Edición Cero

Guillermo Ward /Psicólogo y Gestor Cultural iquiqueño Si el ciclo vital del ser humano lo asociamos con las estaciones del año, la última estación...

gmo-ward1Guillermo Ward /Psicólogo y Gestor Cultural iquiqueño

Si el ciclo vital del ser humano lo asociamos con las estaciones del año, la última estación efectivamente será el invierno, donde las hojas caen, los árboles si son trasplantados en esta época no vuelven a verdear, se van secando, hace frio y la lluvia cae como llanto eterno.  Metáforas para la triste y silenciosa soledad de la tercera edad, de quienes llegan a terminar sus días a los Asilos de Ancianos o también llamadas Casa de Reposo “dejados”  allí por sus familiares. Las razones no son cuestionables acá.

Una triste realidad, bien símil con el ritmo del documental, a veces muy lento, tan lento como el caracol que sube el árbol. Ojos sin miradas que trasmiten la ausencia de  recuerdos, como aquel anciano que borra de su lista telefónica  a quienes ya no existen, o nunca más lo llamaron.  Así se va desarrollando la escueta trama con bellas fotografías y excelente iluminación.

Es verdad que cuando uno ya es adulto La Ultima Estación, film del 2012 dirigido por Catalina Vergara y Cristián Soto cala mucho más hondo,  entonces las emociones afloran por si solas con esos breves y reveladores textos junto a las imágenes invernales acompañando a ese anciano rescatador de sonidos de la naturaleza que comparte  a través de la radio  con quienes están postrado. Son  los recuerdos de la vida, del mar, del aire,  incluso recuerdos de la voz humana, de las  palabras, las últimas, ya que él no sabe si regresará o no luego de una operación.

Un documental sin actores profesionales, con seres de la vida misma, quienes esperan en la banca, sin hablar, sin comunicarse, sin pensar, sin memoria en esos ojos pegados en la lejanía del horizonte, esperan sólo la muerte.

Pienso que el tiempo de duración del documental es demasiado, que esos 90 minutos aprox. son como hundir un cuchillo en la herida de la soledad, aún cuando sea una verdad para hacernos los tontos, porque duele. Mayor capacidad de síntesis y quizás un música incidental me hubiera facilitado mantener mayor atención a la pantalla.

Este documental ganador del Premio del Público en FIDOCS 2013 y el Gran Premio en el Festival de Pärnu, Estonia, es parte del ciclo de cine chileno MIRADOC que se lleva a cabo en Iquique, empezándose a exhibir desde el jueves 1° de agosto en la Sala Estibadores Marítimos de calle San Martín y el miércoles 7 de agosto la directora Catalina Vergara estará en la ciudad para compartir su experiencia como realizadora audiovisual con el público iquiqueño.  Hay que apoyar el cine chileno.

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