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Rubén Berríos Camilo, Presidente Regional del PS, representando a la Dirección Regional   (*) En la sede del Colegio de Profesores de Iquique, junto a... En conmemoración del 31 aniversario del triunfo del NO

Rubén Berríos Camilo, Presidente Regional del PS, representando a la Dirección Regional  

(*) En la sede del Colegio de Profesores de Iquique, junto a representantes institucionales y autoridades electas de los Partidos del conglomerado de oposición se realizó el acto conmemorativo por los 31 años del triunfo del No, convocado por el PS. Asistió el Senador Jorge Soria, los Concejales Catalina Cortes, Rodrigo Vargas, Mario Callasaya y el Presidente del Consejo Regional Ruben Berríos, además de militantes y adherentes que estuvieron presentes en esta conmemoración.

Hoy 5 de octubre de 2019 conmemoramos esa gran epopeya de hace 31 años donde el pueblo de Chile le dijo NO a Pinochet y la dictadura cívico militar.

Con un lápiz y la organización y movilización de millones de chilenas y chilenos, el Chile democrático se cruzó al itinerario institucional y constitucional previsto en la Constitución del 80 y a los designios del dictador de perpetuarse en el poder, abriendo paso así a las elecciones de 1989 que permitió iniciar un proceso de recuperación y restablecimiento de un régimen democrático.

Este gran triunfo democrático y popular estuvo antecedido de grandes luchas y movilizaciones, de grandes jornadas de protestas y paros, de la convergencia en la acción de las fuerzas democráticas y progresistas, y de la resistencia activa de los demócratas consecuentes.

La unidad y movilización, la convergencia y organización democrática, venció temores y aprehensiones, y rompió así el dique dictatorial, irrumpiendo la voluntad de chilenos y chilenas de recuperar su expresión soberana.
Aquí en Iquique, la realización del plebiscito del 5 de octubre encontró al PS casi con los mismos problemas que el resto del país. Con sectores, minoritarios, que se negaron a participar arguyendo que no era más que una farsa de la dictadura.

El resto del partido, los de la Alianza Democrática y el otro articulado en el Movimiento Democrático Popular MDP, se lanzaron, junto a las demás fuerzas democráticas y antidictatoriales, a la tarea de derrotar a la dictadura por este medio, dado los cambios de condiciones que se habían producido después de 1986.

Así fue como muchos militantes nos organizamos en la formación de apoderados de mesas, vocales y apoderados generales, además de otras labores menos visibles, pero toda con un único fin. Había que trabajar casa a casa, en las escuelas, en la universidad, en los grupos de amigos, convenciendo a la gente que era posible alcanzar el triunfo. Y se logró.

Más aún en una ciudad regalona para el dictador. Pinochet preguntó luego de enterarse que había perdido, cómo le había ido en Iquique. Nos trató de desagradecidos. Ganó el No, porque trabajamos en un proyecto unitario en que la memoria de los compañeros fusilados en Pisagua era nuestra motivación. Ganó el No, porque el dolor era inmenso y el miedo se batía en retirada. Gloria a los compañeros de Pisagua y gloria a los que estuvieron ese 5 de octubre, en esa batalla épica que nunca hay que olvidar

Por eso mismo, quisiéramos en esta ocasión compartir con Uds. algunas lecciones que no podemos obviar, ni mucho menos olvidar en la hora actual.

El triunfo del NO a la dictadura y por la democracia fue un triunfo histórico del Pueblo de Chile, gesta que nos deja grandes lecciones. En efecto, cuando los chilenos y chilenas nos unimos en torno a objetivos comunes y nos movilizamos masivamente y de manera reiterada y ascendente, obtenemos grandes victorias, como la del 5 de octubre de 1988.

Sin unidad y convergencia, sin exclusiones, de todas las fuerzas políticas antidictatoriales, no se habría logrado generar las condiciones para convocar y movilizar a millones de chilenos y chilenas, condición de fuerza fundamental para alterar a favor del pueblo justamente las condiciones imperantes de aquella época.

Sin unidad y movilización, y sin organización para enfrentar las diversas batallas, en este caso para el control y conteo paralelo para cautelar la expresión democrática y genuina del pueblo y evitar la usurpación, entre otros aspectos organizativos, no hubiera sido posible derrotar a la dictadura.

Unidad, movilización y organización para alcanzar objetivos comunes fue también el resultado de un arduo trabajo de articulación y estrecho vínculo entre partidos, movimientos sociales y ciudadanía. Hoy más que nunca no podemos olvidar aquello: el verdadero poder de las fuerzas transformadoras se encuentra en las fuerzas y movimientos sociales. Por ello, a los partidos que tenemos una auténtica vocación transformadora y de superación del neoliberalismo nos compete una gran responsabilidad para contribuir a ser factor de unidad, articulación y desarrollo del protagonismo de las fuerzas y movimientos sociales, respetando siempre su autonomía.

Que duda cabe, por último, que sin una conciencia política democrática de los chilenos y chilenas hubiera sido frágil y precario cualquier esfuerzo unitario, movilizador y organizativo. Hoy cuando el neoliberalismo e individualismo ha logrado permear en importantes segmentos de nuestra población, la tarea por politizar la lucha actual por los derechos sociales y rebelarse contra la prepotencia y el abuso, es también un desafío que las fuerzas políticas democráticas y progresistas debemos acometer.

El triunfo democrático y popular del NO permitió, como ya lo hemos señalado, iniciar un proceso de restablecimiento de un régimen democrático. La democracia alcanzada, aunque aún imperfecta, permitió grandes mejoras para Chile y los y las chilenas. Entre otros destaco:

-La libre expresión, organización y manifestación ciudadana, lo que ha redundado en el empoderamiento ciudadano;
-Elegir libre y democráticamente gobiernos y autoridades.
-Poner fin a la sistemática violación de los derechos humanos mas elementales, perpetradas por organismos y agentes del Estado.
-Desarrollar crecientemente una política de verdad y justicia y de restauración del imperio de los derechos humanos.
-Disminuir la pobreza que alcanzaba un 47% a un 8%, mejorando las condiciones de vidas de millones de chilenos y chilenas.
-Implementar un conjunto de políticas de mejoras en salud, educación, pensiones, vivienda, género, etc., que han beneficiado a millones de chilenos, y chilenas.
-En síntesis, la democracia trajo libertad, respeto y promoción de los derechos humanos, término de la pobreza para millones de chilenos/as y mejores condiciones y oportunidades en educación, salud, empleo e ingresos, así como mayor inclusión de sectores y grupos marginados y segmentados anteriormente.
La democracia alcanzada en estos ya casi 29 años de democracia, sin embargo, NO ha permitido y logrado aún que el pueblo, libre y democráticamente, determine cómo organizamos institucionalmente nuestra convivencia, es decir, la Constitución que queremos y que Chile necesita para el siglo XXI. Esta gran deuda democrática pendiente ha facilitado:
-La preeminencia de los negocios y el mercado sobre los derechos sociales de todos los chilenos: en educación, en salud, en previsión, en el desarrollo de las ciudades, acrecentando con ello el poder del dinero por sobre el poder de los ciudadanos,
-Mantener la tuición del nivel central y sus elites sobre las regiones y comunas; la subordinación de los pueblos originarios, de las mujeres, de los diversos y distintos, de los migrantes, etc.
-Continuar con uno de los más altos niveles mundiales de desigualdad entre chilenos y chilenas,
-Persistir en un modelo de desarrollo extractivista y rentista que deteriora nuestra casa común: nuestro medio ambiente.
Por ello, debemos decirlo con toda claridad, la derrota popular en elecciones presidenciales de 2017 no sólo fue electoral, sino que fue política y debemos extraer también las lecciones del caso.

La inexistencia de una unidad sustantiva de las fuerzas que constituyeron la Nueva Mayoría para impulsar su programa de gobierno; el desgaste y debilitamiento creciente de la unidad de las fuerzas políticas democráticas; el deterioro y creciente desvinculación de muchos de nuestros partidos de las organizaciones y movimientos sociales; los injustificados y crecientes signos de corrupción en autoridades y dirigentes políticos capturados por el dinero; el proceso creciente de despolitización de muchas organizaciones sociales y de los propios partidos, degradándose éstos en meras máquinas electorales y de distribución y acceso a cargos públicos; concomitantemente, el predominio de estrategias electorales e institucionales por sobre estrategias de movilización y protagonismo popular, redundó todo no sólo en una fatiga transformadora, sino en la pérdida de confianza, credibilidad y liderazgo popular y ciudadano, sufriendo una profunda derrota política y electoral el 2017, y su ulterior dispersión.

Manifestación elocuente de estas graves falencias que nos llevaron a esta derrota, ha sido el desconocimiento y desmemoria ciudadana y popular de lo que se celebra este 5 de octubre. Ello es la culminación de una profunda crisis de la función y rol de los partidos democráticos que sustentaron y orientaron las lucha por el NO y que abrió paso a la democracia. Según una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Ciudadana de la Universidad de Talca, del 2018, el 76% de los chilenos no sabe qué se conmemora el 5 de octubre y, lo mas preocupante, es que el 84,6% corresponde al tramo de edad 18-20 años; seguido de un 77,5% del tramo 30-49 años y de un 65,7 % del tramo 65 y más años. Que tremenda falencia de los partidos democráticos que luchamos por el NO y la Democracia.

Por ello, al conmemorar este gran triunfo del NO de Chile contra la Dictadura, nos autoconvocamos e invitamos a las demás fuerzas democráticas y transformadoras a inspirarnos en las condiciones que juntos forjamos para el triunfo del NO en 1988. Su rescate y memoria es condición esencial para acrecentar el conocimiento, convicción y profundización de los anhelos democráticos de las mayorías nacionales, efectuando las autocríticas y rectificaciones que nos corresponda. Declaramos aquí ante todos Uds., que nuestro Partido asume su cuota de responsabilidad.

Nuestra Dirección Regional y Comunal de Iquique, comprometidas con nuestras recientes resoluciones del XXXI Congreso Aniceto Rodríguez Arenas, continuará bregando por la más amplia unidad de las fuerzas democráticas para enfrentar a la derecha y su proyecto de gobierno con Piñera de relegitimar y profundizar el neoliberalismo.

Por ello, así como ayer convocamos decir NO a Pinochet, hoy llamamos a las fuerzas democráticas y progresistas a decir con fuerza y convicción NO al neoliberalismo, NO a la prepotencia y al abuso, NO + AFP, NO + educación como bien de mercado y debilitamiento de la educación pública; NO + discriminación contra las mujeres, los indígenas, los migrantes, los diferentes; NO + centralismo y subordinación de nuestras regiones y comunas; NO + Constitución de 1980.

Estos grandes NO, condensado en NO + modelo neoliberal de la hora actual, se expresa cada vez con más fuerza y se filtra por los diversos rincones del país. Por ello, nuestro Partido, convoca a todas las fuerzas políticas progresistas, sin exclusiones, y al conjunto de las fuerzas sociales a levantar este nuevo NO, inspirados en las lecciones del NO a Pinochet y la dictadura, con el objeto de superar este modelo neoliberal que solo beneficia a los grupos económicos, a las transnacionales, al centralismo, al patriarcado, en desmedro de lo/as patipelado/as.

Sólo la unidad de lo/as patipelado/as, su movilización y organización, por su dignidad y derechos sociales, por una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución, nos permitirá forjar un Chile de iguales.

Pero ese Chile de iguales, comienza aquí y ahora, en Tarapacá. Por ello, nuestro Partido se compromete y a su vez convoca a todas las fuerzas políticas democráticas y progresistas, tanto históricas como emergentes, a impulsar, junto a las plurales organizaciones y fuerzas sociales tarapaqueñas, a construir un proyecto o plataforma política regional, que sea base de sustentación de los programas de gobierno regional y municipal que se levante por parte de los entendimientos electorales al cual adscriban las fuerzas democráticas y progresistas.

A nuestro Partido lo encontrarán siempre promoviendo la unidad programática regional y comunal más amplia, y en torno a la cual apoyaremos, sean o no de nuestras filas, a aquellos candidato/as comprometido/as con el programa concordado, resolviendo si es necesario mediante elecciones primarias a nuestros postulantes para autoridades unipersonales.

Convocamos hoy a todos los partidos democráticos y progresistas, a los independientes, a los trabajadores, a los estudiantes, a las organizaciones vecinales y comunitarias y de campamentos, a las organizaciones de mujeres y feministas, a las organizaciones indígenas, a las organizaciones ambientalistas, a las de inmigrantes, a los profesionales, a los mediamos y pequeños empresarios, a que juntos construyamos la propuesta de región que queremos. Para ello proponemos realizar próximamente una gran convención social y política la cual podríamos denominar “Tarapacá: el programa regional de los patipelados”.

¡Vivan los luchadores por el no de ayer y de hoy!
¡Vivan los trabajadores!
¡Vivan los pobladores y los sin casas!
¡Vivan las mujeres y la lucha feminista!
¡Vivan los estudiantes y jovenes rebeldes!
¡Vivan los ambientalistas!
¡Vivan los inmigrantes democráticos!
¡Vivan nuestras comunidades originarias!
¡Vivan los pequeños y medianos empresarios tarapaqueños!
¡ Viva Tarapacá!

¡Con unidad social y política, venceremos!