, esta experiencia pone en el centro el cuidado como un derecho y una responsabilidad compartida entre las instituciones, las familias y las comunidades, avanzando hacia una verdadera Sociedad del Cuidado”.

Durante agosto, además, el proyecto ampliará su cobertura con talleres de robótica y astronomía en Iquique y Huara, telar en Huara, mosaico en Colchane y  música en Iquique

Así más que un conjunto de actividades, «Mujeres y Niñeces Indígenas: Transformando Entornos» está demostrando que cuando la igualdad de género, la educación, la cultura y la innovación dialogan con las comunidades, es posible generar transformaciones profundas y sostenibles que se reflejan en la confianza de las emprendedoras, en las sonrisas de niñas y niños y en las oportunidades que hoy ven a su alrededor.

 

 

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