Edición Cero

Pedro Oróstica Codoceo Educación ciudadana, sería el nombre de la asignatura que viene a reemplazar  a  la antigua educación cívica, la cual a su... Nueva educación ciudadana

Pedro Oróstica Codoceo

Educación ciudadana, sería el nombre de la asignatura que viene a reemplazar  a  la antigua educación cívica, la cual a su vez,  fue  impartida  a las anteriores generaciones de padres, madres, abuelos y abuelas.  Pero  por propósitos y motivos varios,  personeros que representan al Estado, la eliminaron. Y junto a ésta,  distancian la filosofía y, por otro lado,  la historia, a la cual  también se busca desperfilar. Cosas del devenir educativo en Chile, podría decirse.

Ante esto, surge la pregunta del por qué y para qué lo hacen. Pero como ese no es el objetivo del presente texto,  nos abocamos directamente a los contenidos  valóricos que  – se sugiere considerar,  en esta nueva educación ciudadana. Esto, por el hecho lógico que surge de la necesidad de nuevos conocimientos, que incidan en mayores niveles de conciencia individual y social; partiendo esto desde  los propios estudiantes.

En todas partes del mundo, todo programa educacional se  elabora con las estructuras valóricas  existentes,  y que pueden ser  positivos y/o  negativos. Otro hecho,  es que en este cuerpo social (o matrix) tanto el bien como el mal, actúan  a la par.  Es así como nos hemos manejado culturalmente. Eso explica el por qué,  si por una parte la mayoría  prefiere la paz y la armonía, por la otra se acepta la guerra y la violencia, como condición natural e   inevitable en el devenir humano.

En este  mismo contexto comprendemos  el porqué,  si  aspiramos a una sociedad más justa,  equilibrada y sostenible, pareciese que  se dan como anillo al dedo las condiciones para la injusticia, la desarmonía y la destrucción.  Es frente a esto, que  constituye deber de la educación (ciudadana) el  otorgar elementos,  informaciones,  conocimientos que eleven el nivel conscientivo y vibratorio de los individuos y del conglomerado social.  El bien que se  entregará no es aun suficientemente comprendido y, por supuesto,  tampoco permitido.

Una sociedad manipulada

En la actualidad, el análisis histórico permite discernir cómo  la sociedad ha sido  y es manipulada desde y  hacia la violencia, el temor, la codicia, el desamor,  el desenfreno, el crimen. Por cuanto,  la elección de  contenidos idóneos a implementar en estos   vigorizados programas educacionales, constituye una cuestión capital a la hora de difundir paz,  confianza,   bien común,  generación, empatía, etc.

En los  momentos actuales que vive el país,  hemos  expuesto al mundo nuestro  nivel de ser como sociedad chilena. Fue en esta trama relacional, donde  se instaló e institucionalizó el abuso a las personas.  Se infiere entonces, que  llegan los  tiempos para  nuevos contenidos programáticos de  esta  educación ciudadana.

Son estos contenidos, los que trasparentan  la técnica de los  engaños y   la utilización de magistrales  manipulaciones históricas, que se han utilizado y utilizan,  a objeto de mantener a la opinión ciudadana  ausente del  conocimiento creador. Sin conocimiento quedamos en manos de esa  útil  y recurrida herramienta: la ignorancia.

 Arquetipos superados

Hoy, la vasta trama temática cultural que conforma  la socialización oficial,  ha sido superada por su propia realidad, lo cual ha sido expuesto en las movilizaciones  volcadas a  las calles del país. En estas primeras dos décadas del siglo XXI, ya algunos paradigmas del siglo XX han quedado, sino en el descrédito, lejos de dar respuestas coherentes, trasparentes y sostenibles a las demandas ciudadanas.

Frente a esto es que, desde los  ámbitos políticos, religiosos, militares, judiciales, educacionales, deben proponerse nuevas áreas de conocimiento sostenible. Deberán usar su inteligencia lateral; especialmente aquellos que les  corresponderá abocarse a la tarea de rescatar sus institucionales del descrédito y la desconfianza pública. Por mucho poder que se posea,  no es posible creer que se puede seguir construyendo país, sin sacar a los jóvenes y a la población en general, del marasmo que se difunde por doquier.

Nuevas áreas del conocimiento

Existen temas   que  normalmente son excluidos de la imaginaria social.  No obstante, quiérase o no, comienzan a difundirse  a pesar del ocultamiento que se  practica sobre ellos. Por cuanto y por lo apreciado  en  los movimientos sociales de octubre y noviembre en Chile, se hizo patente y necesaria,  la innovación de  contenidos  cívicos educacionales, para una ciudadanía con mayor capacidad participativa.

Entre otros temas no tradicionales tendríamos: “El encaminamiento  hacia un gobierno mundial. Ocultamiento de tecnologías y seres provenientes de civilizaciones del espacio exterior del universo. Inventos sostenibles para la vida humano aplazados u ocultados. Crisis de confianza transversal en las instituciones del Estado. Involución del  ‘homo economicus’ y su lejanía del amor y la felicidad. Decisiones cupulares perjudiciales para las mayorías sociales. Los dogmas e intereses de la ciencia oficial. Amañamiento de las economías nacionales por los poderes internacionales.”

 Conclusión

Se concluye por tanto que la asignatura de educación ciudadana no podrá ser,  de ningún modo, entonces, “un catálogo fijo de preguntas y respuestas”. La información y el conocimiento que se socialice debe dirigirse a la ejercitación de las cualidades intelectuales, éticas y morales, de esas niñas, niños, jóvenes, adultos, para facilitar el discernimiento de lo individual a lo social, de lo local a lo regional, de lo nacional a lo global, de lo particular a lo universal.

Pero por sobre todo, que los estudiantes se reconozcan en su individualidad material   proveídos de energía y conciencia. Y será a partir de esta realidad física  energética-espiritual, que se extenderán las habilidades para la reflexión crítica y la asimilación de actitudes concordantes con el respeto, la consideración  y la más alta valoración hacia los derechos de la humanidad y del planeta Tierra.