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Alex Soza Orellana, Chileno, iquiqueño, residente en Cuba Pienso que mis compatriotas deben saber algo más de Jose Julián Martí Perez, nacido el 28... José Martí, a 167 años de su nacimiento

Alex Soza Orellana, Chileno, iquiqueño, residente en Cuba

Pienso que mis compatriotas deben saber algo más de Jose Julián Martí Perez, nacido el 28 de enero de 1853. Estoy seguro que la mayoría conoce la canción la Guantanamera y más de alguna vez la han cantado, así mismo creo que no todos saben que son los versos sencillos de José Martí los que con alegría y solidaridad cantan para reafirmar los lazos de amistad con el pueblo cubano y su Revolución.

Este cubano universal trascendió el verso con su prosa universal plena de libertad, de independencia y de justicia social. El mismo vivió en las entrañas del monstruo y todo lo que hizo fue para detener su camino de intromisión y expansión en Nuestra América, camino de anexión de nuestros pueblos a esa nación que los desprecia, reafirmando su profundo espíritu anticapitalista y desde ya, su visión antiimperialista.

José Martí vivió más de 15 años en los Estados Unidos de Norteamérica, allí percibió la gestación de esa última fase del capitalismo, el imperialismo, que luego Lenin definiera sabiamente. Martí inmerso en esa bullente sociedad vislumbró certeramente las ambiciones continentales y mundiales de dicha potencia.

Martí, el Maestro, el Apóstol y finalmente el Delegado del Partido Revolucionario Cubano e incluso más de alguno lo llamó Presidente en su corto paso por la manigua, antes de caer abatido por los españoles en Dos Ríos, 19 de mayo de 1895 y a la edad de 42 años, demostró desde muy joven sus empeños independentistas, de justicia social, de crítico de la política colonial española y por ello sufrió prisión tras escribir algunos panfletos y cartas.

Fue condenado a seis años de prisión por infidencia, 1869, haciendo trabajo forzado en las Canteras de San Lázaro, engrillado. De allí fue desterrado a la Isla de Pinos y luego en 1871 es deportado a España, contaba entonces solo con 18 años.

Cursa estudios universitarios y se gradúa de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras. De España viaja a Francia y de allí a México. En su perenne destierro viaja a otros países, Venezuela, Guatemala, Costa Rica, Jamaica y Santo Domingo, para radicarse en New York donde funge como cónsul de Argentina, Paraguay y Uruguay.

En los EE.UU, siguió en sus ímpetus independentistas trabajando e interrelacionándose con los grupos, asociaciones y clubes de la emigración cubana y desarrollando un proyecto que hiciera realidad los deseos de los que querían una Cuba libre, independiente y soberana.

Para ello definió algunas direcciones en la que había que dirigir sus esfuerzos y en primer lugar, lo más urgente, era lograr y consolidar la unidad de todos los cubanos dispuestos a la independencia de Cuba, sin exclusión de color de la piel o nacionalidad, a la clase social que perteneciera, militares y civiles, los del exilio y los que vivían en el país, un elemento crucial era eliminar los prejuicios que había dejado la guerra del 68 y sus contradicciones con la nueva generación, evitar los caudillismos.

En segundo lugar había que organizar la guerra y la concibió como una guerra necesaria, no había otra forma de alcanzar la independencia, una guerra no prolongada, debía ser breve y justa y por ultimo había que elaborar una concepción, un fundamento político, para la futura república y para ello era necesario una organización, un partido, de allí surge el Partido Revolucionario Cubano, una suerte de Frente Amplio, multiclasista, donde estaban representado todas las partes, grupos dispuestos a luchar por la independencia de Cuba.

Muchos documentos, ensayos y discursos hay en el transcurso de más de 10 años para verificar estas consideraciones. Es necesario repasar las obras completas de Jose Martí, sus cartas a amigos y colaboradores, sus discursos y escritos en periódicos.

Alertó, en su función de corresponsal, en “La Nación” de Buenos Aires, “el Partido Liberal” de México, La “Opinión Nacional” de Caracas, en “Patria”, a los pueblos latinoamericanos del peligro que significaban los Estados Unidos de Norteamérica, las falsedades de esa sociedad falta de democracia, corrompida, que promueve el odio y la miseria, donde los males se reproducen en vez de aminorarse.

Por allí sentenció también que «Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan de Estados Unidos”. Martí era conocido en Chile a través de 11 artículos publicados en «El Mercurio» de Valparaíso, 3 en «El Ferrocarril» y 4 en «La Libertad Austral», todos entre 1884 y 1895, según la investigación de Jorge Benítez E., en su libro «José Martí y Chile», La Habana, 1994.

Toda la obra de Martí, su vida, su acción y pensamiento fue una permanente ofrenda a Cuba, de amor a la patria, que concebía como “el odio invencible a quien la oprime y el rencor eterno a quien la ataca”, a los pobres de la tierra, a los pueblos de América y del Mundo, una obra tan actual que pareciera denunciar los males que hoy aquejan a nuestros pueblos latinoamericanos.

Hay que tenerlo siempre presente como decía nuestra poetisa Gabriela Mistral sobre la generosidad de este “luchador sin odio”, el “que vivió embriagado de amor humano”, “el maestro americano más ostensible de mi obra”, “necesitamos acarrear de lejos a Bolívar para que nos apuntale la fe, y de menor distancia a Martí para que nos lave con su lejía las roñas de la criollidad”.

En fin hoy también nos hace falta Bolívar, Martí y otros tantos más, para resolver y enfrentar toda estas políticas corruptas, falto de ética, de odio, de mentira y manipulaciones de muchos de los gobiernos de Nuestra América. Chile entre ellos que lleva más de 100 días en una insurrección social que no parará hasta que sean tomadas en cuenta y haya una solución real las demandas de esas masas populares en las calles de todas las ciudades de nuestro país.

Una lucha que ha costado la vida de unos cuantos chilenos, lesionados, mutilados, detenidos, torturados, violados. Todo consecuencia de un gobierno obcecado en la defensa de sus intereses de clase, sus intereses monetarios, y un parlamento manipulado, una oposición inconsecuente con sus representados, con los que los eligieron y que los están llevando a un precipicio sin salida, a una nueva constitución política no democrática, fascista, no representativa de los intereses de la mayoría de los diferentes sectores y grupos sociales de Chile.

Lamentablemente como ya se ha estado verificando en el parlamento una minoría es la que está ganando, una minoría unida, mientras que una mayoría dividida esta “perdiendo” o siendo manipulada.
Martí no llegó a conformar un programa político social para la futura república, pero dejo en muchos de sus documentos, las ideas principales para ello, así resalta que la futura organización política sea acorde con la realidad del país, que no constituyeran copias de los esquemas republicanos europeos o norteamericanos, mal asimilados en América Latina, un sistema de gobierno colegiado sobre la base de una estructura de relaciones de poder asentada en el consentimiento popular, no una democracia representativa en boga en esos tiempos, una vez transcurrido el periodo de las revoluciones burguesas, se trata de evitar la entronización de maquinarias políticas asentadas en el poder económico de los partidos y de las fracciones sociales en los que se asenta éstos, democratizar todas las tendencia del poder político, dándoles participación a todos los grupos y clases sociales oprimidas, campesinos, grupos étnicos.

Todas estas interesantes ideas están en el ensayo “Nuestra América”, valioso referente para nuestras luchas.
“el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y como puede ir guiándolos en juntos, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apacible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vida.

El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. Conocer el país y gobernarlo al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías”. (Nuestra América. 1891)

En estos momentos de crisis políticas, de las formas de hacer política es muy útil lo que nos recuerda Armando Hart de Jose Martí: “La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación, cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada”. Para Martí la política es una categoría de la práctica, pero ella está condicionada en sus fines por la ética.

La concibe como una vocación de servicio al pueblo, como un sacrificio, con una correspondencia entre el decir y el hacer. Y como lo reiteramos, bien que nos hacen falta estos preceptos para una América Latina, para un Chile, libre y soberano, democrático, con justicia social, con paz y bienestar para todas y todos.