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Dr. Alex Soza Orellana, Chileno, Iquiqueño residente en Cuba A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido villanos, malos  o maléficos,... Villanos en la pandemia Covid 19

Dr. Alex Soza Orellana, Chileno, Iquiqueño residente en Cuba

A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido villanos, malos  o maléficos, en mitos, leyendas, libros, novelas, y otras expresiones orales escritas, visuales, etc. personificados en figuras monstruosas, oscuras, animalescas e incluso de gran belleza, de género masculino o femenino, y otras en concordancia a los gustos e intereses de los autores, y por supuesto que también ha existido el bueno, el héroe y superhéroes, o grupo de héroes, ligas, equipos y otros. En definitiva todo es expresión de lo complejo que pueden ser las relaciones humanas, la interrelación entre los miembros de una sociedad y entre sociedades en sus diversas expresiones. Evidentemente esto responde a un principio que todos debemos haber aprehendido de siempre: el hombre es un ser eminentemente social. Fenómeno valido desde las comunidades primitivas hasta nuestros días, de las gens, tribus, familia, clase, nación, etc.

El hombre al estar dotado de voluntad y conciencia actúa de una u otra forma de acuerdo a sus intereses, al nivel de desarrollo alcanzado, él y el grupo o la sociedad a la que pertenece, en todos los aspectos culturales, económicos, político y en lo jurídico también. En cada sociedad siempre ha existido en estas relaciones también algo que podríamos llamar: los derechos y deberes, es decir obligaciones ante sí, ante la tribu, ante la familia, la nación, el estado. Ha habido y hay reglas de conducta. Todos estos elementos tienen que ver con lo que se llama la moral como forma de la conciencia social y que evidentemente tiene relación con el bien y el mal, lo justo e injusto, lo honesto o deshonesto, y otros valores contrapuestos.  Es la vida misma, quiéralo o no, desde el inicio de nuestra presencia en este planeta. La conciencia social tiene diversas formas de expresión además de la moral, la política, las artes, la historia, la ciencia y otras.

La que nos interesa resaltar es la conciencia política, la moral política y la política, conceptos relacionados entre sí y que siempre tendrán un común denominador, y es que están determinados y condicionados por el carácter y los intereses de la clase social dominante en una determinada sociedad. Por cierto, hoy el sistema social predominante es el capitalista en su fase superior, el imperialismo y su expresión neoliberal.

La conciencia política surge necesariamente cuando aparecen las clases sociales y la propiedad privada, por ende también la lucha de clases y el estado. Está conformada por todos los intereses, convicciones, ideas y teorías sociopolíticas de una clase social determinada extendida además de su clase, a las relaciones entre naciones y estados. La política es la materialización de la conciencia social en la actividad práctica, en las acciones llevadas a cabo para mantener un orden político, económico y social o sencillamente cambiarlos y por supuesto, siguiendo el análisis, estas acciones  están condicionadas por la valoración moral del que las realiza y es allí donde centramos nuestro cuestionamiento. En términos prácticos decimos mantener la explotación del hombre por el hombre o eliminar ese sistema de explotación por uno más justo.

Obviando muchos otros elementos, categorías, conceptos y ejemplos  históricos y no hacer tan extenso estas valoraciones y afirmando que es el sentir de una gran parte de los habitantes de nuestro planeta, digo y valoro que  las guerras pueden ser justas o injustas y que en esa valoración el factor moral es muy importante donde se contraponen dos conceptos opuestos: la guerra o la paz.

Ejemplos hay muchos en la historia para dar peso a estas afirmaciones como las guerras mundiales, las guerras de liberación nacional, anticoloniales, y lo vemos en la mayoría de los conflictos armados que se dan en la actualidad, desde Afganistán, Irak, Siria, Palestina donde –desde mis convicciones- resalta sobremanera el carácter injusto, inmoral, del accionar del gobierno de los EEUU de Norteamérica y otros países en función de piratear objetivos para ellos esenciales como son los recursos energéticos, el petróleo y, por qué no, el mantenimiento de la industria bélica, armamentos y todos sus elementos afines y también de demostrar un autodesignado título de guardián mundial, defensor de la democracia, de la paz, de los derechos humanos y de lucha contra el terrorismo. Califican de inmoral estas acciones dada, entre otras cosas, que fueron prácticamente invasiones basadas en mentiras y manipulación de la información. Acción característica de los villanos.

Como decía, hay una infinidad de ejemplos del carácter moral e inmoral, de lo justo e injusto en nuestra historia contemporánea, pero hoy vivimos el mayor ejemplo de incuestionable inmoralidad de nuestra historia y es el del gobierno del multimillonario y empresario Donald Trump.

En medio de toda una crisis sanitaria mundial dada por la Pandemia del nuevo coronavirus, este gobierno mantiene e incrementa aún más las sanciones, chantajes, bloqueos políticos, financieros y económicos a países que luchan contra tal Pandemia con impedimentos que hacen difícil el arribo de ayudas importantes de recursos económicos y sanitarios para enfrentarla, países como Cuba, Venezuela e Irán a los que mantiene también con amenazas de agresiones con provocadores movimientos de sus tropas, también afectadas por la pandemia.

Decide insolentemente suprimir el aporte financiero a la OMS y no ha sido capaz de contener la Pandemia en su país que en estos momentos presenta las mayores cifras de contagiados y de fallecidos a nivel mundial, ha sido incapaz de dotar con los suficientes medios de protección al personal de salud que día y noche luchan por la vida de sus coterráneos, que pueden ser familias, vecinos y amigos, mantiene un sistema de salud insuficiente. Ha decidido terminar las cuarentenas para abrir los centros comerciales en función de  reactivar la economía a riesgo de mantener el contagio. Decide mantener su guerra comercial con China en que, como vulgarmente se dice, todo le ha salido el tiro por la culata. Todas estas acciones son imitadas en nuestra región por algunos gobiernos de malvados de menor cuantía, invocando a filosofías reaccionarias como las que estos males son eventos naturales y que terminarán en su debido tiempo como la lluvia.

Para terminar quisiera recordarles o informarles, y a tenor de estos maléficos gobernantes, que hace muchos años atrás allá por los inicios del siglo 19  hubo un sacerdote inglés llamado Malthus quien sostenía que el aumento de la población se daba en una progresión geométrica y que la producción y los medios de subsistencia del ser humano ocurren en una progresión aritmética, por lo que no existe una correspondencia en estos elementos y que la regulación de este fenómeno se debe dar en forma natural por medio de guerras, epidemias, limitación de la natalidad y otros procedimientos para disminuir el crecimiento poblacional o eliminar la población sobrante. Evidentemente vemos lo reaccionario de esta teoría y que al parecer algunos de estos indignos evocan consciente o inconscientemente.

El incremento de la población es real y no es debido a un aumento de la natalidad, más bien por la disminución de la mortalidad, por la prolongación de la vida de los habitantes de nuestro planeta, dado por el desarrollo de medicamentos y tecnologías de salud que la ciencia ha puesto a disposición. El sistema capitalista injusto mantiene mayorías en la pobreza con todos sus correspondientes males que no permiten el acceso adecuado, equitativo, a estos bienes de subsistencia, llámese alimentación, salud, educación, empleo, etcétera, por ello están más expuestos, son más vulnerables a estos eventos naturales y por lo tanto condenados al exterminio, como afirma el reaccionario clérigo.  Nuestro planeta, la naturaleza, a pesar de los daños y explotación desmesurada de sus recursos es aun capaz de dar los suficientes medios de subsistencia al hombre, evidentemente con una política justa, racional y sostenible, cosa poco probable si se mantienen los villanos, como los que hemos mencionado, al frente de nuestro destino.

Según las observaciones más objetivas, la vacuna para el mal pandémico estará disponible, en el mejor de los casos, para finales de este año o principios del 2021 y ciertamente, con estas filosofías reaccionarias y discriminatorias, está el dilema de siempre: quién será el dueño de ésta, quién decidirá por dónde y con quién empezamos.

En nuestro caso, Chile, no nos queda otra cosa que hacer, que seguir luchando por cambiar  el sistema de villanos, dígase multimillonarios y empresarios, reaccionarios, que limita el desarrollo armónico de nuestra nación, que trata de ahogar bellos valores morales  como la honestidad, la amistad, la solidaridad, el amor al trabajo, instalando el egoísmo, la codicia, la avaricia, el lucro, la discriminación y segregación social en todas sus formas.

Claro que hay que ponerse de acuerdo, de unirse, de no claudicar, ser consecuente, ético, es decir digno con la moral suficiente para honrar a tantos bueno chilenos que han dado su vida en el empeño y otros que siguen en la primera línea a pesar de las contingencias sanitarias que lamentablemente le han dado un respiro al gobernante en esta rebelión social que ya ha cumplido 5 meses. Seguir en ello es un digno homenaje a los 50 años de nuestra mayor y mejor expresión democrática y unitaria de toda nuestra historia, el Triunfo de la Unidad Popular y el inicio del Gobierno del Dr. Salvador Allende que promovió el bien para todos los chilenos, erradicando o disminuyendo muchos de los males existentes acumulados años tras años en nuestra patria.