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HaroldoHaroldo Quinteros, Bugueño, profesor.- La resolución del gobierno de otorgar un incentivo monetario a las familias de los niños y jóvenes que alcancen un... Bono escolar: incentivo monetario no aumenta rendimiento

HaroldoHaroldo Quinteros, Bugueño, profesor.-

La resolución del gobierno de otorgar un incentivo monetario a las familias de los niños y jóvenes que alcancen un buen rendimiento escolar, aunque se trate de morigerar la pesada vida de las familias más pobres del país, sólo vuelve a negar el antiguo concepto educacional “Gobernar es Educar,” pronunciado por primera vez por el ilustre educador Valentín Letelier hace más de un siglo, e instituido como principio de Estado por el presidente Pedro Aguirre Cerda en 1938.

La medida conlleva, por lo menos, las siguientes fallas en materia estrictamente educacional: En primer lugar, la Pedagogía moderna ha establecido de manera categórica que el trabajo académico escolar debe tender a ser colectivo y no competitivo entre individuos. Es más, a este concepto se suma otro muy importante, el que con respecto a los niños y jóvenes escolares destacados se debe procurar que trabajen unidos, cual es la primera forma de asegurar en un país una cultura de la investigación científica, lo que, como todo el mundo sabe, es el primer garante del desarrollo económico.

Segundo, en un país, en que el principio de Letelier pareciera haber sido remplazado por el de “educar es lucrar,” no serán sólo los niños los que competirán, sino las escuelas, que tenderán a “inflar” notas por ganar prestigio (y clientela, en el caso de las privadas), y con ello, a distorsionar los verdaderos resultados académicos.

Tercero, la medida transforma los esfuerzos de un escolar por obtener un buen rendimiento en una forma de trabajo infantil, ampliamente condenado por la OIT, que lo define como la contribución personal de un niño al presupuesto familiar.

Finalmente, a la pregunta del editorial del diario si existe evidencia empírica que los incentivos monetarios aumenten el rendimiento, la respuesta es, simplemente, no.  ver editorial 

En los países que toman en serio la Educación, para asegurar el buen rendimiento se asegura la asistencia a clases, la participación en aula de ayudantes del maestro, tecnologías pedagógicas modernas, y las “Escuelas para Padres.”

Si el objetivo del gobierno es ayudar a las familias vulnerables, no debiera utilizarse a los niños, sino aumentar, de manera diferenciada, los sueldos de los trabajadores y las asignaciones familiares.