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Ernesto Lo Carrasco/ Sociólogo Estaba finalizando mi segundo viaje, por razones personales, recorriendo Colombia cuando llega la noticia de que el líder mundial de... Colombia: La paz de un gigante que despierta

Ernesto Lo Carrasco/ Sociólogo

Estaba finalizando mi segundo viaje, por razones personales, recorriendo Colombia cuando llega la noticia de que el líder mundial de compras on line, Amazom, después de estudiar las opciones de Chile o Argentina para instalar su plataforma de servicio para toda Latinoamérica, anuncia que lo hará finalmente en Colombia, para decepción de chilenos y argentinos. Ese dato, que pasó casi desapercibido para los colombianos, solo venía a ratificar mi buena impresión de lo que ocurre allí.

A los poco tiempo, la prestigiosa BBC Mundo, dedica 2 reportajes – en un mismo día – para resaltar esta decisión de Amazom y dar a conocer, el enorme exitoso de una empresa local, dedicada al reparto a domicilio Rappid, hoy valorada en US$ 1.000 millones y que ya se expande a Latinoamérica, y que está cambiando el modo de vida de la gente, porque cada día menos personas van a un restaurant y piden toda para la casa, con una rapidez y baratura increíble. Y ahora, un reportaje de la Tercera, destaca al país como líder de la música Pop continental. Además que la otrora “temible” Medellín, es la reconocida capital de la moda y el diseño de Latinoamérica, aparte de ser la más innovadora en transporte público.

Cuando Colombia estaba sumida en la guerra con el narcotráfico y la guerrilla de las FARC, todo era mala prensa, y con razón. Daba miedo ir a Colombia. Súmela las exitosas series, como “El Patrón del Mal”, “Narcos”, etc., que contribuyeron a crear una imagen en nuestras mentes, y con razón, de que allá andaban baleándose por todas partes, una zona de guerra y secuestros por doquier.

Hace apenas 2 años llego la difícil paz (29/09/2016), hubo que hacer 2 plebiscito, y el ex presidente Santos tuvo que enfrentar a su maestro y mentor, Álvaro Uribe. Pero se logró. Aún quedan cicatrices de ese controvertido proceso que dividió al país. Muchos colombianos aún creen que fue un error, y les horroriza ver a los otrora líderes de la guerrilla en el Parlamento y haciendo vida pública como si nada. Los mismo sí que reconocen el enorme auge del turismo en los últimos años. En Medellín, crece a una tasa del 30% anual, y una de sus atractivos principales es un barrio llamado “Comuna 13”, con el récord de ser el más violento del mundo, zona de enfrentamiento entre los narcos, la guerrilla, los paramilitares y el ejército. Todos contra todos. Hoy es un barrio turístico, atendido por sus propios residentes, y con artísticos murales que narran la era del terror y el proceso de reconversión.

En cuanto al narcotráfico, sigue existiendo; pero ya no son los poderosos “carteles”, que tenían de rehén al Estado y la sociedad. Los sobrevivientes de la guerra de carteles llegaron a un menos bullado acuerdo de Paz con el Estado. Se entregaron con rebaja de condenas y se les permitió blanquear parte de sus capitales mal habidos, que fluyeron sobre la economía, es especial el sector inmobiliario y turístico. Hoy queda una organización con base en Medellín, “La Oficina”, que impone el “orden” entre las bandas delictuales y que también intenta “negociar” una salida legal con el Estado.

Sin lugar a dudas, que todo el crecimiento que hoy exhibe Colombia, viene de años atrás y no es totalmente el resultado de la paz. Lo que pudo ocurrir es que para los ojos de la inmensa mayoría, a los cuales me sumo, nos era invisible. La noticia eran los muertos, los atentados, los secuestros y no el silencioso emprendimiento de los colombianos. Con la paz les viene la “buena prensa”, dónde se resaltan los logros. Con la paz se masifica cada día más el turismo internacional (quién va de vacaciones a una zona de guerra). No hubo lugar que fuera en que no me encontrara con turistas extranjeros, lo que era – salvo Cartagena de Indias, Isla San Andrés y Santa Marta – impensable hace sólo un par de años atrás. Hoy es un país seguro para visitar en familia. De hecho Latam ya vuela directo a 4 ciudades de Colombia.

Para los chilenos tiene las 3 B, bueno, bonito y barato, por la favorable tasa de cambio a nuestro favor de 1 peso chileno por 4 pesos colombianos. Un hotel 5 estrellas cuesta en promedio $ 50.000, un almuerzo completo $ 4.000 y un dpto. amoblado para 4 personas $ 35.000. Playas maravillosas y parajes impresionantes, como el Lago Guatape y El Peñon, ciudades como Medellín y la emprendedora Armenia – Quindío (corazón del Eje Cafetero), pueblos como Salento (Quindío), Pijao, Cocorá, Las termas de San Vicente y Santa Rosa del Cabal,etc.

Para esos miles de colombianos que aún no valoran el proceso de paz, debe representar una señal, que el gigante del mercado mundial del siglo XXI, escogió, sin lo que se lo pidieran, a Colombia para sentar su base de operaciones. Sin paz y estabilidad hubiera sido imposible. Por eso, la beligerante clase política, dividida entre Uribistas y Anti Uribistas, debe cuidarla y protegerla.

Es un país donde existe aún mucha desigualdad y bolsones de miseria, que afectan especialmente a sectores indígenas y barriadas urbanas, muy agravado por el millón de migrantes venezolanos, arribados en sólo 2 años. Falta de infraestructura, en especial de carreteras, allí lo del tiempo es relativo – Entre Bogotá y Medellín o Armenia, median poco más de 200 kms , pero puede tardarse por tierra de 10 a 12 horas. Claro es un país atravesado por 3 cordilleras, es un sube y baja. Proyectos de túneles en plena ejecución pueden ser un enorme alivio, para millones de Colombianos “descomplicados”, acostumbrados a relajarse en la ecuación tiempo y distancia, que a los chilenos (y la mayoría) nos enloquece y nos poco frenéticos.

También problemas de educación. El nuevo gobierno quiere implementar la privatización con un enorme rechazo de los estudiantes y profesores. El errado camino que condujo a grandes desequilibrios sociales en Chile, la “educación con fines de lucro” puede incrementar a futuro la segregación social. Todos problemas que se pueden resolver.

Llegada la paz, también ocurre que el Estado antes concentrado en la guerra, hoy se vuelca a combatir la corrupción interna y propia. Un solo ejemplo, la ex Gobernadora de El Quindío (el pujante Eje Cafetero) y su esposo están en la cárcel (dato no menor por cuanto es hija de uno de los oligarcas de ese país) al igual que 2 ex Alcaldes de la ciudad capital, Armenia.

La delgada raya que da estabilidad a un país se puede cruzar sin que la sociedad en conflicto se de cuenta.

Traigo a colación el ejemplo de Colombia, pensando en la beligerancia de las recientes elecciones en Brasil. Y la virulencia de los dichos del próximo sector gobernante. Como fácilmente se quiebra la paz social y lo difícil que es de recuperar.

Colombia es un buen ejemplo de la diferencia entre la guerra y la paz social.

Murales en “Comuna 13”, Medellín, otrora el barrio más violento del mundo, hoy convertido en barrio turístico.