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Anyelina Rojas Valdés.- Orgullosa del rol que cumplió en Iquique el ex juez de Pozo Almonte, Nelson Muñoz, en lo que fue la operación... Familia del fallecido ex juez de Pozo Almonte, Nelson Muñoz, sigue sus huellas en Iquique y visita fosa de Pisagua

Anyelina Rojas Valdés.- Orgullosa del rol que cumplió en Iquique el ex juez de Pozo Almonte, Nelson Muñoz, en lo que fue la operación para descubrir la fosa clandestina de Pisagua, en junio de 1990, su compañera Lucía Pincheira, que estuvo junto a él durante más de sus últimos 10 años, junto a la hija de ambos, Gabriela (13), siguieron las huellas del ex magistrado y por primera vez, visitaron Iquique y se trasladaron a la localidad de Pisagua. Junto a la fosa, se levanta una placa que recuerda su labor.

“Nos llena de orgullo saber todo lo que hizo Nelson. Y aunque es algo tan penoso y triste, creo que también logró dar alegría y tranquilidad a las familias que encontraron los cuerpos de sus seres queridos. Lamentablemente no todos aparecieron en la fosa”, relató Lucía, quien dijo que lo que más la motiva con este viaje, es que su hija adolescente, conozca parte de la importante historia de su padre en esta zona, entre los años 1982 y 1990.

Es por ello que lo primero que traían en mente, era visitar la fosa clandestina de Pisagua, que fue, sin duda, el hecho más importante de su vida profesional y también personal, como gran experiencia humana, relata Lucía.  Y gracias a gestiones con el Senador Jorge Soria, ex preso político también, lo lograron. Con el parlamentario se reunieron en su oficina.

Nelson Muñoz, tras dejar Iquique, volvió a Labranza, en Temuco, donde residía su familia. Allá conoció a Lucía, entablando con ella una relación que perduró hasta el momento de su partida. “Pisagua y la historia de la fosa, fue algo que siempre tuvo presente. Fue un hecho que marcó su vida. Creemos, y también su otros hijos, Lorena e Ignacio, que tomó una decisión ejemplar, al optar por buscar la verdad, aunque el precio para él, fue alto”.

REGISTRO HISTÓRICO

Al cumplirse 40 años del golpe, marcó un hito la entrevista que le hiciera en su hogar, el Sociólogo Ernesto Lo, en Labranza, Temuco, recogiendo un valioso testimonio documental y donde Nelson Muñoz, cuenta todos los entretelones del caso. Con una claridad increíble, dando detalles de los hechos.

Lucía, que estuvo presente en la ocasión, señala que con ese hecho, el ex magistrado hizo una especie de catarsis, pudiendo volcar hacia afuera, todo lo vivido. “Esa entrevista lo ayudó mucho, le hizo recuperar el sentido de muchas cosas. Sin duda que el hallazgo de la fosa, lo acompañó hasta el final de sus días”, relata sin que medie tristeza; más bien se ve contenta, porque siente que eso es un legado para su hija Gabriela; pero además, para los familiares y toda la región….

Y un legado para el país también. Porque su acción valiente -y de algún modo, desobediente- que sumada a la voluntad de otros grandes idealistas, permitieron que la verdad saliera al mundo desde las entrañas de la tierra. Yo que suscribo esta nota, soy testigo directo de algunas infructuosas jornadas de búsqueda.

Allí el juez estaba junto a Olaff Olmos, el arqueólogo que hizo el trabajo minucioso, que cuando despejaba la tierra, lo hacía con una delicadeza increíble, como si se tratara del más preciado tesoro. Y eso era.

O el comunicador Social Fernando Muñoz Marincovick, que estuvo en muchas jornadas de búsqueda, colaborando como voluntario y que en el momento del hallazgo, Nelson Muñoz lo nombra perito para el registro fotográfico y audiovisual. Fernando y Olaff, sólo por nombrar a dos que ya fallecieron, pero sin duda hubo muchas otras personas que aportaron, con el trabajo, con el recurso, con pericias….

Con este viaje, Lucía, su hija Gabriela y una hermana que también se sumó al viaje, pueden sentir en el ambiente, que Nelson Muñoz, sólo alertado por informaciones informales, se aventuró a seguir lo que en rigor sintió que era su deber: buscar la verdad.

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Motivado por denuncias informales, el juez Nelson Muñoz Morales, conforma un grupo para iniciar a búsqueda del secreto a voces: en Pisagua había fosas con restos de detenidos desaparecidos. Se suman al grupo el arquéologo pampino a iquiqueño, Olaf Olmos, quien dirigió a los excavadores –los paleros-. Su mano segura y acuciosa, sumado a la salinidad de la tierra que favoreció que os cadáveres se mantuvieran, permitió rescatar al primer ejecutado. El Joven comunista Manuel Sanhueza, que desde las entrañas de la tierra grito al mundo su verdad. Aún desde su condición de muerto, habló.

Pero fue la Vicaría de la Solidaridad la que recibió los antecedentes más concretos, aportados por el Dr Neumann, ex prisionero de Pisagua y a quien le tocara constatar la muerte de algunos de sus compañeros, que el caso se hizo oficial. La Vicaría informó al Tribunal Pozo Almontino y ya con datos más precisos, Nelson Muñoz se constituye como Tribunal, en Pisagua.

Fue una tarea exhausta, porque después de dos días de búsqueda no había resultado positivo, hasta que un zapato, colgado en una cruz, del Cementerio viejo de Pisagua, llamó la atención. En las inmediaciones, se cavó y apareció la fosa clandestina.

Todo fue tensión. Pero Nelson Muñoz, nervioso como debió haber estado, tomó las mejores decisiones. Actuó rápido. Ordenó que se hicieran las excavaciones con cuidado y que los restos fueran sellados, para evitar cualquier manipulación.

Cuando al día siguiente, se constituye el perito forense oficial y se arma una discusión de competencia, Dr. Marco Medina, porque es a él a quien le corresponde hacer el trabajo pericial, Muñoz decide contar con su informe y también con el del Dr. Eduardo Olguín, a quien nombró de oficio.

Fernando Muñoz Marincovick, registró todo en imágenes, incluidas las discusiones del momento; la tensión, y el momento de conmoción que se vivía. Es que era cierto lo que se decía. Allí yacían, incuso, personas que oficialmente fueron dejados en libertad.

Ya era el día 2. Y carabineros en Pozo Almonte notificaba al juez Muñoz que debía hacer abandono del caso. El Juez, me imagino, con su particular mirada,  dura y segura, les dijo que no eran ellos quienes debían notificarlo. Y partió de vuelta a Pisagua, con actuarios que se instalaron a un costado de la fosa, tomando declaraciones.

 La orden paso de Carabineros de Pozo Almonte a Carabineros de Pisagua. Finalmente, el juez es apartado del caso. Pero, la verdad, ya había sido develada. Es por eso que no sólo Iquique, los familiares, las agrupaciones le deben la verdad a Nelson Muñoz. El Mundo entero supo lo de Pisagua y hoy es un tema de la humanidad. No por nada, por aquellos días Danielle Miterrand, esposa del entonces presidente de Francia, le envía una nota al juez, felicitándolo por su valiente labor.

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En el olvido público, pero rodeado del amor de su familia pasó sus últimos años ex juez Nelson Muñoz, quien descubriera la fosa de Pisagua