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La Nación /Suspensión indefinida de las clases, en la sede Reñaca, imposibilita la continuidad de 74 estudiantes de 2° a 5° año. Felipe Orellana... Conozca el testimonio de dos alumnos de medicina de la U del Mar cuyas carreras se truncaron. Uno es iquiqueño
El iquiqueño Sebastián Sapiaín.

El iquiqueño Sebastián Sapiaín.

La Nación /Suspensión indefinida de las clases, en la sede Reñaca, imposibilita la continuidad de 74 estudiantes de 2° a 5° año. Felipe Orellana (22), de San Felipe, y Sebastián Sapiaín (25), de Iquique, relatan a Nación.cl su compleja situación. Ambos han intentando matricularse infructuosamente en diferentes planteles de educación superior. “Cada día me pregunto por qué estudié en esta universidad, por qué expuse de esta manera a mi familia”, dice Sapiaín.

Ya doy por perdido este año”, comenta Felipe Orellana Muñoz (22), estudiante de Medicina de la sedeReñaca de la Universidad del Mar.

La carrera, en este campus, fue suspendida indefinidamente este miércoles por la rectoría nacional,resultando afectados 74 alumnos de 2° a 5° año. Podrán seguir en clases sólo los estudiantes de  6° y 7° año que realizan el internado.

A Orellana, oriundo de la ciudad de San Felipe, le correspondía cursar 5° año este 2013. A fines del año pasado, cuando se desató la crisis del plantel –le fue revocada su personalidad jurídica y su proceso de cierre culmina en febrero de 2015- comenzó a buscar universidades que le convalidaran su malla académica.

Le fue mal en el intento y ahora con el cierre de la escuela lo embarga una gran “frustración”, confiesa aNación.cl.

“HE GOLPEADO MUCHAS PUERTAS”

 “No lo voy a seguir intentando. Ahora estoy esperando si da algún resultado el trabajo que realizan el centro de alumnos y el Mineduc para reubicar a los alumnos de la universidad. He golpeado muchas puertas, recorrí varias universidades de Valparaíso, Santiago, incluso llegué hasta Talca, pero no pasó nada”, sostiene Orellana (en la foto)

No se explica por qué le ha ido mal. No reprobó ramos y tenía un 5 de promedio. “No hay nada que hacer para que la situación cambie. La universidad no cumplió con su compromiso de mantener la continuidad de la carrera…”, manifiesta con desazón.

Felipe admite que la “tarea del Mineduc es complicada (para ayudar a los estudiantes a reubicarse). Tenemos fe en que con la nueva ministra (Schmidt) se genere un cambio de actitud”, agrega.

La frustración del joven se explica también, porque siempre quiso estudiar Medicina. Cursó su enseñanza media en el Instituto Abdón Cifuentes de San Felipe y asevera que era un buen alumno. “Es mi vocación, no me veo estudiando otra cosa”.

No obtuvo ayuda estudiantil para cursar la carrera y su padre, que es funcionario municipal, le pagaba el arancel que ascendía a cerca de $400 mil mensuales (anualmente el arancel es de $6 millones).

“EL FOCO ERA GANAR PLATA”

Sebastián Sapiaín (25), estudiaba Medicina en Iquique, su ciudad natal, y en 2011, cuando fue cerrada la admisión de la carrera en esa ciudad,  se trasladó, junto a un grupo de alumnos, a la sede de Reñaca.

No lo sorprende que se haya suspendido en forma indefinida la carrera, señala. “De alguna manera esta medida fue solicitada por los alumnos. Le habíamos pedido a la rectoría que se manifestara respecto a las condiciones que se pretendía impartir este año académico”.

Le molestó, sin embargo, que la rectoría, en la circular que envió al alumnado para explicar el cierre, “responsabilizara a la baja matrícula y no a su mala gestión” la suspensión de la carrera.

Desde mediados del año pasado, Sebastián empezó a buscar universidades para cambiarse. Pero le fue mal en el intento.

Fue frustrante su peregrinar por los planteles, que prefiere no identificar. “Algunas no me dejaron ni postular, en otras me señalaron que no me convalidarían nada. En una prestigiosa universidad del Consejo de Rectores me dieron esperanza. Hasta último momento me dijeron que sí, que me integrarían, pero después, cuando se supo que la universidad funcionaría hasta 2015, me indicaron que no me darían ninguna solución”, detalla.

Valora, eso sí, que algunas instituciones de Santiago “se hayan tomado el tiempo de estudiar los programas de estudio (para analizar una eventual convalidación de ramos), como fue el caso de la Universidad Andrés Bello”.

Sebastián no se rinde y este 2° semestre intentará postular nuevamente. “Todo lo que ha pasado provoca una angustia constante. Todos los días son inciertos, no sabemos qué va a pasar”.

Cuenta que hace varios meses que no ve a su familia, que vive en Iquique. Ni siquiera pudo celebrar con ellos las fiestas de fin de año, “porque no quería moverme de Viña del Mar (estaba atento a las novedades de la casa de estudios”.

El estudiante responsabiliza de la debacle de la universidad a “a los dueños” de la institución. “Siempre priorizaron las ganancias económicas por sobre lo académico. Al comienzo esto era imperceptible, pero después se empezó a notar que el foco era sólo ganar plata”.

“Cada día me pregunto por qué estudié en esta universidad, por qué expuse de esta manera a mi familia”, remarca.

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