Edición Cero

Guillermo Jorquera Morales/ ex director de Teatro Había una vez, Un grupo de jóvenes con síndrome de Down, que tenía  un sueño, lograr que... El cuento del día de la sonrisa

gjorqueraGuillermo Jorquera Morales/ ex director de Teatro

Había una vez, Un grupo de jóvenes con síndrome de Down, que tenía  un sueño, lograr que toda la gente del mundo fuera feliz, sin embargo no encuentran la fórmula para hacerlo, hasta que se acuerdan de su antigua Escuela Especial y de su profesor artista, llegan hasta allá y hasta él, le cuentan su sueño, pero además descubren que su profesor, ahora es dramaturgo, es actor, y es sicólogo, y éste, emocionado y conmocionado, acoge la idea y les propone escribir  una obra de teatro para lograr los objetivos que ellos persiguen.

Es así como se inicia el camino de estos jóvenes para lograr llegar a todo el mundo, partiendo por su ciudad IKE IKE, y para mejor hacerlo le solicitan a su profesor invitar a actrices y actores con trayectoria para armar la trama que los lleve como jugando a  pintar sonrisas y repartir felicidad, creando una nueva y única forma de vida.

El profesor, en su rol de dramaturgo, crea una trama con características aristotélicas; presentación, nudo y desenlace, y con su talento probado en hacer de un cuento una obra de teatro, creó una historia de buenos y malos luchando por un conflicto, sin perder el superobjetivo planteado por sus ex alumnos, convocó exactamente a quienes debía convocar para vestirlos externa e internamente de los personajes que debían acompañar  a Mauricio 1, Yolanda, Carolina, Makarena, Alejandro y Mauricio 2, en esta sorprendente puesta en escena, para que estos jóvenes pudieron hacer reír para vivir feliz.

Guillermo Ward, el profesor, Dramaturgo y Director, no se conformó con eso, le puso un marco de super producción a este juego, imaginó personajes  del mundo de los sueños, y los ubicó. Junto a los jóvenes, en una sala de clases; hadas, bailarinas, preceptoras, heroínas de cuentos, con vestuarios llenos de color. Un dispositivo escénico minimalista, ubicaba perfectamente los espacios y los objetivos de su cuento, tres pendones que respaldan la escena  con una media luna creciente sonriendo, con un árbol coronado de uva (vida) y un reloj de plaza, todo aquello cubierto por una iluminación que invita a evadirse de la butaca e ingresar a un mundo mágico.

Y así, como un mago, Guillermo sacó de su alto sombrero a un viejo y desorientado profesor de otros siglos (que después se desdobla para sumarse al alumnado)  , que de un mamotreto empieza a relatar una historia, llena de imprecisiones que son corregidas por sus alumnos, (Sebastián Escobar), desempolva a una pizpireta maestra de escuela, Miss Rita, que dirige su curso con maestría de actriz de vodevil, (Luisa Jorquera), de un “montón de trapo” hace a una hermosa bailarina, “Felicia”, que transmite felicidad, incluso con su lenguaje gestual (Viviana Ahumada), con un toque musical saca de su sombrero un Ada madrina, “Oreja a Oreja”, etérea y sonrisosa protectora de los jóvenes alumnos del colegio, ( Charisse Kong), y de las profundidades tenebrosas hace aparecer al rey del mal, “Sinrisón”, sin dientes (por eso no sonríe) que disfruta con voracidad y deleite, de un programa de maldad y de infelicidad, con el que pretende contaminar a todo su entorno, (Senén Chávez).

Estos personajes son las claves del autor para lograr transmitir el sueño, junto a Mauricio 1, Yolanda, Carolina, Makarena, Alejandro y Mauricio 2, se mueven, bailan y juegan casi como levitando en el escenario, al son de un acertado y oportuno guión musical, creado, en trabajo de producción, por el joven músico Salomón Marabolí, invitando al espectador a sumarse a este mágico sueño.

Las fuerzas dramáticas de la obra funcionan, los protagonistas son los jóvenes con síndrome de Down, ellos son los encargados de transmitir los mensajes de la obra, la fuerza antagónica es el rey del mal y su corte, (dos jóvenes camuflados de malos)  y las fuerzas mediadoras son los personajes mágicos salidos del sombrero del autor, “Felicia”, “Miss Rita”, y “Oreja a Oreja”.

Bien por la producción y Dirección, que incluye no sólo al equipo técnico del “Viola Fénix”; Félix Manzo, Carlos Carpio, Jorge Sáez, Elliot Morfi, sino también a los padres y apoderados de los jóvenes soñadores, ellos, los padres y apoderados, constituyeron un gran soporte para lograr este trabajo que nos deja la gran incógnita del qué va a pasar mañana, ¿habrá un nuevo canal de expresión para ellos?, ¿habrán nuevos recursos para apoyar sus sueños?,  ¿habrán otros creadores que acojan sus inquietudes? Ojalá que sí.

No puedo terminar este comentario sin referirme a otro factor importante en este estreno; la emoción, cuando los actores son capaces de traspasar su emoción al público es porque se ha logrado la magia del teatro, ella estuvo presente de comienzo a fin; en los jóvenes actores, en el equipo de trayectoria de actuación, en el Director, en el público, en los padres y apoderados presentes y ejecutantes de labores escénicas, ésta estalló en aplausos, en vivas y bravos al final de la obra, fue un estreno bañado de emociones, contenidas y lagrimeadas, muy buena experiencia, que, repito ojalá sea sólo el comienzo de un trabajo continuo.

Los jóvenes consiguieron su sueño; llegamos al Salón Tarapacá, con gran expectativa, con algún grado de curiosidad por conocer el trabajo escénico de esta inédita experiencia, y salimos contentos, rostros sonrientes “de oreja a oreja”, estos jóvenes no solamente lograron su objetivo, sino que impensadamente instauraron el 22 de Marzo del 2014 como el “Día de la Sonrisa”, en Iquique.

Fin del Cuento