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Pedro Oróstica Codoceo Desde mi llegada  a Iquique, hace más de  25 años,  visualicé el interés de la autoridad municipal de incorporar el quehacer... Red de carreteras para el turismo regional

Pedro Oróstica Codoceo

Desde mi llegada  a Iquique, hace más de  25 años,  visualicé el interés de la autoridad municipal de incorporar el quehacer turístico, como uno de los  elementos gravitantes  para  el desarrollo local sostenible. Esto, en esos tiempos, se dio como exclusiva iniciativa comunal. Estos ideales fueron motivados por la necesidad de hacer de este, un inestimable “eslabón  en perspectiva  del avance de la sostenibilidad para la economía local.”  Hoy el tema turismo continúa gravitando, más que nunca, dado su definitivo y valioso aporte para este desarrollo local y regional. Además que las condiciones de otrora y de hoy son diferentes.

Es por esto posible señalar, que hoy puede concordarse en un  actuar transversal de  instituciones públicas y privadas, en la apertura de  nuevas  rutas para el turismo en Tarapacá. Para esto, solo basta  conocer y  utilizar  esta red de  carreteras  que se dispone hoy en  esta zona del territorio sudamericano. Es aquí donde se conforma una amplia variedad de elementos multiculturales,  que unen  a los  habitantes de  Perú, Bolivia, Argentina, Paraguay, Brasil, Chile  y su Norte Grande.

Es desde este  Norte Grande, entonces,  que pueden obtenerse nuevas perspectivas para este accionar incluyente. Las empresas dedicadas al ramo tienen la magia a través de sus actividades, hacer  converger lo turístico con lo cultural, lo deportivo, lo educacional. Esto, sobre todo, en  tiempos pertinentes para trascender, estigmas mediáticos, por ejemplo,   de fronteras asociadas a la violencia y a lo delictual, como es el caso en el norte de Chile y Bolivia. Es una   asertividad   reconocer que los caminos y carreteras oficiales están y deben estar  a disposición de  las actividades turísticas.

Una mirada retrospectiva.

Esta parte del relato, tiene sus inicios en la década del 60’ de siglo pasado. Esto,  cuando desde la  Municipalidad de Iquique, se   discurre frente  a  las adversas condiciones sociales y económicas que   afrontaba la población. Tras varias décadas del cese de la actividad  salitrera, aparecían las pesqueras, trayendo los anhelados campos de trabajo – que en esas décadas   brillaban  por su ausencia.

Pero también, por la razón que se  quiera, cesó en magnitud la explotación de la harina de pescado, trayendo de nuevo,  la cesantía y ahora las ollas comunes en las plazas. Un Iquique empobrecido.  Y  Santiago, no tenía las alternativas, los planes B, o como quiera que se llamase. De acá surge la resiliencia local   y comienza el planteo dirigido a establecer dinámicas hacia la superación de aquellas condiciones productivas primarias. Esta iniciativa  comunal, surge derechamente  ante la ausencia de ideas  desde el ámbito del gobierno central.

Un par de años antes de este  bajón, desde el Consistorio surgió la estrategia de  “establecer las bases sobre las cuales comenzaba la municipalidad a cimentar el futuro turístico de la comuna. Esto quedó  establecido en el Acta del Seccional Cavancha 1965. La tesis fue que: dadas “las inmejorables condiciones de clima, facilidades de playa y disponibilidades de terreno, se desea transformar el sector Cavancha, Balneario y avenida Balmaceda, en un importante centro de desarrollo turístico general y de esparcimiento para la ciudad.”

No obstante, “este Plan solo alcanzó a ser implementado y difundido hasta el mes de septiembre de 1973”, fecha en que comienza a funcionar  gobierno militar. Fue  por lo cual,  que en 1992, de retorno al sistema de elecciones en las urnas, se detiene proyecto destinado a construir edificios departamentos con playa privada en Playa Cavancha. Estas construcciones eliminaban la posibilidad de  contar con espacios  incluyentes y que hoy constituyen  la Playa y el Parque Temático, principales caras turística de la comuna.

Turismo y rutas logísticas

Retomada la vida democrática en Chile,  las autoridades comunales electas popularmente en 1992, dan continuidad a esas proyecciones iniciales. Por cuanto, se procede a  direccionar  esta ciudad puerto hacia la construcción  de infraestructura necesaria para la creación de una ciudad atractiva. Es así  como ya el  año 2005, se encontró a Iquique, en destacado lugar como destino  nacional y extranjero, ya que  junto a esto, y paralelamente,    se  trabajó   en temas paradiplomáticos que acercaban a esta capital regional a  lugares e instituciones, de los diversos ámbitos geográfico y culturales de estos países vecinos.

Hoy se tiene a disposición,  una vasta red de carretas y ferrovías en el radio del ámbito del frente portuario binacional Sur del Perú y Norte Grande de Chile. Sobre la importancia de estas carreteras, corredores o rutas logísticas se refieren  las definiciones de DIFROL y CEPAL, las cuales se relacionan derechamente con el desarrollo del país. Por cuanto, las conectividades con los países vecinos cumplen un rol esencial para el Norte en general y para Tarapacá en particular.

Conclusiones  

La concretización final de esta estupenda red de infraestructura vial en esta zona   sudamericana, constituye una enorme fortaleza para la totalidad de los territorios involucrados en esta realidad.  Todos quienes forman parte de los territorios de este Radio de Influencia del Frente Portuario Binacional Sur de Perú y Norte de Chile  la tienen a su disposición.

Puede  decirse que este gran trozo territorial sudamericano,  constituye  una estructura idónea para el establecimiento de relaciones turísticas, culturales, deportivas, educacionales, que a mi juicio, esperan una mayor sistematicidad para llevar adelante    actividades turísticas  en Tarapacá, como en  las regiones  vecinas, tanto de Chile como de los países que integran esta zona sudamericana.

Las proyecciones que  surgen  de esta fortaleza geográfica integrativa, se materializan en  la comprensión del uso que pueda dárseles. Creatividad y emprendimiento cumplen  un rol  decisivo para hacer del turismo ese eslabón definitivo y sostenible en el desarrollo de Tarapacá  para el siglo XXI.

 

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