Grupo de niñas del Taller Municipal de Patinaje Artístico de Iquique vivió una experiencia inolvidable en el Open Calama 2026
Crónicas 7 julio, 2026 Edición Cero 0
Recientemente catorce niñas del Taller Municipal de Patinaje Artístico de Iquique viajaron a Calama para participar en el Open Calama 2026, logrando no solo medallas y reconocimientos, sino una experiencia que marcará sus vidas.
Por primera vez, un grupo numeroso del taller municipal pudo asistir a una competencia de esta envergadura. Gracias al esfuerzo organizado de las apoderadas y apoderados, quienes realizaron rifas, ventas de chocolate caliente y otras actividades, se logró reunir parte de los recursos necesarios para viaje, alojamiento, inscripciones, vestimenta e implementos. El patinaje artístico es considerado un deporte de élite, no solo por su exigencia deportiva y artística, sino también por los altos costos que implica, por lo que cada aporte fue significativo.
“Más allá de los resultados, valoramos el trabajo en equipo, el apoyo mutuo y la fraternidad que se generó entre las niñas. Son valores que trascienden y que queremos construir para nuestras hijas”, destacaron desde el grupo de apoderados.
La entrenadora Renatta Sciaraffia Ross, quien también vivió su primera experiencia en un campeonato de esta categoría, acompañó a las niñas en cada paso, fortaleciendo su preparación técnica y emocional.
El grupo, que actualmente se organiza para obtener su personalidad jurídica como Club Anguirü, agradeció la orientación y el respaldo de las autoridades municipales y de CORMUDEPI, quienes los han alentado a formalizarse como organización para acceder a futuros apoyos.
“Estamos muy agradecidas del ánimo y los consejos que hemos recibido. Sabemos que la formalización es el camino para poder acceder a más recursos y seguir creciendo”, señalaron.
Las familias hicieron un llamado a las autoridades y empresas privadas a mirar el deporte como una herramienta de formación integral y no solo como una búsqueda de medallas. “El deporte es salud, disciplina, trabajo en equipo y convivencia. Eso es lo que queremos seguir fomentando”, agregaron.
La experiencia en Calama fue, en palabras de las propias familias, “inolvidable y un impulso para seguir creciendo como equipo”.

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