Edición Cero

Hugo Moldiz tiene varias profesiones en su haber, como ser: abogado, comunicador, docente universitario, investigador, y hasta corresponsal de agencias internacionales de noticias. Claro... “Evo Morales ha hecho por Bolivia lo que ningún gobierno hizo en toda su historia”

Hugo Moldiz tiene varias profesiones en su haber, como ser: abogado, comunicador, docente universitario, investigador, y hasta corresponsal de agencias internacionales de noticias. Claro que también ha sido ministro de Gobierno durante el tercer mandato de Evo Morales y actualmente integra la REDH (Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad).

Si bien hoy no ocupa un cargo institucional,  Moldiz se ha convertido en una figura de referencia del proceso de la revolución plurinacional y multicultural que se está dando en Bolivia.

Con el pensamiento crítico como escudo, el ex ministro de Evo considera lógico hacer una autocrítica del andar de los gobiernos progresistas que han pasado por la región en los últimos años, y reivindica la lucha que libran los pueblos contra el imperio y el capitalismo, con los ojos puestos en el socialismo.

Con él estuvimos dialogando y escuchando sus excelentes y polémicas intervenciones en el XXIII Seminario Internacional del PT, realizado en México días atrás.

-Bolivia se prepara para una elección presidencial que es estratégica. ¿Cómo analiza el devenir de aquí a octubre? ¿Cuáles son los peligros y las posibilidades de una nueva reelección de Evo?

-Bolivia no podía ser la excepción en ser foco de atención, pero además de eso, también está en la mira las diversas formas de agresión que Estados Unidos está desarrollando en América Latina, tanto por razones políticas como geopolíticas. Por lo tanto, Bolivia sufre también esta contraofensiva imperial reaccionaria y conservadora.

De todos los procesos de izquierda y progresistas de América Latina, evidentemente el boliviano es el que mejores resultados ha obtenido en términos de crecimiento económico con distribución de riqueza, con justicia social, y con estabilidad política y económica.

No ha tenido que enfrentar, felizmente, acciones de conspiración y desestabilización que le son propias a los Estados Unidos, como le ha ocurrido a Venezuela, que es la que más ejemplifica la actual agresión norteamericana en la región.

Sin enfrentar esos niveles de agresión, Bolivia ha recibido varias señales de que Estado Unidos ha de incidir en las elecciones de octubre del próximo año, obviamente a favor de las propuestas de la derecha. Una derecha que no tiene hasta ahora un solo candidato que podría ser referencia antes de octubre  y terminar en una sola candidatura y que cuenta con el apoyo de la embajada de Estados Unidos.

-Evo tiene asegurado el triunfo o deberá trajinar para aprovechar esta nueva oportunidad de que su pueblo siga ratificándolo?

-Desde el punto de la tendencia electoral Evo Morales continúa siendo el que mayor apoyo y respaldo tiene de la gente, pero la diferencia que hoy tiene frente a su inmediato seguidor pronostica una disputa prácticamente al límite. Evo en este momento tiene diez puntos de diferencia frente al segundo, con eso gana en primera vuelta, sin necesidad de ir a la segunda, aunque al mismo tiempo no supera el 51% +1, lo que en términos de gobernabilidad le va a ser un problema porque no tendría dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Que a la vez abre otro desafío, que es cómo desde la lucha social, popular, se compensa la falta de dos tercios en la Asamblea y se logran los resultados que se quieren, es decir, para no pecar de parlamentarismo, es el pueblo tomando iniciativa, presionando sobre la Asamblea a favor del gobierno revolucionario de Evo Morales. Por lo tanto, esa diferencia de diez puntos de aquí a octubre debería ser incrementada porque se corre el riesgo de que si se reduce la brecha entre la candidatura de Evo y su inmediato seguidor vayamos a segunda vuelta y ahí ya el pronóstico es incierto porque la derecha, al igual que en el referéndum del 21 de febrero de 2016, actuará en bloque, porque será los que quieren a Evo y los que no lo quieren, y en eso evidentemente la derecha tiene más posibilidades de lograr un resultado a su favor.

-Visto desde afuera Bolivia está en su mejor momento, en economía, a nivel de diplomacia internacional…¿Cuál sería la clave que plantea ese límite?

-Evo ha hecho por Bolivia lo que ningún gobierno hizo en toda su historia, ha sido una síntesis del cumplimiento de la agenda inconclusa del siglo XIX, del siglo XX, y encarando la agenda del siglo XXI. Eso debería expresarse en un 90% de apoyo a Evo Morales, pero ciertamente confluyen varias causas que nos dan una realidad distinta de la que debería ser.

La primera, que es común a todos los gobiernos progresistas y de izquierda, el papel de los medios de comunicación y de las redes sociales. Está claro que esta guerra llamada de cuarta generación que ha convertido la mente en el campo de batalla juega en contra de los procesos populares, de las luchas sociales, porque termina instalando un relato, una narrativa, en la conciencia de la gente distinta a la realidad. Es decir, construye una realidad distinta a la que realmente es y los jóvenes de este siglo, porque en el siglo pasado no era un problema ser joven, que tienen demasiada conectividad, pero no toda conectividad es necesariamente estar informado, puede haber demasiada conectividad y estar más bien desinformado. Como dice Ramonet, la censura en el siglo XXI no es el exceso de información sino la demasiada información, y hay tanta información que al final termina desinformando a la gente. En eso, evidentemente la derecha ha jugado habilmente.

La segunda, es que no se ha acompañado la realización de obras, de todos tipo, con la idea de forjar la conciencia y la educación de la gente. Evo ha puesto mayor énfasis en trabajar y llevar adelante obras, hacer lo que no se había hecho en el pasado, pero esto no ha estado acompañado por una estructura política. Me refiero a una coalición de movimientos sociales que es lo que es el Movimiento al Socialismo, que logre explicarle a la gente el “dónde”, el “por qué”, y el “para qué” de cada una de estas obras. Entonces, finalmente a los protagonistas del proceso los hemos reducido a su calidad de observadores o, como dice Frei Betto, de consumidores. Ya el Che nos reflexionaba a propósito de que el socialismo económico sin la moral comunista no le interesaba. Creo que es un déficit que de una y otra manera estamos pagando en la hora actual.

Como tercer elemento, quizás mucho más importante incluso que el anterior, es que nuestro proyecto post-neoliberal en el caso boliviano ha sido altamente exitoso. Como se formula en tu pregunta, es el modelo que más ha crecido en la región, se calcula que este fin de año por sexto año consecutivo es el país que más va a crecer en Sudamérica. Pero, ese proyecto post-neoliberal no ha encontrado el cauce, la senda, para transformarse en un proyecto post-capitalista. Ahí, lo que ha sido un motor de la lucha social al principio, de la lucha contra el neoliberalismo, termina siendo el freno porque Revolución que no se profundiza corre el riesgo de generar un proceso muy peligroso de estancamiento.

-Frente a ese panorama lleno de lógica, qué queda por hacer para triunfar en octubre?

De aquí a octubre hay un imperialismo a quien enfrentar, hay una derecha a quien enfrentar, pero sobre todo hay un Evo Morales y un Movimiento al Socialismo enfrentado a sí mismo, y está claro que hay que mantenerse administrando lo bien que se ha hecho hasta ahora o abrir una senda, y eso solo se hace con lucha, en una perspectiva anticapitalista y por el socialismo.

*Fuente: Resumen Latinoamericano, Vía Piensa Chile

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