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Daniel Ramírez/ Ingeniero Comercial Los bomberos de nuestro país, una vez más han mostrado, como sólo ellos pueden hacerlo, lo que significa el espíritu... Necesitamos 158 bomberos y/o bomberas

Daniel Ramírez/ Ingeniero Comercial

Los bomberos de nuestro país, una vez más han mostrado, como sólo ellos pueden hacerlo, lo que significa el espíritu de servicio público, la entrega al trabajo sin esperar a cambio una recompensa, la voluntad de trabajo en equipo, la disciplina del sacrificio. Es esperanzador ver cómo estas tragedias, que al parecer nos tienen como clientes favoritos, hacen aflorar la solidaridad de nuestro pueblo, en especial de nuestros jóvenes.

Ya los habíamos visto rompiéndoselas espaldas en los incendios de Valparaíso. Si esta solidaridad fuera un valor permanente y mayoritario en nuestra sociedad, creo que estaríamos cerca del tránsito a una sociedad más justa.

Personalmente creo que en el año 2006, los pingüinos iniciaron la entrada de la juventud organizada y tecnificada, en la reconstrucción de nuestra sociedad, destruida política y moralmente por el modelo impuesto por el golpe cívico militar y posteriormente protegido por la Concertación.

Los bomberos son personajes especiales. Son hombres que arriesgan sus trabajos, sus familias, sus vidas, en un trabajo que muchos no harían ni aunque les pagaran bien.

Hombres que le quitan tiempo a su descanso para estudiar y prepararse para el ejercicio de su profesión, porque a estas alturas a nadie le cabe dudas de que son profesionales. Hombres que son capaces de levantarse de la cama o de la mesa, a cualquier hora, para acudir a un llamado e ir en ayuda de personas que no conocen, en un lugar que no conocen, bajo condiciones que no conocen.

Muchas veces se ha dicho que los bomberos deberían ser remunerados y yo lo creía así también, pero vi a uno de ellos diciendo orgullosamente que eso no era posible, porque el cuerpo de bomberos era de voluntarios y le encontré la razón. Es uno de los pocos ejemplos que nos queda de lo que debe ser una sociedad solidaria, es el símbolo más importante que tenemos y ojala resista los embates de esta sociedad mercantil.

Lo que sí debiera suceder es que la sociedad, a través del Estado debería tener a los bomberos entre algodones, debería poner a su disposición todo el equipo e infraestructura necesaria para el buen cumplimiento de sus tareas. No es posible que esta institución se esté financiando haciendo rifas y, si algún privado debiera aportar financiamiento a bomberos, estas deberían ser las compañías de seguro.

Por otro lado tenemos un símbolo opuesto, del cual somos directamente culpables y responsables. Aquellos personajes que hemos elegido para que nos gobiernen y dicten las leyes que modelan nuestras vidas y las de nuestras familias. Aquellos que llaman la “clase política”, pero que deberían llamar la mafia política. ¿Alguno de ellos trabajaría sin sueldo? ¿Alguno de ellos se pararía de su mesa para atender a un ciudadano de a pie? ¿Alguno de ellos se levantaría de madrugada para ir a una reunión de trabajo? ¿Alguno de ellos dejaría sus vacaciones por trabajar?

Amigos, sólo son 120 diputados y 38 senadores y para cambiarlos no nos costaría mucho. Sólo ir a votar, sólo nos costará una fracción de la voluntad que un bombero pone para ir a su trabajo. Nuestro trabajo político más trascendente es ir a votar. ¡Hagámoslo bien!

Los partidos nuevos, los partidos emergentes, si quieren ser realmente distintos y llevar al parlamento verdaderos servidores públicos,creo que con seguridad encontrarán en cada región al hombre adecuado si buscan en los cuerpos de bomberos.

Y para evitar suspicacia, por si acaso, yo no soy bombero.