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Las primarias presidenciales de este domingo dejarán a dos representantes de las grandes coaliciones en la línea de partida hacia los comicios del próximo... Siete candidatos presidenciales animan “el baile de los que sobran”

candidatos sin primariasLas primarias presidenciales de este domingo dejarán a dos representantes de las grandes coaliciones en la línea de partida hacia los comicios del próximo 17 de noviembre, pero en la papeleta definitiva no serán los únicos, ya que los votantes tendrán hasta siete nombres más para elegir.

Se trata de candidatos independientes o de pequeños partidos que optaron por competir directamente en la carrera de fondo, haciendo caso omiso a los augures que no les dan posibilidades o de quienes los ven como los animadores del “baile de los que sobran” en esta contienda.

La frase es el título de una canción que el grupo Los Prisioneros entonaba en los años ochenta, referida a los jóvenes que en dictadura militar no veían un futuro y sólo podían dedicarse a patear piedras en las esquinas.

Estos candidatos se excluyeron de las primarias, pero se indignaron con el apoyo que recibieron del Estado (acceso gratis a la televisión masiva) y el despliegue propagandístico que desplegaron los seis aspirantes a La Moneda que competirán este domingo, dos del oficialismo y cuatro de la oposición.

Reclamaron en todos los tonos; exigieron un trato igualitario; clamaron por acceder a los medios masivos. Todo en vano. Nadie les hizo caso y su presencia sigue reducida a exposiciones en aulas universitarias, cenas para recaudar fondos o alguna que otra entrevista en canales chicos de TV, periódicos alternativos o sitios web.

Arrinconados, estos siete aspirantes compiten en la audacia de sus propuestas, que van desde la nacionalización del cobre y del agua y la estatalización de la sanidad y el sistema de pensiones hasta el matrimonio homosexual y la legalización del aborto.

En el discurso de la mayoría, su plataforma de lucha la encabeza la convocatoria a una asamblea constituyente, para dotar al país de una nueva carta magna.

El más conocido del grupo es Marco Enríquez-Ominami, líder y fundador del Partido Progresista (PRO), un exdiputado socialista que ya compitió en las presidenciales de 2009 con un sorprendente resultado del 20,14 % de los votos.

Desde entonces Enríquez-Ominami está en campaña para la próxima elección, confiado en pasar esta vez a la segunda y definitiva vuelta.

Apoyado también por un sector escindido del Partido Socialista y por el Partido Liberal, Enríquez-Ominami está ideológica y políticamente lejos de su padre, Miguel Enríquez, que como líder del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) luchó por crear un “poder popular” y entregó su vida en la dulzura violenta de la lucha armada durante la dictadura.

Marcel Claude, un economista que trabajó en el Banco Central y ha pasado por diversos grupos ecologistas, ha concitado bajo el lema “Todos a La Moneda” simpatía entre los jóvenes desencantados de la política. Le apoyan el Partido Humanista y un minúsculo partido llamado Izquierda Unida.

“Que el pueblo mande” es la consigna del partido Igualdad y de su candidata, Roxana Miranda, una fogueada dirigente de los deudores hipotecarios que esgrime un programa rebelde y rupturista.

El pasado mayo se conoció que Miranda y Claude negociaban para unificar sus candidaturas, pero ella lo descartó y finalmente presentó 37.000 firmas al Servicio Electoral (Servel) para oficializar su postulación.

Franco Parisi es un economista que lanzó su candidatura en enero de 2012 con un discurso basado en el regionalismo, las reformas institucionales y el cambio del mapa político, bajo la consigna “Parisi, el poder de la gente”.

Tiempo atrás, Parisi invitó a Enríquez-Ominami a celebrar unas “primarias independientes” entre ambos, pero éste último se negó de plano y a fines de abril pasado Parisi confirmó que ya tenía las firmas para inscribir su candidatura.

Otro de los candidatos es Tomás Jocelyn-Holt, un ex diputado democratacristiano y destacado dirigente estudiantil en la lucha contra Pinochet en los años 80, que fue designado en enero de 2012 por el partido ChilePrimero, una formación regionalista que en 2009 apoyó a Sebastián Piñera.

En medio de divisiones internas, esa agrupación le retiró su apoyo el pasado diciembre, pero Jocelyn-Holt continuó como un lobo estepario y en mayo pasado dijo tener ya 25.000 firmas de las 37.000 necesarias para la inscripción.

Alfredo Sfeir Younis, otro de los aspirantes, es un economista con más de 20 años de trayectoria en el Banco Mundial, fundador y presidente del “Instituto Zambuling para la Transformación Humana” (IZTH) y que se presenta por el Partido Ecologista Verde, que lo eligió en unas primarias internas.

Cierra la lista Gustavo Ruz Zañartu, sociólogo y ex militante del Partido Socialista, candidato del Movimiento por una Asamblea Constituyente, que llamó a los votantes de las primarias de este domingo a marcar, además de su preferencia, la sigla “AC” en la papeleta. Actualmente trabaja en la recolección de las firmas necesarias para oficializar su candidatura.

Si todos ellos logran llegar al 17 de noviembre, la elección presidencial de este año tendrá el mayor número de candidatos desde la recuperación de la democracia, lo que para el analista Manuel Hidalgo no es sino la expresión “de una sociedad cada vez más diversificada frente a una clase política incapaz de leer sus necesidades y menos de satisfacerlas”.