Edición Cero

El Colectivo Zeta de Teatro Espontáneo invita a su función de narraciones sobre temas de la invisibilidad, “lo que nuestro ojos no ven, de... “Ojos que no ven…  corazón que siente” temática de próxima obra de Teatro Espontáneo

El Colectivo Zeta de Teatro Espontáneo invita a su función de narraciones sobre temas de la invisibilidad, “lo que nuestro ojos no ven, de los cuales no somos participes pero que nos repercuten, que sentimos y nos molestan. Un espacio para ser escuchados y ver representadas nuestras historias”. La función está programada para el próximo viernes 9 de junio a las 21:15 horas en la Sala Teatro Akana,  ubicada en calle Ramírez 1265.

Por la capacidad de la sala y las características que tiene esta modalidad teatral se encarece llegar diez minutos antes de la hora de inicio. La entrada es completamente gratuita.

En está ocasión la propuesta que llevarán a escena se denomina “Ojos que no ven…  corazón que siente”, como tema  central para que en torno a él surjan las historias y las narraciones que aporta el público presente, donde los actores de la agrupación serán los encargados de  ponerlas en escena en forma dinámica y espontánea.

El Teatro Espontáneo es una modalidad teatral colectiva y participativa,donde el público es el verdadero protagonista y dramaturgo, aportando con sus historias. En esta oportunidad serán narraciones de hechos, vivencias o conflictos actuales  que afectan y llegan al corazón,  pero que a pesar de no verlas o no estar presentes cuando suceden, nos causan algún tipo de movimiento interno, alegría, pena, rabia o satisfacción,  entre tantas otras emociones.

El tema que planteará esta vez el Colectivo Zeta dirigido por el actor, psicólogo y psicodramatista Guillermo Ward y su equipo,integrado por Luisa Jorquera, Fernando Ortiz, Ana Marambio, Félix Manzo, Cecilia Sánchez, Isabel Pizarro,  Paola Thiele y en la música Arasay Bravo, se centraráen la violencia intrafamiliar,  la violencia social.

 De  cómo en la invisibilidad de ciertas situaciones en torno a género, derechos y oportunidades que afectan a los ciudadanos o a las personas más vulnerables y discriminadas-que ocurren a diario en nuestro país-no queremos ver, haciéndonos insensibles y poco empáticos con nuestros pares. De esta manera el teatro espontáneo se transforma en un espacio abierto y protegido para escucharnos,  para desahogarnos  y compartir experiencias con los demás sin discriminaciones,  cumpliendo así el teatro una función social, terapéutica y  solidaria.