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Haroldo Quinteros Bugueño/ Profesor La cuenta de Piñera fue un paquete de promesas, cuentos y demagogia dirigida, sobre todo, a “la clase media,” sector... La cuenta de Piñera

Haroldo Quinteros Bugueño/ Profesor

La cuenta de Piñera fue un paquete de promesas, cuentos y demagogia dirigida, sobre todo, a “la clase media,” sector social del país hoy más indefinido que nunca, pero sí más empobrecido que en el pasado lejano y reciente. Ah, todo esto rubricado con el viejo mito del “país desarrollado” que seríamos en un cuantos años más. El chileno que piensa y es crítico, no puede tragarse esa rueda de carreta; por el contrario, ya fue advertido.

El actual orden legal, económico y político no cambiará. La constitución de la dictadura seguirá vigente y la hiper-acumulación de ganancias y capitales de los bancos, Isapres, AFPs, y mega-empresas nacionales y extranjeras seguirán viento en popa, y con ello, las desigualdades sociales, la pobreza, la falta de medio millón de viviendas, los miles de campamentos, la delincuencia, la mala atención de salud, el bajo acceso a una educación de calidad para todos, los diarios fraudes, las colusiones y las hiper-ganancias de los dueños de Chile, no sufrirán mayores alteraciones.

Además de todo esto, se suma la mención de Piñera a Venezuela. Fue ofensiva y de grave injerencia en los asuntos internos de un país que nunca ha causado a Chile el menor daño. La mención, además, no sólo fue absurda y fuera de contexto, sino estúpida. Si hubiera tenido que nombrar países latinoamericanos donde -según Piñera y la derecha- “no hay democracia”, debió nombrar, entre otros, a México, Colombia, Guatemala u Honduras, países en que abundan severas acusaciones de fraudes electorales, narcotráfico, corrupción y asesinatos diarios de políticos, periodistas, dirigentes sociales y religiosos.

La mención a Venezuela fue, simplemente, un acto rastrero al imperio estadounidense, que ha iniciado un sistemático boycot ecónomico a esa república y que hoy, incluso la tiene amenazada con la intervención militar. El ataque a Venezuela que hizo Piñera sólo reafirma la adscripción del gobierno de Chile a los designios geo-políticos y económicos del gobierno yanqui para el subcontinente latino-americano, lo que no puede ser más grave, puesto que atenta contra nuestra propia dignidad y soberanía nacional.