Edición Cero

La Investigación liderada por el académico de la Universidad Arturo Prat, Dr. Víctor Tello, identificó en Tarapacá una población de ácaros depredadores ampliamente utilizado... Aporte a la comunidad científica: Ácaro encontrado en Iquique podría convertirse en un aliado global contra las plagas agrícolas

La Investigación liderada por el académico de la Universidad Arturo Prat, Dr. Víctor Tello, identificó en Tarapacá una población de ácaros depredadores ampliamente utilizado en el mundo para controlar plagas agrícolas. Su aparente adaptación a condiciones desérticas podría abrir nuevas oportunidades para la agricultura sustentable mundial.

En los campos agrícolas del norte de Chile podría estar ocurriendo algo que hasta hace poco parecía improbable. Un diminuto ácaro depredador, reconocido mundialmente por su capacidad para combatir plagas que dañan cultivos, fue encontrado en la Región de Tarapacá pese a que la literatura científica señala que necesita altos niveles de humedad para sobrevivir. El descubrimiento, liderado por el académico de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat (UNAP), Dr. Víctor Tello, abre una prometedora línea de investigación para la agricultura de zonas áridas a nivel mundial.

El protagonista de esta historia es Phytoseiulus persimilis, un depredador especializado que se alimenta de arañitas rojas, una de las plagas más dañinas para cultivos hortícolas, frutales y forrajeras. Entre sus presas como señalábamos  se encuentran la arañita roja del desierto (Tetranychus desertorum), que afecta cultivos como la alfalfa y el melón, y la arañita bimaculada (Tetranychus urticae), responsable de pérdidas productivas en numerosas hortalizas y frutales.

DESAFIANDO LO CONOCIDO

Lo sorprendente no es solo su presencia en Tarapacá. Diversos estudios indican que esta especie requiere humedades relativas superiores al 70% para desarrollarse adecuadamente. De hecho, es ampliamente utilizada en programas de control biológico en ambientes con condiciones más favorables, como invernaderos o zonas agrícolas de clima templado.

Sin embargo, en Iquique apareció donde, en teoría, no debería estar.

El descubrimiento dio origen al proyecto UNAP Consolida SINCPROYEXT-0075, que evaluó parámetros biológicos del ácaro depredador alimentado con distintas especies de arañitas rojas bajo condiciones controladas. Además, permitió generar un artículo científico actualmente en revisión denominado First record of Phytoseiulus persimilis in the Tarapacá Region, Chile.

«Descubrimos aquí en Iquique un ácaro depredador que es el controlador biológico más utilizado a nivel mundial contra las arañitas rojas. Lo extraño es que esta especie normalmente requiere mucha humedad, por lo que encontrarla en el norte fue una verdadera sorpresa», explica el Dr. Víctor Tello.

UN ALIADO PARA LA AGRICULTURA

A diferencia de los pesticidas convencionales, Phytoseiulus persimilis actúa exclusivamente sobre la plaga. No daña plantas, frutos ni otros organismos, lo que lo convierte en una herramienta altamente valorada dentro de los programas de manejo integrado de plagas.

Su utilización permite reducir la dependencia de acaricidas químicos, disminuir residuos en los cultivos y favorecer una producción agrícola más sustentable.

En términos simples, este pequeño depredador funciona como un «controlador natural» que mantiene bajo vigilancia a las especies que afectan la producción agrícola.

«Los ácaros depredadores son carnívoros y muy selectivos. No afectan a las plantas; se alimentan directamente de la plaga que queremos controlar», destaca el investigador.

CAMBIOS PARA EL NORTE DE CHILE Y EL MUNDO

Si futuras investigaciones confirman que la población encontrada en Tarapacá desarrolló adaptaciones a la baja humedad y a las altas temperaturas del desierto, las implicancias podrían ser significativas.

La agricultura de zonas áridas enfrenta desafíos crecientes debido al cambio climático, la escasez hídrica y la necesidad de reducir el uso de agroquímicos. Contar con un controlador biológico capaz de desempeñarse eficientemente en estas condiciones podría transformar la forma en que se enfrentan diversas plagas en regiones desérticas.

Incluso se abre una posibilidad aún más ambiciosa: la reproducción masiva de estos organismos para su utilización en otras zonas áridas de Chile y del mundo.

«Si comprobamos que esta población se comporta bien bajo condiciones de baja humedad relativa, podríamos pensar en reproducirla y evaluar su uso en sistemas agrícolas desérticos. Es una línea de investigación muy interesante que recién comienza», señala Tello.

DEL LABORATORIO AL MERCADO

Además de sus implicancias científicas y agrícolas, el hallazgo podría abrir una oportunidad de desarrollo biotecnológico para la región. Según explica el Dr. Víctor Tello, si las futuras investigaciones confirman que la población de Phytoseiulus persimilis encontrada en Tarapacá está efectivamente adaptada a condiciones de baja humedad, podría evaluarse su reproducción masiva para programas de control biológico en zonas áridas.

Considerando que esta especie es actualmente una de las más utilizadas y comercializadas en el mundo para combatir arañitas rojas, el desarrollo de una línea adaptada a ambientes desérticos permitiría no solo fortalecer la agricultura del norte de Chile, sino también proyectar a futuro la producción y eventual comercialización de estos organismos para mercados nacionales e internacionales que enfrentan desafíos similares. «Lo que hoy es una investigación universitaria podría convertirse mañana en una nueva industria biotecnológica nacida desde el desierto de Tarapacá».

CIENCIA Y  FORMACIÓN

La investigación también ha impulsado nuevas iniciativas académicas dentro de la Universidad Arturo Prat. Entre ellas destaca la postulación a un Proyecto de Innovación Docente que incorporará Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) para fortalecer la formación en control biológico de plagas en estudiantes de Agronomía.

La propuesta contempla la participación de los estudiantes  de la carrera de Agronomía Francisca Rojas Barraza e Iván Morgado Suárez, quienes estudiarán el comportamiento del ácaro bajo distintos niveles de humedad relativa para comprender mejor los mecanismos que podrían explicar su adaptación al desierto.

Para Francisca Rojas este es una oportunidad invaluable. «Este proyecto ha sido una oportunidad extraordinaria de aprendizaje. Como estudiante de Agronomía, los ácaros forman parte de un área de gran interés, ya que son organismos estrechamente vinculados al mundo de las plantas y a los sistemas productivos agrícolas”.

Agregó que “durante esta investigación hemos trabajado con Phytoseiulus persimilis, una especie que estamos reproduciendo en laboratorio para asegurar la continuidad de los experimentos. Los ejemplares son mantenidos en placas de cultivo y alimentados con Tetranychus urticae, una de las principales plagas que afectan a diversos cultivos. Para ello, esta última se cultiva en plantas de poroto en el laboratorio del profesor Víctor Tello”.

Enfatizó que la Phytoseiulus persimilis posee un enorme potencial para el control biológico, siendo reconocido y comercializado a nivel mundial como uno de los principales depredadores naturales de Tetranychus urticae. Sin embargo, su presencia y comportamiento en el norte de Chile han sido escasamente estudiados, por lo que resulta especialmente interesante evaluar su adaptación a las condiciones climáticas de la zona.

“Mis expectativas están puestas precisamente en demostrar que esta especie puede sobrevivir y desarrollarse en las condiciones de humedad y temperatura características del norte del país. De confirmarse, podría transformarse en una valiosa herramienta para el control biológico de plagas, contribuyendo a una agricultura más sustentable y reduciendo la necesidad de utilizar productos químicos. Además, se trata de organismos que no representan ningún riesgo para las plantas ni para el medioambiente”.

En lo personal, resaltó que ha  sido una experiencia muy gratificante. “Me ha permitido adquirir nuevos conocimientos, participar activamente en investigación aplicada y comprender el enorme potencial que tienen estos pequeños organismos. Me gustaría que más personas conocieran el importante rol que cumplen los ácaros benéficos y el aporte que pueden realizar a una agricultura más sostenible».

Para Iván Morgado, estudiante participante del proyecto, la investigación ha despertado una clara vocación científica. “Me veo trabajando como investigador en el futuro. Me motiva la curiosidad por aprender y me entretiene trabajar con los ácaros. Además, me parece muy valioso que este trabajo pueda aportar tanto a la ciencia como a los agricultores”.

Asimismo, destacó el impacto ambiental de la iniciativa. “Lo que más me gusta es que estas investigaciones pueden generar beneficios ecológicos concretos, promoviendo alternativas sustentables para el manejo de plagas y reduciendo el impacto sobre los ecosistemas”.

De esta manera, lo que comenzó como una observación inesperada en Tarapacá podría terminar aportando nuevas soluciones para la agricultura sustentable en ambientes extremos. En una región conocida por sus condiciones climáticas desafiantes, un organismo de apenas unos milímetros está obligando a la ciencia a replantear algunas certezas.

Y quizás, desde el desierto más árido del planeta, surja una nueva herramienta para proteger cultivos, reducir el uso de químicos y fortalecer la seguridad alimentaria en escenarios cada vez más exigentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *