Urge Plan integral que aborde vulnerabilidad de la patrimonial calle Baquedano
Opinión y Comentarios 16 febrero, 2026 Edición Cero 0
Mario Zolezzi Velásquez, Historiador y cronista.-
Hablar de calle Baquedano no es referirse a cualquiera vía de Iquique central, donde vetustos inmuebles de madera sin ninguna o escasa importancia arquitectónica o histórica (con excepciones), ceden ante la renovación urbanística, con edificios de altura, modernos, diseños inexpresivos, sacrificios necesarios en aras del progreso.
Un foco de resistencia identitaria es la patrimonial calle Baquedano bajo el amparo legal de Zona Típica y los Ángeles de la Guarda, donde destacan añosos inmuebles de pino de oregon, cada uno con su historia. Nos sentimos orgullosos de esas construcciones del pasado salitrero, son vistas recurrentes en noticieros, revistas, libros y folletos. Me parece que las autoridades y la comunidad no muestran verdadero interés en conservarla, protegerla, especialmente, de su mayor peligro, el incendio, una verdadera espada de Damocles que pende amenazante sobre ese patrimonio cultural histórico. Urge que se aborde en forma integral ese tema, formando una comisión multisectorial, como primer paso, y, después seguir con otros para llegar al objetivo anhelado.
La calle Baquedano, llamada Huancavelica en tiempo del Perú, se le impuso ese nuevo nombre por la autoridad chilena de ocupación en 1883. Desde entonces, ya Tarapacá formando oficialmente parte de la República de Chile(1884), la calle progresivamente fue adquiriendo una nueva fisionomía con elegantes casas de estilo que hoy lucen, unas más destacables que otras.
Entre las primeras se hallaba el Palacio Astoreca o las mansiones Mujica y Syers Jones. Surgen edificios fiscales: el Liceo de Hombres y los Tribunales de Justicia. La vía fue ensanchada, cruzada por rieles del Ferrocarril Urbano, dotada de una línea de grifos conectados a pozos de emergencia contraincendios. Tenía frecuente movimiento de coches, caballos y, posteriormente, de automóviles cuando aparecieron como gran novedad en Iquique frenético por la gran actividad derivada de los trenes cargados del oro blanco, que bajaban desde la Pampa industriosa, mientras veleros lo embarcaban o estaban esperando el turno para hacerlo.
Su historia es abundante. El Liceo sirvió de cuartel militar a una unidad del Ejército congresista; una casa sirvió de sede a la Junta de Gobierno de Iquique, que gobernó el Norte, excepto Coquimbo, durante la Guerra Civil de l891, que perdió el gobierno de Balmaceda.
Otro inmueble notable, desgraciadamente destruido por un incendio, pertenecía a un acaudalado hombre de negocios británico, Alfredo Syers Jones Z, que como administrador del Hospital de Beneficencia y de cementerios, le correspondió entregar la cantidad oficial de muertos y heridos, producto de la Masacre de la Escuela Santa María (1907).
La mansión Mujica, también consumida por el fuego, perteneció a una conocida familia, uno de sus integrante era un prestigioso abogado en causas mineras y salitreras. Y la vivienda del lado sufrió la misma suerte. Pertenecía a Edgard Lee, encargado de los últimos embarques de salitre en Caleta Buena, en la liquidación de la Cosach.
Dejo para el último la sede de los Tribunales de Justicia, que sirvió también de oficina a la Intendencia, escenario de los agitados momentos del 20 y 21 de diciembre de 1907. Allí el Intendente Carlos Eastman firmó el decreto de Estado de Sitio, inconstitucional, pues no tenía facultades para ese resolución.
Y el Palacio Astoreca, mandado a construir por el salitrero español Higinio Astoreca, que falleció antes de ser terminado. después fue vendido al Estado de Chile. Se instaló la oficina y residencia de la primera autoridad provincial. Recibía los nombres de Palacio o simplemente Intendencia.
Transcurrió el tiempo, Iquique dejó atrás su dependencia del salitre, llegó el auge pesquero con sus crisis, se puso en marcha la Zona Franca, agregándose posteriormente las grandes faenas mineras. El puerto marcha hacia nuevos desafíos conocidos.
Entre éstos se encuentra el rescate patrimonial. Se logró finalmente con el Teatro Municipal de Iquique, mientras que quedan pendientes la ex Aduana, la Torre- reloj, la Sociedad Protectora de Empleados de Tarapacá; y ahora reconstruir la iglesia franciscana, tiene para años, creo. Y lo que aún no se tocado: el caso de calle Baquedano.
Al respecto, hay que considerar varios aspectos, como que son material de construcción, propiedad privada o pública, uso de suelo, estado de conservación y seguridad. Un siniestro al centro de la manzana tendría efectos devastadores. Los que han ocurridos han sido en esquina.
En esa comisión deben estar Municipal con la DOM, Dirección de Arquitectura, Dirección Regional del Patrimonio, Consejo Monumentos Nacionales, Colegio de Arquitectos Iquique, Facultad de Arquitectura de la UNAP, Cuerpo de Bomberos, SEC, Servicio de Salud, Carabineros de Chile, así como el GORE, y la Junta de Vecinos del sector.
Un factor importante para las Zonas Típicas, como la de calle Baquedano, significará la nueva Ley de los Patrimonios Culturales, cuyo proyecto actualmente se tramita en el Senado. Esa futura normativa moderniza y descentraliza la gestion cultural, creandose el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural. Esperamos que esa tramitación avance más y tengamos esa apremiante Ley.
Estas líneas son para sensibilizar a las autoridades correspondientes, a las cuales debe unirse la Delegación Presidencial Regional, a fin de que enfrentan con fuerza y decisión ese desafío, nada fácil pero ya es hora de la acción y de resultados concretos en un tiempo aceptable. No esperar a reaccionar demasiado tarde como la trágica destrucción de la iglesia San Antonio de Padua, conocida también como Iglesia de San Francisco.

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