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Anyelina Rojas Valdés.- Un crudo análisis de lo que ocurre en Chile hoy, a partir del golpe cívico militar, hizo en Iquique la diputada... Diputada Carmen Hertz: “El sector político que avaló el exterminio, que lo aplaudió y que lo propicio, hasta el día de hoy lo sigue relativizando; y peor aún,  negando”.

Anyelina Rojas Valdés.- Un crudo análisis de lo que ocurre en Chile hoy, a partir del golpe cívico militar, hizo en Iquique la diputada Carmen Hertz, quien participó en un conversatorio con organizaciones de derechos humanos de la ciudad. “La impunidad borra la memoria”, sostuvo en su presentación.

Afirmó la parlamentaria, -quien tiene toda una trayectoria en la lucha contra la dictadura y la defensa de los derechos humanos desde la época de la Vicaría de la Solidaridad-, que lo que se pretendió con el golpe y la represión que se aplicó, “fue exterminar a un sector de la sociedad chilena, cuando un país que vivió una experiencia traumática como la que vivimos nosotros, no es posible pretender que demos vuelta la página”.

“Eso es una barbaridad en el sentido más profundo, porque un país que vivió los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile, solamente puede reconstruirse moralmente, en forma decente y establecer normas presentes de convivencia, solo si transitas por la verdad de esos crímenes, por la justicia y porque tengas memoria. La fuente principal de la memoria es la justicia”, remarcó Carmen Hertz.

Y por el contrario, señaló que la impunidad borra la memoria y que los países que se pretenden hundir en el olvido, son países que va a repetir ineludiblemente la tragedia que vivieron”.

“El Nunca Más que todos nosotros lo hemos escuchado, no es un enunciado retórico. Lo que se necesita, son políticas públicas decididas, que salgan del Estado para que es nunca más, sea verdad y lo construyamos entre todos. Para eso necesitamos tener memoria y la memoria a la que me refiero, es en clave de presente, no es en clave de pasado.
Porque la memoria es lo que va a determinar cuáles son las normas en las que vivimos hoy. Porque si hay impunidad en un país que sufrió genocidio y prácticas de exterminio, me pregunto ¿cuál es el mensaje que se le da a la sociedad? Se está diciendo que  el crimen es una forma legítima de resolver los conflictos”

JUSTICIA Y REPARACIÓN

Para la diputada, ha sido extremadamente difícil “el transitar por la verdad, la justicia, la reparación y la memoria. Hemos transitado décadas por un camino lleno de obstáculos todopoderosos. Que tienen su razón, no son producto de una magia. Los obstáculos todopoderosos tienen causas muy concretas, y responsables muy concretos.”, precisó refiriéndose a la falta de voluntad por hacer justicia.

Identifica la parlamentaria que los que subyace a este proceso, “son los pactos de impunidad tácita, sobre los cuales se construyó la transición y que a mi juicio, permitieron una impunidad no sólo jurídica, no sólo una justicia tardía y en la medida de los posible,  sino que escamotearon la sanción moral y política a todo el sector político que avaló el exterminio, que lo aplaudió, que lo propicio, y que hasta el día de hoy lo sigue relativizando; y más aún,  negando”.

Esos sectores de la política chilena “no tuvieron ninguna sanción política. Ninguna. No tuvieron sanción moral, no tuvieron sanción social. Y eso es grave. Y los efectos de esa situación, son lo que estamos viviendo hoy… eso fue el “huevo de la serpiente”.

Entonces, explicó, que, debido a esa concepción de la transición en Chile, “en que se dejó fuera al movimiento popular que los hizo posible. Y que no fue gracias a un lápiz, ni a la campaña publicitaria extraordinaria que se hizo por el NO, fue gracias al movimiento popular que día tras día, desde el mismo día posterior al golpe, se fue construyendo. Y  que culminó con las protestas sociales de los ochenta. Es a ese movimiento social al que tenemos que darle las gracias. A su coraje, a su valentía”, remarcó Hertz.

POST DICTADURA

A partir de ese escenario es que la llamada post dictadura “administra de manera bastante alegre el modelo neoliberal, lo que también ha generado un tipo de sociedad y un tipo de persona. Este modelo de desarrollo, claro que hizo crecimiento económico, pero al mismo tiempo provocó uno de los países más desiguales del mundo. Es por eso que lo que ocurre es peligroso, porque hay un escenario que es propicio para un discurso de la extrema derecha”.

Afirma que ese espacio para la extrema derecha, está ocurriendo a nivel mundial. “En Europa por ejemplo, para la crisis financiera del 2008, la respuesta de la izquierda a esa crisis,  la respuesta de los políticos socialistas europeos, fue el aplicar las mismas política de austeridad de la derecha, que eran las políticas de los organismo internacionales. O sea, apretarle el cinturón a la gente a más no poder, para salvar a los bancos. Y los bancos fueron los responsables de la crisis”.

¿Cuál fue la respuesta?, se pregunta la parlamentaria. “Que rebajamos las pensiones a los jubilados, el Estado Bienestar lo deterioramos… y todo para salvar a los bancos. Lo  que ocurre es que el ciudadano de a pie,  que está vulnerado en sus derechos y que no es parte de la alegría de la globalización, no distingue entre la derecha y la izquierda… eso es caldo de cultivo para el fascismo. Y es extremadamente peligroso, muy parecido a lo que ocurrió en los años 30 en Alemania”.

Con Trump, dice, hay un fenómeno similar. “A Trump lo elije la clase obrera blanca que está empobrecida, como consecuencia del cierre de las industrias”. Similar situación es la que ocurre con Bolsonaro, en Brasil, “donde la principal potencia de la región está en manos de un fanático de la extrema derecha”.

Entonces, Carmen Hertz da la voz de alerta porque “ese es el peligro que corremos  y si no lo entendemos, como no lo entendió el progresismo en los años 30 en Alemania; que no entendió que la unidad del pensamiento progresista, del pensamiento democrático y de una concordancia en relación con temas morales profundos, entre otros la defensa de  los derechos humanos, que debe ser el pacto central del pacto en sociedad…. porque si no entendemos y no concordamos, estamos pavimentando el camino para un futuro peligroso en este país”.

LAS MISMAS CONVICCIONES

Carmen Hertz  se define como una típica exponente de la generación de los años sesenta, que comenzó con el compromiso político muy joven.  Reconoce que proviene de una familia de derecha, pero ella tomó otro rumbo, inscribiéndose en el pensamiento de la izquierda e integrándose  a trabajar en el gobierno de la Unidad Popular… y en todo lo que vino después, con la lucha de resistencia a la dictadura.

Pese a todos los episodios dolorosos en su vida, siendo el asesinato de su esposo, el periodista Carlos Berger, un terrible episodio que vivió en Calama, siempre logró levantarse. Berger fue ultimado en la más completa impunidad, tras el paso de la Caravana de la Muerte por la Segunda Región, lo que le cambió la vida a Carmen Hertz, sin embargo, no ha dejado de luchar en la defensa de los derechos humanos y en la búsqueda de justicia para Chile.

Más aún, es eso, precisamente, lo que le ha dado   la fuerza.  Las convicciones que la animaban en los sesenta son las mismas que la animaron en los 70 y que mantuvo después del golpe. En dictadura fue parte de un colectivo perseguido por el compromiso político anterior, en que pretendían cambiar la sociedad. Es en ese contexto, que encuentra su espacio en los derechos humanos, siendo parte activa de la Vicaría de la Solidaridad y antes en el Comité pro-Paz que la antecedió.

Su principal visión hoy es que se debe lograrse la unidad del movimiento progresista. “No la unidad por la unidad; no la unidad por factores electorales. Tenemos que profundizar y básicamente, encabezar las demandas de las personas; de esas personas que son abusadas, desde la mañana a la noche, que es la vida de la mayoría de nuestro país”.

Y añade que las fuerzas progresistas “tenemos la imperiosa necesidad de cambiar eso y provocar cambios radicales y no cambios a medias; no esas pildoritas que se han dado y que no han cambiado nada”.

Explica la llegada de Piñera, entre otras cosas, “a la falta de firmeza de los gobiernos transicionales, en que la propia Nueva Mayoría dijo una cosa y las que se lograron fueron otras. Porque en definitiva todo lo que ha sido la democracia de los acuerdos y los consensos, siempre ha sido consenso con los poderes fácticos y con la elite poderosa”, con en concordancia con el sentir popular.

“La sociedad civil ha cambiado mucho. Eso hay que entenderlo profundamente, porque los cambios deben responder a las demandas que existen, a las demanda de  la gente, porque de los contrario, lo que estamos haciendo es pavimentar el camino al fascismo”, concluyó.

Posted by Patrimonio, Memoria y Derechos Humanos de Tarapacá on Friday, December 7, 2018

 

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