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Leonel Reyes Fernández (Iquique, Chile) Todas las sociedades latinoamericanas son parte de la Cultura Occidental Cristiana. Y, querámoslo o no, la sociedad chilena no... Tomás de Aquino: poder político y el derecho a legítima defensa en Chile.

Leonel Reyes Fernández (Iquique, Chile)

Todas las sociedades latinoamericanas son parte de la Cultura Occidental Cristiana. Y, querámoslo o no, la sociedad chilena no es la excepción pese que hoy muchos se consideran “ateos” (=sin dios) y no creyente (=sin religión). Y entre los cristianos creyentes, los hay católicos y protestantes evangélicos.

Desde el punto de vista cristiano católico, quienes se atreven a comprometerse con los temas sociales, políticos y económicos deben estar en sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Ésta se encarga de guiar las actitudes y acciones de los creyentes frente a los desafíos del mundo contemporáneo; doctrina social fundada en el Evangelio, la Tradición y el Magisterio.

Sin embargo, un personaje de la Baja Edad Media, realizó genialmente la síntesis entre Razón y Fe. Un revolucionario para su tiempo, un maestro para la posteridad. Su nombre: Tomás de Aquino (1225-1274). Este filósofo y teólogo cristiano del medioevo nos puede dar algunas –no únicas y ni exclusivas- luces doctrinales para todo ateo, creyente y no creyente acerca de la compleja crisis social chilena.

Detrás del pensamiento Tomista están las sabias enseñanzas teológicas de Agustín de Hipona (354-430 d.C.) y sobre todo, la arquitectura racional del gran filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.).

Tomás de Aquino escribió sobre Metafísica, Física, Lógica y Ética. Abordó temas relacionados con la teoría política tal como Estado, Política y Sociedad. También realizó la síntesis entre Ley Natural, Ley Positiva, Ley Divina y Ley Eterna bajo el influjo de Agustín de Hipona y de otros Padres de la Iglesia. Tomás de Aquino –pese a la prohibición de las obras de Aristóteles en pleno siglo XIII- obtuvo la sapiencia para re-elaborar el concepto de Ética hacia una inédita teoría de las virtudes: las Cardinales y Teologales.

EL PODER POLÍTICO EN EL PENSAMIENTO DE TOMAS DE AQUINO

Pero, ¿cuál es el pensamiento de Tomás de Aquino, respecto al poder político?

En sus escritos –sobre todo- en su breve tratado sobre el “Gobierno de los Príncipes” (1266) y luego en la “Suma Teológica” (1270), plantea los siguientes principios políticos y jurídicos:

Primero, señala que el hombre por naturaleza es un ser social y político conforme a la razón.

Segundo, señala la defensa indiscutible del derecho natural de ser humano. Es un principio primario universal e inmutable, por tanto, la propiedad privada no pertenece al derecho natural. Los bienes son un patrimonio de tod@s y es el Estado quien le corresponde administrar el buen uso de aquellos y realizar una justa distribución de la riqueza.

Tercero, señala que la sociedad ideal es aquella que procura medios más naturales y humanos. Por tanto, prefiere los medios que proporciona la naturaleza (cultivo de la tierra) que el comercio (enriquecimiento por el dinero).

Cuarto,  el Estado es la forma natural de concretar las inmediatas necesidades materiales, necesidad de gobierno y de felicidad humana, pero no de forma individualista, sino de forma comunitaria. Además, sugiere que el Estado no solo sea legítimo, sino también justo.

Quinto, señala y define 3 formas de gobierno: monarquía, aristocracia y democracia. Por tanto, el hombre no desea sociedad solo por instinto natural, sino que es capaz de elegir racionalmente qué tipo de sociedad quiere construir. Además, deja la posibilidad de un tipo de gobierno mixto y con ello, el iniciador teórico del pacto o contrato social del modernismo posterior.

Sexto, todas estas formas de gobierno deben buscar una sola y única finalidad: el Bien común.

Séptimo, todo gobernante debe promover la vida virtuosa (búsqueda de la verdad y bien) de sus gobernados, ya que una vida virtuosa conduce a la felicidad.

Octavo, la virtud principal de la vida social es la justicia, pues ésta es la virtud que conserva la paz y la alegría. Y es el Estado quien tiene la función de dar a cada uno lo que le corresponde en justicia.

Noveno, que toda vida política nunca debe estar separada de la moral, entendida como vivir conforme a la recta razón y de la consecución de bienes mayores, tales como la felicidad y  contemplación de Dios.

Décimo, preconiza la resistencia activa (la rebelión como extrema medida) y la resistencia pasiva (la desobediencia civil generalizada) cuando un gobernante sobrepasa el Bien común y gobierna a espalda de los gobernados de forma despótica y tiránica.

Obviamente, en el contexto en que vivía –hijo de su tiempo- Tomás de Aquino, se inclinaba naturalmente por la Monarquía, una estructura propia de la Edad Media. Y que además, daba más seguridad de gobierno y sustento a su teoría política. Sin embargo, pese a ello propone una clara y excelente teoría del poder político, contrastando en cada una de ellas lo que constituiría un “abuso de poder”:

  1. Si se trata del poder de una sola persona, es Reino; por tanto, si busca solo su provecho en desmedro de sus súbditos, se transforma en Tiranía.
  2. Si se trata del poder de un grupo selecto, es Aristocracia; por tanto, si busca solo el provecho para sus propios grupos selectos, se transforma en Oligarquía.
  3. Si se trata del poder de todo el pueblo, es Democracia; Por tanto, si lo detenta la multitud sin dirección política, se transforma en Demagogia.

LA INTERPRETACIÓN DEL PODER POLÍTICO DE TOMAS DE AQUINO EN TIEMPOS MODERNOS

Empleando el propio método escolástico (Lectio-Quaestio-Disputatio), resumo algunas reflexiones preliminares desde el pensamiento de Tomás de Aquino sobre el poder político en tiempos actuales:

  1. Es la mayoría la que elige a sus autoridades a modo de delegación o traslación del poder. Excepto la Monarquía que proviene de un linaje y consanguineidad real. Pero el Rey o Príncipe sigue representando simbólicamente a la mayoría.
  2. Es la mayoría la que delega su poder –tanto a la Aristocracia y Democracia- a representantes racionalmente elegidos, por tanto, estos representantes pueden ser sustituido o revocados por mandato popular cuando estos nos constituyen interlocución válida o traicionan su juramento y promesas.
  3. El poder político reside en la voluntad de la mayoría, por tanto: si el Rey omite a los súbditos; si la Aristocracia omite a los ciudadanos; si la democracia omite al pueblo, entonces es un sistema agotado, caduco y corrupto que ya no tiene confianza, credibilidad, legitimidad y legalidad.
  4. Cuando el representante desvirtúa el poder político y contradice la voluntad de la mayoría, entonces hablamos de Tiranía, Oligarquía y Demagogia.
  5. La mayoría tiene el derecho a elegir una nueva dirección política. Por tanto, para no quedarse en la acefalía (sin cabeza), la mayoría tendrá que plantear y proponer racional y sabiamente nuevos representantes.
  6. L@s representantes deben ser personas no solo educad@s, inteligentes y profesionales, sino personas buenas, justas y sabias para la conducción política de los conciudadanos. Se necesitan ciudadan@s virtuos@s (justos, clementes y amables), no vicios@s ni corrupt@s.

EL CASO CHILENO Y EL DERECHO SOCIAL A LEGITIMA DEFENSA

Entonces, ¿cómo el pensamiento de Tomás de Aquino, nos invita a reivindicar el derecho de legítima defensa en el caso Chileno?

Considerando:

  • Que el actual gobierno del Sr. Sebastián Piñera Echenique ha desvirtuado el poder político, el concepto Estado y contradiciendo la voluntad del pueblo chileno bajo al amparo de una sordera soberbia, terca y agresiva de las legítimas demandas clamadas desde las calles y del descontento generalizado. Por tanto, una democracia corrompida, un Estado de Derecho viciado no solo por el Presidente, sino por toda la clase política vigente.
  • Que el actual gobierno del Sr. Sebastián Piñera Echenique insiste en establecer una Tiranía civil (heredada de un General de Ejército y su Junta Militar); de favorecer a una privilegiada Oligarquía (Familias ricas, elite política y grupos económicos de poder); de crear condiciones de Demagogia y violencia irracional (utilizando a las fuerzas del Orden, Fuerzas Armadas, agentes encubiertos y doctrinas tóxicas externas).
  • Que la mayoría de las autoridades del gobierno del Sr. Sebastián Piñera Echenique –incluso de otros congresistas- se autodenominan cristianos que paradojalmente son cómplices-encubridores de violación a los derechos humanos de la omnipresente mayoría chilena, haciendo caso omiso al precepto bíblico y evangélico de “no matarás”. Además, como cómplices-encubridores de la denigrante y descomunal desigualdad social.
  • Que la Legítima Defensa en Chile se interpreta como un derecho individual y solo desde una perspectiva jurídica (Código Penal, artículo 10, numeral 4, 5 y 6). Por tanto, esta legítima defensa comprende solamente el ámbito privado y al resguardo de la propiedad privada, pero no contiene una defensa de carácter social y político.

Se propone como imperativo ético:

  • Ya no existe correlación racional y afectiva entre Ley Natural y Ley Positiva. La máxima Ley Positiva de la nación chilena (Constitución 1980) está denigrando la dignidad de la gran mayoría de la población chilena. Esta Ley Positiva (traducidas en normas ilegitimas, utilitaristas y desiguales) está transgrediendo la Ley Natural (espiritualidad, vida digna, valores, Bien común) inscrita en la naturaleza humana de cada chilen@ afectad@ por la actual crisis.
  • Urge construir un proceso constituyente que elabore una NUEVA CONSTITUCIÓN, que no solo sea política y económica, sino también social, ecológica y pluricultural. La Constitución Política del Estado chileno (1980) en las actuales condiciones, no tiene peso moral ni ético, pese a sus reformas coyunturales de gobiernos posteriores. Las circunstancias históricas (lugar, espacio y tiempo) han cambiado radicalmente.
  • La mayoría de la ciudadanía (pueblo chileno, particularmente su juventud) tiene el justo derecho y las plenas facultades soberanas de oponer resistencia (o desobediencia civil) como legítima defensa frente al actual sistema político y económico por el sistemático comportamiento de latrocinio y agresión social durante 46 años: 1973-2019. Eso implica adoptar acciones a corto y mediano plazo de la metodología de la “No violencia Activa”. Tan utilizada por grandes personajes en pro de la vida y la humanidad (M. Gandhi, M. Luther King, N. Mandela, entre muchos otr@s). Y hoy utilizada por la gran mayoría del pueblo chileno que exige el derecho a vivir en paz social con justicia equitativa.
  • Siendo el gobierno de confesión cristiana católica, las máximas autoridades de la Iglesia Chilena (Nuncio Apostólico y/o Conferencia Episcopal de Chile) están obligados por ética evangélica intervenir, advertir y sancionar con una pública “excomunión” por mantener esta actitud de sordera intencional, de agonía y represión innecesaria.
  • Las autoridades religiosas cristianas católicas y protestantes evangélicas deberían promover y apoyar convocatorias barriales, locales, regionales y nacionales para salir a expresarse pacíficamente en las calles. La Ley Positiva (Constitución 1980) está en oposición a la Ley Natural y a la Ley Divina, por tanto, es injusta, perversa y hay que desobedecerla.
  • Finalmente, todas las organizaciones sociales sectoriales, sindicales, poblacionales y religiosas deben estar en permanente estado de emergencia social y en constantes movilizaciones creativas hasta lograr un proceso de consulta más popular, libre, justa y democrática.

 “La costumbre establecida no de palabra solamente, sino por los hechos muy repetidos puede llegar a tener fuerza de Ley, aboliendo la anterior vigente y sirviendo de interpretación a otras leyes”

(Tomás de Aquino, cuestión XCVII, artículo III)

Chile despertó!!!…Por una Nueva Constitución!!!…Otro Chile es posible!!!…