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José Miguel Carcajal, Consejero Regional de Tarapacá, provincia del Tamarugal No es primera vez que tengo la posibilidad de participar en la discusión presupuestaria... Discusión Presupuestaria 2020:  “Un acto de brutal indiferencia con las regiones”

José Miguel Carcajal, Consejero Regional de Tarapacá, provincia del Tamarugal

No es primera vez que tengo la posibilidad de participar en la discusión presupuestaria de la región de Tarapacá; esta es ya la cuarta oportunidad que junto a una delegación del Gobierno Regional acudimos a las oficinas de calle Teatinos en Santiago, de la Dirección de Presupuesto, Dipres y la Subsecretaria de Desarrollo Regional), Subdere. Estuve en dos ocasiones con el gobierno anterior, y hoy también ya dos veces con el gobierno actual, y en todas estas oportunidades con más o menos simpatía por el gobierno, siempre con una actitud positiva y con la mejor disposición entendiendo que el bien superior es la región, acudiendo con convicción a representar la gran cantidad de necesidades que se demandan en nuestras comunas día a día en diversas áreas como salud, vivienda, infraestructura y desarrollo.

Por ello esta vez quise transmitir ese sentimiento de frustración frente a una actitud constante de superioridad que presenta el nivel central y que se repite gobierno tras gobierno con mayor o menor intensidad, que, para mí, constituye no sólo una indiferencia brutal, sino la expresión misma del alto nivel de centralismo que tiene nuestro país, concentración abusiva no sólo económica sino también de poder y que se requiere con urgencia terminar, sobre todo cuando regiones como la nuestra han permitido financiar grandes obras a lo largo del país, y que posteriormente son precisamente estos territorios quienes deben lidiar con las consecuencias de esa extracción excesiva de recursos naturales dejando graves daños medio ambientales y déficit de recursos hídricos.

Este absurdo modelo centralizado sigue insistiendo a pesar de la diversidad de las personas y de los territorios, que las políticas de salud o vivienda sean abordadas del mismo modo, tanto en Huara -mi querido pueblo-, como en la localidad de Lautaro, un pueblo al interior de la Región de La Araucanía por ejemplo, donde las realidades sociales, económicas, geográficas y culturales son muy distintas. Este equivocado modelo sumado a la ineficiencia de nuestro sistema de inversión pública, retrasa o simplemente niega justas y necesarias demandas de nuestros vecinos, siendo muchas de ellas las más básicas en la pirámide de Abraham Maslow, agua o electricidad en algunos casos. Esta realidad que vivimos de un sistema que abandona nuestros problemas y abusa por intermedio de la centralización de las decisiones, es una enfermedad ya crónica.

Dentro de estas múltiples situaciones que viven las regiones, se presenta esta discusión del presupuesto regional, que se repite año tras año y que esta vez ocurrió el pasado Miércoles 24 de Julio. Un proceso que no comienza bien, porque meses antes se fijan las condiciones desde el nivel central, de forma unilateral enviando un marco presupuestario indicando los limites de la inversión, tanto para los programas 01 y 02, de funcionamiento y de inversión, Se fijan estos límites con la intención de que las regiones ni siquiera piensen en venir a superar lo permitido, cuestión que claramente no es correcto, porque cada año es diferente pudiendo existir urgencias en la regiones que motive una mayor inversión, pero lamentablemente esa variable no es es considerada.

Esto continúan mal, cuando son las regiones las que deben viajar al nivel central a discutir su presupuesto y no el nivel central que debería venir a regiones a conocer si esa realidad plasmada en documentos se coherente con lo que se puede observar, es muy distinto hablar de necesidades que ver las necesidades. Todo el preámbulo anterior para finalizar en una jornada donde no llegan quienes toman las decisiones, sino los subrogantes de los subrogantes, es decir un grupo de técnicos, que responden con algunas de las siguientes frases «no se ajusta a nuestros parámetros», «lo revisaremos» o simplemente «no tiene rentabilidad social», es decir una jornada donde la indiferencia cierra toda esperanza de destrabar algunas situaciones en lo particulares de las regiones, un espacio que debiera poner a las máximas autoridades ministeriales con las máximas autoridades regionales, que no se da.

Respecto a los números que acompañaron esta discusión, puedo compartirles varios «PERO». Abro un hilo como se diría en twitter; Los recursos  propuestos para la región para el año 2020, son cercanos a los $ 450 mil millones, «PERO», estará administrado en gran medida por el nivel central, casi un 90% por intermedio de los distintos ministerios, el prepuesto de decisión regional llegará poco más de $ 43 mil millones y se encontrará presente en el FNDR, «PERO», sujeto a ciertas provisiones, en distintas áreas, esto quiere decir que aunque fuera un acuerdo región, no podríamos gastarnos los $43 mil millones en Salud o Educación aunque quisieras. «PERO», además de tener que gastar los recursos en algunas provisiones especificas, estos recursos continuarán siendo condicionados a la autorización del nivel central en algunos casos, y a la aprobación de la rentabilidad social, mediante una evaluación del Ministerios de Desarrollo Social.

Finalmente señalar la necesidad de cambiar nuestro sistema, no es eficiente, ni eficaz, podríamos todavía permitir esa indiferencia a nuestros problemas y sentido de superioridad, pero siempre que él sistema funcionara, y claramente no es así. Debemos tener un estado unitario pero descentralizado, entregar poder, recursos y autonomía a las regiones, flexibilizar el FNDR y reformando el sistema de inversiones que entienda la diverso de nuestra sociedad, solo ello nos podrá llevar por el camino que conduzca a recuperar esa confianza en lo público, realizando obras que anhelan nuestros vecinos en tiempo y forma, donde participan activamente, de los barrios a las comunas y las comunas a las regiones.  Solo así podremos transformar Chile, desde sus regiones.