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Anyelina Rojas Valdés.- En un hecho sin precedentes en el país, dos oficiales del Ejército de Chile, que en la madruga del 13 de... Hecho inédito: Oficiales de Ejército que dañaron memorial en honor de ejecutados políticos piden disculpas públicas a familiares

Anyelina Rojas Valdés.- En un hecho sin precedentes en el país, dos oficiales del Ejército de Chile, que en la madruga del 13 de septiembre de 2015, dañaron un memorial recién inaugurado, que recuerda a dos presos políticos que hasta hoy tienen la calidad de detenidos desaparecidos, pidieron disculpas públicas a los familiares afectados, en el curso de una audiencia reparatoria efectuada este martes 13, en el juzgado de garantía.

A casi 2 años de producidos los hechos, calificados por los familiares y organizaciones de derechos humanos como “un acto de barbarie”, la acción de disculpas públicas forma parte del acuerdo reparatorio que se dio tras la denuncia presentada por los familiares directos de Jorge Marín Rossel, su hermano Héctor Marín,  y de Williams Millar, su hija Lisabeth Millar. La causa la llevó el abogado Germán Valenzuela Olivares, histórico defensor de los DDHH, quien fue parte de las conversaciones con la defensa de los oficiales, aún en servicio activo, para llegar a este momento de disculpas públicas.

En su declaración Mauricio Pacheco Urrutia y Pablo Henríquez Fernández, oficiales del Ejército de Chile, quienes ya no cumplen servicios en Iquiquen –fueron trasladados tras el atentado-  no sólo reconocen que su actitud fue irreflexiva, sino que además que los detenidos políticos estuvieron detenidos en lo que fueran las dependencias del Regimiento de Telecomunicaciones –hoy Escuela de Caballería- y que fueron torturados.

Se indica en la declaración:

“En la madrugada del día 13 de septiembre de 2.015, en una acción irreflexiva, que merece pleno reproche, dañamos el monolito de piedra y mármol que se erige en el frontis del Regimiento de Telecomunicaciones, actual Escuela de Caballería Blindada de nuestra ciudad. Este monumento, fue construido en memoria de los Ejecutados y Detenidos Desaparecidos desde ese recinto, señores Jorge Marín Rossel y William Millar Sanhueza,  y de los compatriotas que estuvieron prisioneros y fueron torturados en dicho lugar, posteriormente al golpe de Estado que derrocó al gobierno del Presidente Salvador Allende”.

Bastante contundente la declaración de ambos oficiales del Ejército, Mauricio Pacheco Urrutia y Pablo Henríquez Fernández, porque hasta ahora, no existe versión oficial de la institución castrense, que reconozca la forma en que Jorge Marìn y Williams Miller, fuera ultimados. Aunque la verdad está establecida en el informe Rettig.

Sigue la declaración, donde además, los integrantes del Ejército de Chile, incluso, expresan solidaridad con los familiares de las víctimas de la dictadura:

“Manifestamos nuestro más sincero arrepentimiento por esta agresión injustificada al monolito, además del respeto profundo por el dolor de las víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos y de sus familiares. Estamos conscientes  que nuestra acción ha revivido ese dolor”. Y añaden: “Debemos señalar, que hemos intentado reparar los perjuicios materiales que se ocasionaron, y quisiéramos remediar el profundo daño moral, infligido a las familias de quienes fueron víctimas de los crímenes ocurridos en ese recinto”.

Al final del documento, dejan en claro, que la declaración la hacen en forma personal y que no involucra al Ejército: “Finalmente, como hombres de armas que somos, esperamos con esta declaración, que formulamos a título enteramente personal, sin comprometer a la institución a la que pertenecemos, colaborar para que se produzca el verdadero reencuentro entre los chilenos, en un ambiente de pleno respeto a los derechos fundamentales de todas las personas que habitan nuestro país”.

Al momento de ocurrido el atentado, los oficiales de Ejército  Mauricio Pacheco Urrutia, pertenecía a la  2da Brigada Acorazada Cazadores, mientras que el teniente Pablo Henríquez, estaba asignado al  Centro de Entrenamiento Acorazado

BAJO LOS EFECTOS DEL ALCOHOL

Los oficiales cometieron el atentado en horas de la madrugada, bajo los efectos del alcohol y conduciendo un vehículo. La alcoholemia realizada por carabineros arrojó  conducción en estado de ebriedad, con 1.9 de alcohol en la sangre  – y por daños a monumentos. La investigación la inició la Fiscalía Regional de Tarapacá y tras casi dos años, se llegó a un acuerdo reparatorio.

Hay que destacar que apenas ocurrieron los hechos y que el Ejército tomara conocimiento tras el procedimiento iniciado por Carabineros, fue la misma institución castrense la que emitió un comunicado, rechazando categóricamente la actitud de los militares, reconociendo las identidades.  de los oficiales autores del atentado y expresó su rechazo categórico al daño ocasionados contra el monolito recién inaugurado, en memoria de los detenidos desaparecidos  Jorge Marín y William Miller y de todos quienes padecieron de cautiverio y tortura en ese recinto militar.

En el link que sigue, está la declaración pública:

DECLARACIÒN PÚBLICA FINAL

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