¡Trabajadores, trabajadoras y jóvenes de Chile uníos!
Opinión y Comentarios 16 febrero, 2026 Edición Cero 0
Ricardo Balladares Castilla, Sociólogo.-
Hay que decirlo sin vueltas. Lo que ocurrió hace algunos días en Argentina quedará en la memoria colectiva de América Latina como el momento en que la ultraderecha argentina logró desguazar, en el parlamento -con apoyo de sectores peronistas y claudicación de la CGT- los derechos laborales construidos durante más de medio siglo de lucha obrera. A esto, se suma la penalización desde los 14 años y un acuerdo militar con EE.UU. para construir una base naval conjunta en Ushuaia.
Lo que está haciendo Milei en Argentina es una declaración de guerra contra los trabajadores, trabajadoras, jóvenes y la paz en el Cono Sur. Quien crea que esto no nos salpica, está muy equivocado. Porque acá, a este lado de Los Andes, tenemos a J.A. Kast calentando motores para hacer exactamente lo mismo cuando llegue a La Moneda. Miremos con atención lo que aprobaron en Buenos Aires, porque es el manual de instrucciones de lo que se nos viene.
La reforma laboral. El famoso «banco de horas». ¿Cómo funciona esto? El empleador va a obligar trabajar al trabajador 12 horas corridas cuando a la empresa se le ocurra, y después le devuelve esas horas con “días libres» en lugar de pagarle las horas extra como corresponde. O sea, se trabaja de más, pero la plata extra no ya no existe más. Le devuelven tiempo, no plata. Es la eliminación del pago doble por trabajar fuera de lo pactado, es hacerle gratis al patrón el esfuerzo adicional. Un abuso con nombre bonito.
Pero hay algo todavía más brutal, y léanlo bien porque es de una maldad que asusta. La nueva ley argentina expresa que si un trabajador o trabajadora se enferma o se accidenta por hacer algo «voluntario y consciente que implicara riesgo», se le va a pagar solo la mitad del sueldo mientras dure la licencia médica. ¿Saben lo que significa eso? Que, si un trabajador se quiebra una pierna jugando a la pelota con los amigos, o una madre se accidenta en bicicleta con su hija el fin de semana, llegará el empleador y le dirá: «mala suerte, ahora le pago la mitad porque usted sabía que jugar fútbol -o andar en bicicleta- era una actividad riesgosa». Esto es culpabilizar a la persona por enfermarse, es castigar la vida misma. El mensaje es claro, la salud es problema de cada cual, no del sistema. Si se enferma, sufra solo y con menos ingresos.
A lo anterior, súmenle que bajaron la edad penal a los 14 años, porque la receta de la derecha siempre es la misma. Más cárcel para los pobres, más plata para los ricos. Y para rematarla, Milei le regala, en la misma semana, a Estados Unidos una base naval en Ushuaia, en el sur austral del mundo, entregando soberanía como quien regala caramelos.
Con todo lo mencionado, tenemos que prender todas las alarmas, porque este combo es el mismo que Kast y la ultraderecha electa vienen prometiendo para Chile. Cuando lleguen a La Moneda y al congreso, van a venir por las 40 horas, por la extensión de las licencias médicas, el teletrabajo, la ley Karin, por la reforma de pensiones, el fin del sistema de reinserción social juvenil y van a regalar la soberanía austral. En general, por todo lo que se ha peleado y que -si bien con ciertas sobriedades- se logró ganar con mucho esfuerzo en el congreso saliente.
Van a querer instalarnos el banco de horas para que trabajemos como burros sin que pagar las horas extras. Van a querer decirnos que, si uno se accidenta jugando con sus hijos, el sueldo se reduce a la mitad. Y con los adolescentes, van a llenar las cárceles comunes estilo El Salvador en lugar de repletar las escuelas y universidades.
En cuanto al tema de la base naval en Ushuaia, es necesario detenerse, porque esto es más delicado de lo que parece y da para otra columna. Argentina le entrega a Estados Unidos una posición estratégica en el Canal Beagle, justo cuando Gran Bretaña está con la soga al cuello. Los británicos no tienen recursos naturales propios, su economía tambalea, se les acaba la liquidez y necesitan con desesperación las riquezas del Atlántico Sur y de la Antártica para reiniciar un nuevo proceso de acumulación originaria.
Sí, porque Gran Bretaña sin saqueo es Cuba. Solo han podido y sabido vivir, en estos 500 años, robando. Y nuestra Armada, como buenos ingenuos aspiracionales y por linaje, mantiene acuerdos estratégicos con ellos mientras los gringos se instalan a la vuelta de la esquina.
Esto no es casualidad, es una reconfiguración geopolítica que puede dejar a Chile completamente arrinconado, entre un socio británico que se queda sin plata y un socio norteamericano que prefiere negociar directamente con Milei y con serias señales de hacer lo mismo con Perú. Así poder estrangularnos.
¿Y la Antártica? ¿Y nuestra proyección hacia el sur? Todo eso queda en veremos y en un relato patriota vacío si no estamos despiertos y dejamos en manos de una Armada nacional entregada a los intereses extranjeros.
Frente a esto, el progresismo de influencers, Tik Tok, trends, Disney Couples en el congreso, no sirve para nada. Las performances bonitas y la teatralidad reels de fe en los tribunales no han parado ni una sola reforma de Milei ni tampoco lo hará en Chile. En Argentina, los partidos de izquierda y un sector de los trabajadores salieron a la calle y los recibieron con balas de goma y decenas de detenidos. Esa es la respuesta del poder cuando se siente desafiado de verdad.
Por eso, trabajadores, jóvenes, mujeres y pobladores de Chile: ¡tenemos que organizarnos y preparar un plan de lucha y defensa ahora! Lo que pasa en Buenos Aires es un ensayo. Chile ya no es el laboratorio; seremos la concreción de lo ya tanteado allende los Andes.
Cuando Kast y la ultraderecha llegue, vendrán por todo. Los jóvenes tienen que saber que el modelo salvadoreño no es para proteger a nadie, es para tenerlos encerrados y disuadir su movilización activa. Las mujeres tienen que saber que el ajuste siempre termina en sus cuerpos y la economía doméstica. Y los trabajadores y trabajadoras tenemos que saber que, si no nos preparamos desde ahora, vamos a llorar derechos que creímos serían para siempre.
La unidad de los populares, con todas sus peleas internas, con todas sus contradicciones, es la única herramienta que tenemos. No nos salvarán los políticos de alfombra roja bien portados, ni Tik Tok, ni los intelectuales de coffee break. Nos salvaremos nosotros y nosotras, en la calle, el barrio, organizados y luchando. Porque lo que viene del otro lado de la cordillera no es una reforma: es un buldócer. Y la única manera de parar un buldócer es con un muro de acero, hecho de pueblo consciente y organizado.

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