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Dr. Alex Soza Orellana/ Chileno Residente en Cuba Como es habitual el día 7 de abril y a instancias de la Organización Mundial de la... 7 de abril, Día Mundial de la Salud

Dr. Alex Soza Orellana/ Chileno Residente en Cuba

Como es habitual el día 7 de abril y a instancias de la Organización Mundial de la Salud, OMS, se celebra el Día Mundial de la Salud y, como es lógico también, hay un tema y un lema a desarrollar, un tema que es una propuesta para todo el mundo. Obviamente, todo esto presupone un objetivo a cumplimentar no en un día sino de forma permanente, un objetivo que expresa una problemática importante dentro del ámbito planetario.

Formalmente estos temas deben ser analizados y asimilados por los Gobiernos de cada Estado miembro de la OMS y sus respectivas autoridades relacionadas al ámbito de la salud e históricamente se aspira, por lo menos, al comprometimiento de tales instituciones a cumplimentar dicho objetivo para, de una u otra forma, honrar los principios fundadores de tan importante organización internacional, el más señero: “Salud para todos”. Los más o menos conocedores de este lema vemos este lema estrechamente vinculado al reconocimiento de la salud como un derecho humano.

Muchas iniciativas, al respecto, se han puesto en la mesa, la mayoría de estas instituciones: Estados, Ministerios, Secretarías o Institutos, a través de sus representantes, “lideres”, han firmado su compromiso a desarrollarlas. Con ello han dado fe a otro elemento, y principio si se quiere, fundamental en nuestra convivencia social internacional: este tema de “salud Para Todos” requiere de una fuerte voluntad política.

Pues nada más y nada menos este año la OMS, en su septuagésimo aniversario, ha propuesto el tema de “Cobertura Sanitaria Universal”, CSU, que es expresión de lo que señalábamos anteriormente, “Salud para todos”. Realmente un compromiso bastante ambicioso, pero necesario.

No es desconocido que la salud y la educación son dos elementos vitales, los “tesoros” más preciados del hombre desde que apareció en este planeta y tomó conciencia de la necesidad de lograrlas para su adecuado, provechoso y utilitario paso por esta vida, venciendo a la madre naturaleza, aprovechándose de su riqueza y desarrollando su inteligencia en conocimientos cada vez más profundos y más precisos. Pero a la par de toda esta historia se han generado enormes desigualdades, inequidades y discriminaciones, producto de la desigual distribución de las riquezas y recursos en la gran parte de este planeta, que han sumido a gran parte de sus habitantes a una situación de casi total falta de salud, de una falta de accesibilidad a los servicios, los más esenciales, de salud.

Para enfrentar este problema necesariamente hay que tener en cuenta que la salud es un producto social, es producto de la interrelación de la actividad de todos los sectores y actores de la sociedad y sus instituciones económicas, financieras, culturales, educacionales, laborales, deportivas, recreativas y muchas más, que se suman a las de salud. El hombre saludable en reciprocidad contribuye también con su actividad, el trabajo, al desarrollo de todas estas actividades. Tanto así, si falla algún elemento se corrompe este necesario ciclo vital y se generan todos estos problemas de salud que trascienden a este sector en pobreza, hambre, epidemias, violencia, delincuencia y mucho más allá, guerras. No esta demás decir también que Paz es salud.

Entonces, como va este mundo, la cosa no es fácil, pero innegablemente hay gobiernos que han logrado importantes avances en salud. El caso de Cuba merece un análisis aparte, a esta nación nadie le instó a comprometerse con la salud de su gente, ellos mismos sacaron su propias conclusiones y tomaron las medidas necesarias para ello, lo más fundamental: una Revolución, un programa social basado en un certero diagnóstico plasmado en aquel histórico alegato del entonces joven abogado Fidel Castro en 1953, hace 65 años, a raíz de los asaltos a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo.

Fidel Castro, con la firme y necesaria voluntad política y un pueblo realmente comprometido con su obra, devino en el máximo inspirador del desarrollo de la salud en Cuba y sus reconocidos logros a nivel internacional, y por supuesto de la propia OMS. Logros que tienen el honroso valor de haberse obtenido en difíciles condiciones económicas, bajo el asedio de gobiernos desafectos a la voluntad de los cubanos, encabezados por los de los Estados Unidos de Norteamérica.

Otros gobiernos han tomado medidas y han logrado en parte salvar algunos compromisos, pero el elemento económico, el recurso financiero, sobrepasa el elemento humano, el de garantizar la salud de las personas. La salud, el servicio o atención de salud, es un elemento mercantil, un bien de consumo, y se accede a ella mediante el pago monetario. Se brinda servicios de salud de acuerdo a la capacidad de pago de las personas a las que las clasifican en varios niveles según los ingresos económicos de las mismas, es decir hay personas de grado 1, grado 2, etc.

Los gobiernos son incapaces de mantener un sistema de salud público de calidad y gastan sus menguados recursos económicos, presupuesto para la salud, pagando prestaciones de servicios a instituciones privadas. Por otra parte estas instituciones privadas de salud incentivan a las personas a adherirse, comprar, a ellas salud, bajo supuestas garantías que en definitiva no cumplen ya que limitan los grupos de edad y las enfermedades a tratar. En definitiva no hay universalidad.

Chile es uno más de los ejemplos a tener en cuenta al analizar esto de “Cobertura Sanitaria Universal”. Chile contaba con una Salud Publica prestigiosa que resolvía más del 70 % de los problemas de salud del país, así y todo insuficiente para dar bienestar a todos los chilenos.

El Dr. Salvador Allende, Ministro de salubridad en 1939, creador del Sistema Nacional de Salud, fundador del Colegio Médico chileno, diputado, senador y presidente de la Republica en 1970, hizo suya esta acepción de salud y señaló: “La salud la concebimos como un proceso dialéctico, biológico y social producto de la interacción del individuo con el medio ambiente, influido por las relaciones de producción en una sociedad dada que se expresa en niveles de bienestar y de eficiencia física, mental y social. La salud es un problema de estructura económica y social, de niveles de vida y de cultura. Sólo el gobierno popular, que construirá una sociedad socialista, podría solucionarlo integralmente“.(…)  “Todas las medidas serán inútiles si no se adoptan resoluciones económicas financieras que garanticen elevar el nivel de vida de la gente”.

En su programa de gobierno la salud era una tarea priorizada, donde se privilegiaba la atención a la madre y el niño. No ahondaremos más en este tema sin soslayar que nuestro compañero presidente tenía y compartía esa visión delineada y desarrollada por la OMS de “Salud para todos” en el marco de una Cobertura Sanitaria Universal”.

Obviamente todo esto terminó con la dictadura militar tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 y durante ella se implementó un sistema económico neoliberal, siguió desarrollándose por los sucesivos gobiernos postdictadura, que desbarató el sistema público, gratuito, de salud y se desarrollaron las instituciones de salud privadas, Isapres, y luego un sistema AUGE que ofrecía atención universal pero resulto un sistema totalmente excluyente, situación que se mantiene hasta hoy.

En definitiva me adhiero y comparto este tema y lema que ojalá más gobiernos lo hagan suyos y logren los objetivos y las afirmaciones de la directiva general de la OMS, que componen elementos de un mundo mejor, con justicia social:

“Nadie debería tener que elegir entre la muerte y las dificultades económicas. Nadie debería tener que elegir entre comprar medicamentos y comprar alimentos”