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Pedro Oróstica Codoceo.- Las manifestaciones  acontecidas recientemente en Chile han disminuido la intensidad inicial pero continúan en estado  latente.  Los toques de queda lo... Estallido social  en Chile

Pedro Oróstica Codoceo.- Las manifestaciones  acontecidas recientemente en Chile han disminuido la intensidad inicial pero continúan en estado  latente.  Los toques de queda lo fueron señalando. Los bancos atienden  con sus ventanas y puertas parapetadas en latones o madera.  Las demandas  acumuladas en la fragua del abuso institucionalizado y la frustración de las personas  tuvo el efecto eruptivo  de un volcán.

Se han visualizado  las marchas de una ciudadanía variopinto limpia, pero  también se puede  apreciar la intervención de los denominados “anarcos’, del lumpen, de la delincuencia y  otros pocos   dirigidos para  crear  el clima de caos, inseguridad y temor.

Ellos inician   acciones  que desencadenan y terminan en  destrucción,  saqueos, incendios, víctimas, y otras repercusiones que la mayoría  de la población no está compartiendo. No tengo claro si las fuerzas de orden y  seguridad han iniciado enfrentamiento con un proceder provocativo que no correspondía en ese momento.

Creo, en todo caso,  que la inmensa mayoría prefiere la paz, la armonía, la tranquilidad; aunque se presenten como objetivos difíciles de establecer. También son un hecho subyacente, que las corrientes religiosas tradicionales,  las ideologías políticas partidistas y mercantilistas van decayendo ostensiblemente.

 NUEVA REALIDAD NACIONAL

Frente a los surgentes  paradigmas que comienzan a visualizarse, es posible darse cuenta que  las personas encargadas de ejecutar roles institucionales de caracteres religiosos, políticos, jurídicos, etc. ya no gozan de la autoridad que la ciudadanía concede; por el contrario, han sido destempladamente expuestos.

Por otra parte,  en la socialización de nuestra  sociedad nacional actual,  se hace necesario incluir en los programas educacionales,  el conocimiento histórico, filosófico, la educación cívica y caso curioso, en una población estudiantil sedentaria, se disminuye el tiempo de la práctica de la educación física.

En todo caso, han sido todos estos  sucesos los que han llevado a una reflexión transversal en el país,  donde las estructuras de los poderes del Estado,  no han quedado indiferentes, toda vez que se renueva el Gabinete y  los legisladores por ejemplo, estarían acordando  bajarse el sueldo. Cuestión sobre la cual no concuerdo con ellos.

 En lugar  de aquello,  mejor aplicarse legislando con nuevos paradigmas de pensamientos  sostenibles,  propios de una cultura nacional  dispuesta a revolucionarse ética y moralmente. Para ello es preciso  dejar atrás las estructuras mentales tendenciosas a la corrupción, al miedo, a la incertidumbre y a la lógica consumista de nunca verse saciados.

EL ESTALLIDO 

¿Fue este motivado por la subida  al pasaje del  Metro a la hora punta?  Evidentemente que no, esa fue solo la gota que rebalsa el vaso. La erupción venía preparándose con el combustible que proporcionan las frustraciones que se van produciendo cuando las personas  “ven que en sus mundos cotidianos no pueden vencer las dificultades” que  se les imponen en toda la extensión de la arbitrariedad.

Ese alto nivel de frustración,  fue descargado sobre los gobiernos, a quienes consideran  causantes de su malestar; de acuerdo a su razonamiento. En el caso de Chile, alguien habló de buscar una solución a esos malestares del cuerpo social, a través del sentimiento de  la identidad, pero yo me pregunto ¿Qué identidad puede tener un pueblo o nación, donde desde el agua hasta  los minerales no le  pertenecen?

CHILE  ENTREGADO

Recordemos que en 1990, más del 90% del cobre era chileno y hoy no alcanza al 28%. En los llamados  gobiernos democráticos se llevó a efecto la entrega de las riquezas naturales   del país,  y con ello    –  es terrorífico señalarlo, se incluyó a la población; la cual fue dejada en manos de mercaderes nacionales e internacionales, para cobrarles los más altos precios y tributos, por servicios básicos, sufriendo  abusos sistémicos  – largos de enumerar y que hoy se encuentran en el contexto de los discursos políticos, tanto defensivos como demandantes y que se hace  necesario recalificarlos, vengan  del lado que vengan.

Lo que ha ocurrido en Chile, es nada más que una resultante lógica del desempeño de las personas que dirigen los gobiernos centrales, como  administradores  del Estado. En las últimas décadas, se han desenvuelto en un contexto globalizante de fervoroso  neoliberalismo, donde se han impuesto los números sobre las personas. Ésta fue la praxis  que se  ejerció y en la que se sumió a la población nacional. Los resultados están a la vista. Es impresionante el listado de  manipulaciones, delitos y contubernios  que hoy son de dominio público; que si bien  difícil de defender, igual tienen defensores desde  dentro y fuera del país.

CONCLUSIONES

Sin duda que el país enfrenta una problemática estructural de índole moral, la que junto al modelo económico implementado del 73’ adelante, sirvió para que Chile se transformara en un “exitoso campo de experimentación neoliberal”, a los ojos de las demás naciones. Pero que hoy es desnudado como un corrompido y denigrante modo de administrar,  donde las brechas demuestran una cierta despreocupación por esta ciudadanía, que hoy ha salido a la calle a demostrar su sentir al respecto.

Finalmente preguntarse ¿Existen valores a los cuales recurrir para vislumbrar luz al final del túnel? Creo que siempre será posible; pero chocará con el sentir y actuar opuesto. Por cuanto, oficialismo y oposición en Chile, deberán hacer una gran reconciliación, si es que de veras el discurso es sincero, de querer lo mejor para las personas. Puede que haya llegado la hora de superar el acicate de la codicia y el desamor, que son los resortes ocultos que inciden en la vida y existencia de  las personas y de las instituciones.