Pedro Oróstica Codoceo.-
Hace un tiempo atrás, por este mismo medio, ya mencionábamos el potencial que tendría el puerto de Corío. Esto, en una nota dedicada a la relevancia del puerto de Chancay, cuyo avance y funcionamiento, ya determinaba supremacía marítima portuaria en el Pacífico Sudamericano. No solo por su profundidad, que le permite atender naves de última generación, sino y sobre todo, por disponer rutas directas al Asia. Dejando los ´puerto de Chile relegados a simples “alimentadores o feeders”.
Perú el año 2005 comunicó que, haría del Callao un gran puerto, pero además avanzó rotundamente con Chancay, ubicado al norte de Lima. Y ahora, como otro espolonazo, se anuncia un nuevo y más competitivo complejo portuario: el puerto de Corío. Frente a esto, Chile, atento, pero retardado en la jugada, para no quedar de brazos cruzados frente a este gigante, está planteando estrategias; esperemos que no con atraso.
Esta próxima infraestructura portuaria, se encuentra en la región de Arequipa, al sur del Perú, muy cerca del norte chileno. Está concebida como una plataforma logística multimodal, para conectar el comercio sudamericano, sirviendo de salida al Pacífico para Brasil, Paraguay, Bolivia, en la perspectiva de los mercados asiáticos. Una logística que, pone los pelos de punta, en la eventualidad que nuestro país tenga intensiones de remontar estas condiciones.
El plan maestro de Corio para su área de emplazamiento “contempla: el núcleo portuario, zonas industriales, plataforma de intercambio comercial y una ciudad puerto planificada”. Cuenta con profundidad de aguas natural que oscila entre 20 y 28 metros de calado. Puede recibir los cargueros más grandes sin necesidad de gastar ni medio dólar en dragados ni mantenimiento posterior. Y aún es necesario considerar el aporte que supondrá el “tren bioceánico” en la estrategia peruana en el próximo decenio.
Corio ha sido concebido para “bloquear directamente la salida comercial del norte chileno”, y para competir mano a mano por la carga de Bolivia, Brasil y Paraguay. Esto, puesto que, especialmente estos dos últimos, han señalado públicamente sus intensiones de sacar sus producciones por el norte de Chile a través del Corredor Capricornio, utilizando los puertos del norte de Chile. Este Corredor Vial, frente a Chancay tenia mejores expectativas competitivas, pero ante Corío, la situación cambia.
Se dice que la estrategia chilena es darle operatividad a San Antonio, para lo cual requiere una gran inversión para profundizar a 18.5 metros y construir el megamolo de abrigo. Además “La Estrategia del Hub Norte” potenciando Antofagasta, Iquique, Arica. Para asegurar que el Corredor Vial, mantenga la costa chilena como un frente competitivo de salida. Debe recordarse que, Iquique, de acuerdo a batimetrías actuales, posee profundidades de aguas naturales sobre 18 metros, y es de esperar que en la próxima extensión de su frente no lo inhiban a simples 15 metros.
Nuestro país no merece un destino marítimo portuario de segundo orden para el siglo XXI. No obstante, la confianza en la rectificación de parámetros puramente centrales, marcará la diferencia. En esta oportunidad serán las regiones del extremo norte chileno, las que pueden salvar la encrucijada descrita. Porque más allá de cualquier eslogan, debe recordarse una verdad fundamental: si las regiones crecen Chile crece.

Deja una respuesta