Programa Originarias y UNAP realizan Escuela de Alfabetización Digital que empoderará a educadoras indígenas de Chile
Crónicas 25 agosto, 2025 Edición Cero 0
Más de una decena de sesiones prácticas entre agosto y noviembre de 2025 darán vida a la Escuela de Alfabetización Digital, una iniciativa gratuita del Programa Originarias de ONU Mujeres, que se desarrolla en el marco del proyecto “Mujeres y niñeces indígenas, transformando entornos”en alianza con la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat (UNAP). La iniciativa busca impulsar y fortalecer el desempeño pedagógico de educadoras tradicionales e interculturales indígenas, a través del desarrollo de competencias digitales básicas.
En una sociedad cada vez más conectada, dominar herramientas digitales no es un lujo, sino una necesidad. Bajo esa premisa, esta iniciativa con el apoyo de la empresa internacional Teck, impulsa una nueva edición de su “Escuela de Alfabetización Digital: Herramientas prácticas para la enseñanza”, un espacio de formación dirigido a mujeres indígenas mayores de 18 años que trabajen en educación y que deseen potenciar su quehacer pedagógico a través de la tecnología.
Así, hasta el 22 de noviembre de 2025, las participantes asistirán a 13 sesiones de trabajo práctico en un laboratorio computacional de la UNAP, con una duración de 4 horas cada una, y cuyos contenidos se centrarán en cinco ejes: introducción al lenguaje digital, herramientas básicas de Office, navegación por internet, comunicación digital y ofimática básica.
De acuerdo a Verónica Apablaza, directora del proyecto “Mujeres y niñeces indígenas, transformando entornos” la iniciativa es de gran trascendencia «Esta escuela es una oportunidad para que las mujeres emprendedoras y las educadoras de lengua y cultura indígena aymara fortalezcan sus capacidades digitales y, con ello, amplifiquen su voz. Las mujeres han sido históricamente guardianas de nuestra cultura, transmisoras de la lengua, las costumbres y la memoria de sus pueblos. Hoy, al sumar competencias tecnológicas, no solo potencian sus proyectos productivos o educacionales , sino que también abren nuevos caminos para preservar y proyectar su patrimonio cultural en entornos digitales, asegurando que este legado llegue a las futuras generaciones».
Esta escuela, a cargo del facilitador Mauricio Novoa, pretende darles a conocer a las participantes que el mundo digital también tiene territorio, y en él las mujeres indígenas tienen todo el derecho de construir, sembrar y compartir conocimiento. «Este es un primer acercamiento al lenguaje digital para que este grupo de mujeres pueda desenvolverse en entornos de ofimática y conectividad, manejar procesadores de texto, hojas de cálculo, presentaciones, conectar una impresora o sincronizar un teléfono. No obstante, más allá de lo técnico, buscamos reforzar algo muy propio de la cultura aymara: el deber de estar comunicados. Así, unimos sus formas tradicionales de registro y comunicación, como el conteo con piedras o los diseños en tejidos, con las herramientas digitales de hoy, para que desde su propia experiencia puedan entrar con confianza al mundo de la digitalización».
La propuesta pedagógica no se limita a enseñar “cómo usar el computador”, sino que promueve una comprensión profunda del ecosistema digital como un espacio de participación, identidad y transformación comunitaria. Porque la alfabetización digital es como aprender a cultivar tu propio alimento,, no es solo consumir, sino también crear y aportar.
De esa manera, de acuerdo a Rebeca Sanhueza, Gerenta del Programa Originarias de ONU Mujeres, “Esta iniciativa se construye desde la pertinencia cultural y el reconocimiento de que el entorno digital también puede ser un espacio de memoria, identidad y acción colectiva. Las mujeres indígenas están adquiriendo nuevas habilidades para complementar sus saberes, transformando no sólo su entorno, sino también el futuro de la educación en nuestra sociedad”.
Así también lo cree Sonia Moscoso Mamani, del pueblo de Chijo en la comuna de Colchane, residente en Alto Hospicio, quien es además artesana, educadora de Lengua y Cultura Indígena (ELCI) en el Colegio de Lenguaje Kunamasta, y estudiante de la carrera de Técnico de Nivel Superior (TNS) en Lengua y cultura aymara para Educación Parvularia. “Me animé a participar porque la computación es una herramienta que nos falta, cuando teníamos que hacer tareas era complicado. Es fundamental manejar al menos lo básico para planificar como ELCI, y a mí me encanta aprender. Siempre he estado dispuesta a adquirir nuevos conocimientos, no solo para mí, sino para compartirlos con otros”.
Sonia, se muestra muy contenta por la oportunidad de aprender “Gracias a la UNAP y al Programa Originarias, estamos potenciando nuestra cultura con nuevas herramientas para que nuestros niños y niñas aprendan. A mis kullakas les digo que tomen fuerza y valor para mostrar nuestra cultura, porque lo que tenemos es grande y valioso. La lengua, las costumbres y las tradiciones no se pueden perder, debemos trabajarlas para que pasen de generación en generación”.
Recalcó que “Mis padres están felices porque estoy rescatando nuestra lengua, que ellos nos entregaron. No sabíamos mucho de escritura, pero sí manejamos la lengua, y ahora podremos escribirla. Como artesana textil en lana de alpaca y en gastronomía andina, el manejo del computador será un complemento más para mi trabajo”.
Asimismo , también de origen aymara Isabel Challapa del poblado de Cariquima, quien también está estudiando en la UNAP, sostiene “La tecnología ha avanzado bastante y es esencial estar a la par y actualizada, por eso decidí ingresar a esta Escuela . Hoy estudio y recupero nuestra cultura, costumbres y cosmovisión que se están perdiendo, lo que también es un homenaje a mi padre, Eugenio Challapa, cultor tradicional aymara, que me enseñó a amar mis raíces”.
Cabe destacar que la Escuela de Alfabetización Digital se enmarca en los objetivos del Programa de Empoderamiento Originarias, una iniciativa que desde 2016 trabaja por el fortalecimiento del liderazgo, la autonomía económica y la participación social de las mujeres indígenas en Chile. Porque el valor de esta formación no está solo en las herramientas, sino en el impacto que tendrá en cada aula, comunidad y territorio, pues se está aportando por educadoras que transforman”.

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