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Daniel Ramírez G. Estamos en un momento en que nada se nos muestra claramente y por lo tanto hay que tener un gran cuidado... Decálogo constitucional

Daniel Ramírez G.

Estamos en un momento en que nada se nos muestra claramente y por lo tanto hay que tener un gran cuidado en las decisiones a tomar.

Es importante darse cuenta que este estallido social 18-O, es producto de la enorme y permanente injusticia e inequidad a la que hemos estado sometidos y además, a ver como los responsables de ello se enriquecen con nuestro trabajo.

Es importante saber que uno de los motores fundamentales de este estallido, han sido y son las organizaciones de mujeres que han hecho realidad una revolución feminista, que se venía cristalizando en nuestra sociedad desde hace muchos años.

Es importante no olvidar que los dueños de este país lo son, por apropiación indebida de las riquezas que pertenecen al pueblo que habita en estos territorios.

No debemos confundirnos cuando nos dicen que la sociedad en que vivimos es una democracia, puesto que, en una democracia verdadera, la autoridad para tomar las decisiones políticas radica en los ciudadanos y ellos deciden cuando, como y para que hacer un plebiscito. No puede ser como hoy, que hemos necesitado un permiso especial de nuestros carceleros para hacerlo y solo lo hicieron al verse sobrepasados y atemorizados por la voluntad expresada por el pueblo.

Si se ha aceptado desarrollar un proceso constitucional dentro de la institucionalidad vigente (conociendo la falta de honradez y decencia de la elite dirigente) no ha sido por debilidad sino, por la fuerza que otorga la conciencia profundamente democrática de nuestro pueblo.

1.- Eres afortunado. Eres afortunada. Es la primera vez en nuestra historia, que un ciudadano o ciudadana tiene la oportunidad de participar en la decisión de elaborar una nueva constitución y de elegir a quienes lo harán. Esta es la ley madre que orientará todas las leyes que regirán tu vida. Tu primera obligación ciudadana es votar por tener una nueva constitución. Esa nueva Constitución deberá establecer los principios, valores, derechos y deberes sobre los que construiremos nuestra sociedad.

2.- Solo hay dos opciones de mecanismos para elaborar la nueva constitución y debes decidirte por aquella en que se eligen democráticamente todos los miembros. No elegirás para elaborar la nueva constitución a nadie que haya disfrutado y abusado de la institucionalidad actual protegido por la vieja constitución. Los políticos profesionales que son responsables de las injusticias y abusos en que vivimos, no pueden ser llamados a discutir las bases de la nueva convivencia.

3.- Debes asegurarte que quienes eliges para elaborar la nueva constitución, están conscientes de que la autoridad máxima e inapelable de una sociedad es la soberanía y que esa soberanía radica en el pueblo. Ciudadanas y ciudadanos podrán ejercer directamente esa soberanía mediante plebiscitos y referéndum o delegando en autoridades transitorias voluntariamente elegidas.

4.- En una constitución no necesariamente debe de estar todo el detalle de nuestras necesidades, pero si debe estar fuertemente expresado lo principal, que es la orientación humana y no comercial con la que se deben resolver esas necesidades. Dios no es el mercado. El comercio no es su voluntad.

5.- La seguridad de los viejos chilenos no puede depender de la especulación financiera, debe ser producto de la solidaridad de la sociedad a la cual ellos entregaron su vida de trabajo. Su pensión debe proporcionarle una vida digna y además de un reconocimiento cultural, debería gozar de gratuidad en los servicios que la sociedad entrega, tales como transporte público, salud, educación, entretención.

6.- La educación y la salud son derechos y no deben ser un negocio, porque una sociedad basada en el lucro hace imposible entregar servicios de calidad superior al alcance de todos los habitantes de la nación. Un empresario actúa en forma natural reduciendo costos y maximizando utilidades, la educación y la salud de calidad superior no pueden ser generadas para toda la sociedad bajo este proceso. Esta es una tarea de la sociedad toda.

7.- La vivienda y el trabajo deben ser un derecho. Las viviendas que la sociedad se esfuerza en construir no pueden olvidar la dignidad de sus destinatarios, no pueden ofrecer solo protección, sino, deben ofrecer una calidad de vida mínima esperable por un ser humano de nuestro tiempo. Nuestra economía debe dejar de ser ultraliberal y considerar como uno de sus objetivos fundamentales la función de ofrecer empleos y salarios dignos.

8.- No olvides que estamos viviendo una época en que se desarrollan dos revoluciones que nos afectan directamente, la revolución tecnológica mundial de las comunicaciones y la revolución nacional del feminismo. Ambas tendrán una influencia determinante en el desarrollo de la democracia en nuestra futura sociedad y por lo tanto, es indispensable considerarlas en la agenda de la constitución. Hay que diseñar una institucionalización de las comunicaciones sociales, de manera que permitan una permanente participación de la ciudadanía tanto en la información, como en las decisiones. El feminismo nos beneficiará a todos incorporando sus propios valores a la carta magna, la que deberá reconocer además, la enorme cantidad de valor que las mujeres han aportado y aportan gratuitamente a las economías, mediante el llamado “trabajo doméstico”.

9.- En una sociedad justa, solidaria e igualitaria, la propiedad social debe de ser tan importante como la propiedad privada y en caso de conflicto entre ambas, que afecte la vida, el bienestar y/o la convivencia de los ciudadanos, como en el caso de la propiedad y uso del agua o el cuidado del medio ambiente, debe ser más importante el interés social. Como principio general, las riquezas naturales de una nación deben ser de propiedad social y cualquier afectación a esa propiedad debe ser aprobada por la ciudadanía, la que deberá tener, además, los instrumentos institucionales para explotarlas y lograr con ello beneficios para la sociedad.

10.- Debemos incentivar una búsqueda constante del perfeccionamiento de la democracia que practiquemos en nuestra sociedad y para ello, es conveniente una constitución simple y fácil, que exprese claramente los principios fundamentales de nuestra convivencia y que pueda ser mejorada con facilidad cada vez que lo requiera. Una constitución sin ambigüedades, que de origen a leyes donde lo legal corresponda con lo ético. Una constitución corta y con quorum de votación simple en sus modificaciones nos mantendrá siempre al día con la realidad. ¡No será bueno jamás, volver a vivir una situación como la que hoy vivimos!