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Anyelina Rojas V.- A 42 años del golpe militar, se siguen esclareciendo casos relativos a los crímenes ocurridos tras la dictadura. En estos días... El montaje ideado por la dictadura en Iquique para asesinar a dos militantes de izquierda y un soldado

leyendaAnyelina Rojas V.- A 42 años del golpe militar, se siguen esclareciendo casos relativos a los crímenes ocurridos tras la dictadura. En estos días hemos sabido de montajes, donde incluso, se prestaron para ello, medios de comunicación y periodistas. Iquique desde los primeros días de la dictadura, también fue objeto de un montaje, que costó la vida del Joven Jorge Marín (19) y Wiliam Miller (42), cuyos restos jamás fueron encontrados. 

De acuerdo a una investigación periodística realizada por el Canal Municipal de Iquique, RTC y el Portal Digital EdicionCero, se recreo lo ocurrido. Un equipo se trasladó a Santiago y contacto al padre del Soldado Pedro Prado Ortiz, quien también murió, siendo conscripto, en manos de sus superiores. Fue el falso enfrentamiento, que cobró tres vidas, todos, al fin y al cabo, víctimas de la misma dictadura.

Marcando un hito histórico, este 11 de septiembre, a 42 años del golpe militar,

se inauguró  un monolito, diseñado en  una gigantesca roca, que recuerda la trágica muerte

de Jorge Marín Rossel y William Miller.Fueron ultimados en un falso enfrentamiento,

tras permanecer detenidos y sufrir todo tipo de vejámenes en el que fuera

el Regimiento de Telecomunicaciones, donde hoy se levanta la Escuela de Caballería,

borrando todo vestigio de lo que fue ese centro de tortura. El Monolito, se ubica

estratégicamente a la vera del camino del recinto militar, cuyo límite tiene rejas de metal

que dejan amplia vista hacia el interior del regimiento, ya que se exhibe material bélico,

a modo de piezas museográficas. La unión de estos dos elementos: tanques, por un lado,

y el  monolito por Jorge Marín y William Miller, conforman una imagen icónica que une

el presente y el pasado, como una complicidad no acordada,

para impedir que se borre la memoria.

DOCUMENTOS

…De esta forma, el caso del asesinato de Marín y Miller, está inexorablemente conectado al del soldado, Pedro Prado Ortiz, también muerto, supuestamente como víctima de los dos anteriores.

Según la versión oficial dada por las autoridades militares de la época, y registrada en el Bando Militar N° 64, de la Jefatura en Estado de Sitio de la Provincia de Iquique, se dio orden de disparar, en donde fueran habidos, contra los “extremistas que se fugaron del lugar de detención”, supuestamente, el Regimiento de Telecomunicaciones.

Su hermano, Héctor Marín, recuerda ese episodio. “En el Bando Militar se dice que se fugaron de un lugar donde estaban detenidos, no indica que era el Regimiento de Telecomunicaciones. También establece que donde sean habidos de les dará de baja”. Hoy, el recinto militar está identificado en el Informe de la Comisión Rettig.

La información oficial señala que el soldado Prado Ortiz encontró la muerte de manos de Marín y Miller, que lo habrían asesinado en la huída, tras parapetarse en el Cementerio N° 3 de Iquique, en el intento de fuga desde el recinto militar. El camposanto y el regimiento, se ubicaban en forma contigua.

El informe de la Comisión Rettig, que consigna este caso, señala que: “Resulta inverosímil para los miembros de esta comisión, que dos personas detenidas en un regimiento militar, se hayan podido fugar de ese lugar, con medidas de custodia tan severas como las existentes en el período. No se llevó a cabo tampoco, una investigación interna ante un hecho de esta naturaleza, que al menos, habría implicado la negligencia de algún efectivo”.

“Esta Comisión ha llegado a la convicción que ambas personas fueron detenidas por agentes del Estado y desaparecieron a manos de sus aprehensores, violando sus derechos humanos”.

Jorge Marín Rossel, de 19 años, era militante del Partido Socialista y Secretario de las Juventudes de ese partido en Iquique. Se desempeñaba como funcionario de Emporchi. Era casado y tenía una pequeña hija que al mMARIN Y MILLARomento de su detención, tenía apenas 3 meses de nacida.

Según el informe Rettig, se establece que fue detenido el 28 de septiembre de 1973, por agentes del Estado, en su domicilio y llevado al regimiento de Telecomunicaciones. Desde esa fecha se encuentra desaparecido.

William Millar Sanhueza, de 42 años, 5 hijos, era trabajador de la empresa de Ferrocarriles del Estado. Era dirigente gremial y militante del Partido Socialista.

Según consta en el Informe Rettig, fue detenido el 16 de septiembre de 1973, en su domicilio y dejado en libertad. Posteriormente, el día 24 del mismo mes, fue requerido mediante un Bando Militar, presentándose en su trabajo. De allí fue trasladado al Cuartel de Investigaciones y luego al Regimiento de Telecomunicaciones, desde donde se perdió su pista.

Marín y Miller, tenían en común el hecho de ser destacados dirigentes del Partido Socialista; ambos, incluso, eran parte del Comité Central. Esto es lo que unió su triste destino.

PEDRO PRADO ORTIZPedro Prado Ortiz, de 19 años, era de Santiago y se encontraba en Iquique cumpliendo con su Servicio Militar en el Regimiento de Telecomunicaciones. Provenía de Santiago y sus padres no militaban ni simpatizaban con partido político alguno.

Según el Informe Rettig, Pedro Prado murió el 1 de octubre de 1973, a consecuencia de disparos efectuados por civiles, que actuaban bajo motivaciones políticas, mientras integraba una patrulla de vigilancia, apostada en el Cementerio N° 3 de la ciudad de Iquique, en violación de sus derechos humanos.

Para ocultar estas muertes, en la madruga del 30 de septiembre, Marín y Miller fueron sacados en un jeep militar hacia el Cementerio N° 3, contiguo al Regimiento, donde indicaron que se parapetaron y mataron al soldado Pedro Prado Ortiz. La verdad es que el soldado, fue una víctima más.

El montaje llegó a tal extremo, que en honor  actuar del conscripto, abatido por terroristas, la calle 11 Oriente, se bautizó como “Soldado Pedro Prado Ortiz”, hoy Avenida Salvador Allende. Mientras, se entiende que Marín, Millar y Prado, fueron los tres, víctimas de un solo victimario: la dictadura.

VERSIÓN DE LA FAMILIA MARÍN

Con el dolor tan fuerte, que le corroe el alma, como si los hechos hubiesen ocurrido hoy, Héctor Marín accedió a contar la verdad de la familia; aquella verdad de la que fueron testigos y, además, detalles muy importantes, que han logrado recopilar durante todos estos años.

“A mi hermano –relata emocionado- lo detienen el 28 de septiembre de 1973, a las 6 de la tarde, cuando ya era hora del toque de queda. Esto ocurre en la casa materna, en presencia de sus 4 hermanos; todos éramos menores de edad”.

“Nuestra madre exige a los militares que se identifiquen y que digan el motivo de la detención de nuestro hermano. El que comandaba el grupo era Roberto Fuentes (conocido como “guatón Fuentes”), en un operativo en que participaron más de 100 hombres. Ellos estaban al interior de la casa, por los techos y mantenían toda la cuadra acordonada”

La casa de la familia Marín Rossel, se ubicaba en un típico barrio iquiqueño, exactamente en calle Latorre con Juan Martínez y Arturo Fernández. Es donde detienen a Jorge Marín, “apenas entra a la casa, ya que estaba durmiendo siesta y venía de donde su suegra, a 4 cuadras de la nuestra. Lo encapucharon y lo esposan adelante de nosotros… en un acto casi reflejo, se alcanza a sacar un anillo que mama le había regalado”.

“Luego lo suben a un camión militar, tapado con lona y con 2 militares al lado. A mi mama la suben a un jeep descubierto. Así la caravana se va en dirección a la Comandancia de Ejército, en calle Luis Uribe. En el lugar, los militares le dicen algo al oído a mi hermano, y él le dice a mi mamá, “mama bájate”. La dejaron hasta las 10 de la noche en ese lugar y luego la llevan a nuestra casa en calle Latorre 1048”.

“Con los años y con declaraciones de testigos, supimos que lo llevaron al retén de El Colorado, en el sector norte de Iquique y que ahí fue salvajemente torturado y casi muerto. Fue ensacado y trasladado en ese estado, al Regimiento de Telecomunicaciones”.

El mortal destino del joven Jorge Marín, se cruzó con el de William Miller. Ambas familias se han unido para luchar por la justicia y la verdad. “Respecto de sus muertes –relata Héctor Marín- el panteonero de la época declara que por las puertas que comunicaban el Regimiento con el Cementerio, los militares ingresaban a los muertos. En su testimonio dice que vio alrededor de 7, y que posiblemente entre ellos estaban Marín y Millar”.

Cuenta que según testimonio de otro detenido, “mi hermano se identificó como Jorge Marín y alcanzó a escuchar que el otro compañero estaba en muy malas condiciones. Volvieron a ser torturas, por el lado de las caballerizas, contiguo al cementerio ahí les dispararon ya, para rematarlos”.

Luego “fueron sacados por la puerta que unía al regimiento con el Cementerio, y que los cuerpos fueron lanzados a la fosa común. “Curiosamente hay un documento donde por esos días, se autoriza para que se incineren los restos de personas NN que se encontraban en la fosa. Y oculto entre ellos, Marín y Millar”.

Una línea clave para esclarecer estos hechos, es la referida a la causal de muerte del soldado Pedro Prado Ortiz, ya que posterior a la versión oficial de los primeros años de la dictadura, y según se consigan en el Informe Rettig, hay otras versiones sobre su trágico desenlace, que nada tiene que ver con Marín y Millar.

Dice el documento: “El conscripto Pedro Prado, que en la información oficial de la época aparece muerto por Marín y Millar al evadirse, en nuevas y reiteradas informaciones, también oficiales, es declarado como fallecido en otras circunstancias”.

Los restos de Marín y Millar jamás aparecieron. ¿Dónde están? Es la pregunta que hasta hoy se hacen sus familiares. ¿Fueron lanzados a la fosa común del Cementerio N°3? ¿Fueron enterrados clandestinamente en el mismo regimiento, ya desaparecido y en cuyos terrenos hoy se levanta una moderna Escuela de Caballería? ¿Tal vez arrojados al mar? ¿O lanzados a un pique minero?

hitoHOY, EL MONOLITO

Por ello, el Monolito en honor a Jorge Marín y William Millar, es de una importancia extraordinaria, porque está ahí, en el límite exacto, entre la calle, y la reja del que fuera el Regimiento de Telecomunicaciones. Es decir, en el lugar mismo donde fueron torturas y ya en estado agónico, llevados en sacos y casi muerto, al Cementerio N° 3, utilizando un portón con comunicación directa.

Este hecho marca un hito a la memoria, dejando un testimonio donde funcionó el regimiento como centro de prisión y tortura.

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Conozca acá el reportaje RTC/EdicionCero

A la vera del camino del ex centro de tortura, Regimiento Telecomunicaciones, levantan monolito por ejecutados políticos Marín y Miller