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El Mostrador/ Uno de los miembros del núcleo duro de Ricardo Lagos apuesta por el legado que dejará el ex Mandatario a nivel programático... Sergio Bitar se desmarca del laguismo: “No me parece descalificar a Guillier como populista, porque no lo es, es un hombre de centroizquierda y es serio”

El Mostrador/ Uno de los miembros del núcleo duro de Ricardo Lagos apuesta por el legado que dejará el ex Mandatario a nivel programático en la carrera presidencial de la Nueva Mayoría, pero afirma que la propuesta del bloque debe tener “una política clara en el programa, respecto a posturas que a veces suenan atractivas como eslogan, pero son inviables políticamente o nos aíslan”. Por otra parte, es enfático en señalar que se debe apuntar más allá de los personalismos y que “son los partidos los que van a responder”.

Sergio Bitar, militante del PPD, amigo personal del candidato respaldado por los partidos Socialista y Radical, Alejandro Guillier, es miembro del núcleo duro del laguismo y viejo colaborador del ex Presidente Ricardo Lagos. Asumió la primera línea del equipo que acompañó al ex Mandatario en su apuesta por un nuevo periodo presidencial, razón por la cual reconoce que –en el plano personal–ha sido “dolorosa” la renuncia informada este lunes por Lagos. Pero el ex secretario de Estado asegura que en el laguismo no hay tiempo para llorar y que la tarea en adelante es dotar de contenido a un programa presidencial “que mire hacia el futuro”, que busque la unidad del pacto y que esté respaldado en una lista parlamentaria fortalecida que dé gobernabilidad.

Para el ex ministro de Educación que impulsó la creación del CAE, la candidatura de Lagos fue “un acto de responsabilidad política”, ante “la dispersión de nuestra coalición y una cierta desorientación de cómo nos proyectábamos más allá. Fue una decisión valiente, de interés nacional, a sabiendas de que había el riesgo de que no prendiera desde el punto de vista electoral”, señaló en entrevista con El Mostrador.

Afirma que “es bastante difícil entender la decisión del Partido Socialista, en términos históricos. Ahora, el tiempo dirá y los hechos políticos andan”, puntualiza. Agrega que, a diferencia de las constantes críticas, “el PPD ha tenido un comportamiento de alta seriedad política, unidad. Ha actuado con una disciplina que yo creo que es valiosa, es un partido que todo el mundo acusa de levedad y, en realidad, es el que ha tenido el comportamiento más consistente”.

¿Cómo afecta a la unidad de la Nueva Mayoría la resolución del PS?
-Las reacciones que generan las decisiones del Partido Socialista empujan a la dispersión, afectan a la DC y a su proyecto, fortalecen a los grupos en la DC que quieren ir por su cuenta a una primera vuelta, produjeron divisiones en el Partido Socialista, tensiones con el PPD y una sensación de triunfalismo de la derecha y de algunos sectores a la izquierda de la Nueva Mayoría, que ven en su debilitamiento un éxito. Eso es un gran error político. Aquí la discusión no es qué candidato va a ganar sino cómo nos va a ganar la derecha. Tener una política clara en el programa respecto a posturas que a veces suenan atractivas como eslogan, pero son inviables políticamente o nos aíslan. No es una tarea fácil. El Gobierno tiene una debilidad de aprobación, pero tenemos que recoger el sentido del Gobierno de Michelle Bachelet.

Entre los candidatos que quedan en carrera, Alejandro Guillier y Carolina Goic, ¿quién de ellos o de sus proyectos tienen la capacidad de dar esta continuidad al proyecto de la Nueva Mayoría?
-Yo hablo de continuidad estratégica. Eso significa tener claridades. Esa continuidad estratégica se ve favorecida por la continuidad de Lagos y todo su equipo. Las dos personas que hoy pueden ser candidatos a una primaria, tienen todas las cualidades para poder dirigir al país, pero la condición es adquirir una base parlamentaria sólida y un programa. Esta respuesta tiene que ser institucional, los riesgos de que una persona, por oportunismo, por individualismo –digo gente de los partidos que procesa por su cuenta–, nos debilitan a todos.

Yo respeto la decisión que tome el Partido por la Democracia sobre esa materia, pero debo señalar que las descalificaciones, o las presunciones sobre los candidatos, no me parecen adecuadas. Ni estar criticando que la Democracia Cristiana es de derecha, ni estar descalificando a Guillier como populista, porque no lo es, es un hombre de centroizquierda y es un hombre serio.

Pero el laguismo trató bastante duro a Alejandro Guillier, dijeron que tenía falta de propuestas, de contenido, que era un candidato que estaba construido en el aire. ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué cambian de dirección?
-Quienes están en la política saben que siempre hay disputa de personas y de contenido. En una fase en que hay que definir candidato para la Nueva Mayoría uno puede esperar que haya críticas, está dentro del juego. Ahora, no todos se trataron de la misma manera, yo siempre he sido de la opinión de que hay que cuidar la relación de las personas y también siempre he dicho que el que estaba más capacitado para dirigir este proceso –en mi visión–, por lo que lo conozco, era Ricardo Lagos. Pero también he dicho que tengo una relación de amistad con Alejandro Guillier. Yo creo que es una persona responsable y seria.

¿Fue un error de algunos sectores del PS y del PPD haber entrado en esa cancha en la discusión política, cuando Lagos era precandidato?
-No sé si error, a veces se entusiasman más de la cuenta, pero creo que eso hay que dejarlo a un lado y concentrarnos en lo principal. Siempre habrá gente que se concentre en la disputa chica y otros que tendrán que dar el ejemplo de no andar descalificando. Yo creo que no debemos descalificar en lo personal, sí políticamente. Si el candidato “A” no tiene programa, hay que decirlo; si no está de acuerdo con lo que plantea, también. Pero no decir que es populista y que no hay nada, o que es derechista. Discutamos los temas entendiendo que la tarea política número uno es crear una fuerza de centroizquierda, con visión de futuro, que pare a la derecha.

Respecto a Guillier, él no es una figura totalmente lejana al concertacionismo, muchas veces se ha declarado como admirador de la política del Gobierno de Ricardo Lagos. Entre tanta crítica de ese sector, ¿en qué pie queda él para afrontar un posible liderazgo de una campaña presidencial?
-Guillier está en una posición expectante y se verá cómo deciden los demás partidos. Yo espero que su actitud sea de reforzar el trabajo programático, recoger lo que han planteado los demás, ayudar en esa reflexión, tener respeto por las instituciones –creo que lo ha tenido–, que son los partidos los que van a responder, aclarar que él no va a una aventura personal –lo ha dicho–. Son tareas de grandes corrientes de opinión y de equipos, eso es lo que ha dado a Chile estabilidad, en una propuesta de reforma y de cambios. Lo contrario, caer en la pequeñez, nos va a llevar a un peligro grave de retroceso.

Esta idea que se ha ido posicionando al interior de la DC, de ir directamente a primera vuelta, ¿puede ser vista como una aventura personal?
-No, yo creo que la Democracia Cristiana hay que leerla bien, es una opinión bastante más extendida, hay elementos que hay que tener en cuenta, una sensación de que han perdido gravitación en las decisiones, están preocupados de lo que ellos llaman una izquierdización, en una línea que los lleva a ser minoría o que lleva a plantear cosas que no podemos cumplir, por lo que crean expectativas y se frustran. Esos son los puntos que están planteados allí. En ese sentido, creo que no está asegurado que podamos converger todos, pero hay que hacer el esfuerzo para lograrlo.

Entonces, ¿las críticas que plantea la DC tienen asidero?
-Con mi experiencia histórica, que vivimos en tiempos anteriores, yo valoro, y creo que ha sido un gran camino para Chile, el entendimiento de las fuerzas responsables de la izquierda con la Democracia Cristiana, de manera que esto hay que tomárselo en serio, no hay que andar descalificando. Yo he visto momentos delicados como este, o tal vez no tan delicados como este, pero pudimos superarlo.

Pasando a las tareas para su propio partido, ¿cuál es el rol que tomará el PPD tras la bajada del ex Presidente Lagos?
-Ha sido duro para el Partido por la Democracia, pero tiene dos puntos de satisfacción. El hecho de haber estado unido, haber tenido visión estratégica, haber apoyado a un gran candidato, además de haber conseguido todas las firmas necesarias para inscribirlo, ese es un avance positivo. También un partido que es acusado de poca densidad ha demostrado estrategia y trabajo, mucho más que aquellos que se las dan de ser los ideólogos del progresismo. En segundo lugar, nos preocupa el efecto que podía tener la dispersión con las fuerzas de centroizquierda, esa decisión del Partido Socialista.

¿Esto los debilita al interior del bloque?
-Tener una opción responsable, candidatura estable y una opción clara de centroizquierda, te da la oportunidad de tener una posición sólida. La decisión de Lagos no depende de nosotros, pero lo comprendemos.

Pero usted dice que se necesita un programa que le dé sustento al proyecto futuro de la Nueva Mayoría, ustedes construyeron un programa para la precandidatura de Ricardo Lagos, ¿tienen la capacidad de lograr que las ideas de este programa permeen el programa de Guillier o Carolina Goic?
-El legado de Ricardo Lagos es fundamental para cimentar la discusión programática de la Nueva Mayoría, de ahí se han recogido opiniones, estudios y la tradición de las reformas. Porque no es una cosa que se hace desde cero. Participó mucha gente que sabe gobernar, expertos, gente joven que no ha estado en una agrupación.

¿En qué pie queda usted con Alejandro Guillier, tras apoyar a Lagos?
-Yo no le he hecho críticas a Alejandro, le he dicho que me parece mejor en esta fase la opción de Lagos. No critico a Guillier, es más, creo que está cumpliendo un rol relevante, no le llamaría populista, no lo he hecho antes, y es una persona seria y de convicciones. Carolina puede tener una gran proyección hacia el futuro.

¿No es una proyección para esta campaña presidencial?
-No sé, la política siempre está llena de sorpresas, uno debe saber para adónde va y tener flexibilidad táctica para ajustarse.

Finalmente, ¿aún cree que la Nueva Mayoría puede derrotar a la derecha?
-Yo creo que sí. Soy de los optimistas que creen que hay una apuesta grande y una voluntad por los chilenos para apuntar en una mejor dirección.