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Guillermo Ward/ Dramaturgo, Psicólogo, Mag. en R.R.H.H. Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes Cuando nos referirnos a un circo para identificarlo lo llamamos por... Circo Océano, con nombre propio…

Guillermo Ward/ Dramaturgo, Psicólogo, Mag. en R.R.H.H. Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes

Cuando nos referirnos a un circo para identificarlo lo llamamos por su nombre: Circo Tihany, Circo Le Soleil, Circo Águilas Humanas… con el Circo Océano su nombre se mezcla con el inmenso mar, con trapecistas, payasos y domadores. Nombre metafórico pero real, con trascendencia desconocida en la historia de la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique[1]. En 1907, cerca, en una esquina de la escuela,  se encontraba este circo que fue testigo de lo sucedido, que cobijó a los obreros pampinos heridos por la metralla. Artistas circenses solidarios que por las circunstancias de la vida se encontraban en el lugar de tan lamentables hechos.

Pero un circo, es un circo desde el tiempo de los romanos. Del Circo Océano existen las fotos testimoniales que corroboran su presencia, los historiadores lo recuerdan. Son los artistas de la Agrupación Circo En la Cuerda[2] quienes lo traen a la memoria mediante el arte teatral, dándole el valor, la vida e importancia en este hecho político-social. Artistas que por ser parte del mundo de la entretención, generalmente son olvidados o relegados a un segundo plano “sin importancia”  en la historia oficial, pero que fueron testigos oculares teniendo mucho que decir desde lo humano.

Recordando… fue el año 2008 cuando la Compañía Circo En la cuerda lleva al redondel de una carpa por vez primera el montaje de Circo Océano, agrupándose varios artistas circenses en una deteriorada carpa y en precarias condiciones, fue en una esquina de Héroes de la Concepción con Diego Portales, era un sitio eriazo (Plaza Sodimac). Allí Francisco Cuevas y Ricardo Padilla (Kanatrán)  montaron esta simbiosis histórica de la Matanza con números circenses. Como públicos estábamos sentados en cajones diversos, con un escás de recursos que emocionaron, dándole un contexto precario a una masacre inhumana.

Ese febrero, hace 8 años atrás,  me motivé a escribir un artículo[3],  destacando el trabajo de poner en valor la memoria relacionada con la vida de los obreros de la pampa.  Hoy, 21 de diciembre de 2016 otra es la realidad, el montaje de Circo Océano [4]es financiado y reconocido por un Fondart Nacional, con muchos recursos económicos, con capacitaciones y una dirección artística y musical de profesionales argentinos, invitados para el proceso y para que esta nueva puesta en escena fuera como siempre se quiso que fuera.   Se dio la ocasión, –la vida muchas veces nos da otra oportunidad– y el trabajo ha sido con un óptimo resultado.

Una carpa de buena calidad, bonita, “psicodélica” como le han puesto, buenas graderías, buen redondel, buenos aparatos y soportes. Hay una estética entre vintage y retro[5] en la puesta en escena, vestuarios, elementos y personajes creíbles. Los números circenses son acordes a la época, la música crea la atmósfera que nos trasporta entre el ambiente nortino, los hechos sangrientos y la alegría del circo. Se percibe la investigación, la búsqueda, hay evidentemente una síntesis poética.

Cuevas y Padilla precursores de “En la cuerda”  y del Circo Escuela en Tarapacá han crecido enormemente, se han perfeccionado como artistas, personas y gestores culturales, lo que se refleja también en quienes lo secundan en el montaje, todos confluyendo a la armonía grupal. No hay diferencias. Los rostros involucrados en sus problemáticas, sus cuerpos  trabajados y atléticos comunican y sorprenden con acrobacias y destrezas, trasladándonos a los circos de antaño, donde importa más la preparación física, el ensayo rutinario antes que la tecnología faramallera del espectáculo del siglo 21.

Circo Océano es un hecho artístico, social e histórico, que en esta nueva versión gracias al apoyo de fondos públicos concursable, se ha transformado en un espectáculo de exportación.

Estoy seguro  que “Circo Océano” (En la Tranca) junto a “Coruña, la ira de los vientos[6]” de Vera-Pinto, “La Carpa Azul[7]” de Ward (Teatro Viola Fénix) y “Margarita, Remolino de la pampa[8]” (Willy Zegarra) son parte de la comprometida y alineada dramaturgia tarapaqueña, que surge desde la tierra del mismo Norte para retratar su propia historia pampina. Serán distintos prismas,  distintos estilos, diferentes contextos y momentos, pero habiendo un objetivo común, “presencia para no olvidar nuestras raíces y haceres”.

Para el equipo de Circo Océano un mar de éxitos, invitándolos a continuar perfeccionándose siempre,  porque un artista no debe  llegar nunca a la cima, siempre existirá  un desafío superior por vencer.

 [1]http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3604.html

[2]https://www.facebook.com/compania.enlacuerda/about

[3]http://florde1dia.blogspot.cl/2008/02/ocano-ms-que-un-circo-un-horizonte.html

[4]https://www.youtube.com/watch?v=PFKR6jsDKks

[5]https://es.wikipedia.org/wiki/Vintage

[6]http://teatrodelamemoria.fullblog.com.ar/articulo-coruna-la-ira-de-los-vientos.html

[7]http://lacarpaazul.blogspot.cl/

[8]https://www.youtube.com/watch?v=qROLKpaySsM