Edición Cero

Dr. Víctor Guerrero Cossio. Sociólogo y Académico UNAP. En los últimos días ha recrudecido la invasión de las calles del centro de Iquique por... Ambulantes: furor y colapso en las calles de Iquique.

Dr. Víctor Guerrero Cossio. Sociólogo y Académico UNAP.

En los últimos días ha recrudecido la invasión de las calles del centro de Iquique por cientos de vendedores ambulantes, quienes a causa del desempleo, del aumento poblacional y el desplazamiento de funcionarios policiales hacia el control de las manifestaciones ciudadanas, han encontrado condiciones propicias para retomar espacios urbanos de los que habían sido erradicados por las autoridades municipales y regionales.

Esta dinámica territorial urbana, que no es inédita en Iquique sino recurrente por el intenso movimiento poblacional que  caracteriza a nuestra comuna,  tiene elementos nuevos que se deben considerar para aplicar medidas de control, prevención y  políticas públicas efectivas.

En primer lugar el país sufre una aflictiva situación económica de carácter estructural  acentuada por el estallido social existente hace más de 50 días. Esta crisis impacta de manera especial a la región de Tarapacá por las características de su población.

“Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en su último informe de empleo, la tasa de informalidad laboral es de 38,1% a nivel local y creció un 11,8% en los últimos doce meses, con 2.719 personas más en esta condición desde el último trimestre analizado. Promedio más alto del país”.

En segundo término el aumento extraordinario de población inmigrante, que ya alcanza en cifras oficiales a 16,5 % de la población total en la región, siendo que a nivel nacional sólo es 6 %.

La falta de suficiente personal policial en el centro de la ciudad, agravado por priorización de estos al control de  las manifestaciones sociales.

El alza de los precios debido al deterioro del tipo de cambios, haciendo que las importaciones hayan subido ostensiblemente el valor de los productos.

El deterioro de las remuneraciones y la consiguiente alza del costo de la vida que incita al consumo  de productos de menor precio.

La existencia de vendedores mayoristas que aprovechan la circunstancia socioeconómica actual  y colonizan  este mercado informal emergente  para subcontratar vendedores a su servicio y lucrar ilegalmente con ello.

Estas y otras causas revelan la complejidad del problema y  hacen necesario que la solución al colapso que sufre el centro de la ciudad se realice urgente, pero también integralmente y sin convertir su recuperación en confrontaciones violentas permanentes con los comerciantes callejeros.

Por cierto, debe reconocerse que esta actividad comercial tiene múltiples consecuencias negativas, tales como los hurtos, el comercio ilegal, el origen no acreditado de las mercaderías, la basura, la estética urbana y la atrofia del  libre desplazamiento de los transeúntes, pero también debe  considerar el efecto positivo de proporcionar empleo a quienes no cuentan con calificación, redes y otros requisitos necesarios para su inserción laboral formal.

Finalmente, también debe actuarse con equilibrio, ponderación, inclusión  y sostenibilidad,  no exclusivamente con acciones  punitivas por parte de los organismos policiales y fiscalizadores,  sino situando las medidas de control en el marco de los intereses de todos. Sólo así podremos arribar a una convivencia ciudadana basada en  el acceso justo y seguro a los bienes comunes, asegurando con ello  el uso adecuado del uso espacio público.