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El Mostrador/ Por Felipe Saleh.- La oferta de la Fiscalía no fue igual para los tres soldados. Por eso decidieron quedarse en Iquique a... Cómo funciona el contrabando de autos en la zona donde fueron detenidos conscriptos bolivianos

ChallapataEl Mostrador/ Por Felipe Saleh.- La oferta de la Fiscalía no fue igual para los tres soldados. Por eso decidieron quedarse en Iquique a la espera de un juicio. Dos de ellos son primos y viven en Challapata, una ciudad altiplánica donde la mafia de los autos usados a la que perseguían sigue en pie, a pesar de las medidas del gobierno de Evo Morales, cuyas declaraciones siguen alimentando la tensión diplomática entre ambos países.

Quinoa, leche, carne de llama y quesos de oveja son los principales productos que durante años han sido el sustento de los aymaras que viven cerca de Challapata, un pueblo de 20 mil habitantes y diez policías; a poco más de 100 kilómetros de Colchane en la frontera con Chile.

De este pueblo son los soldados, Augusto Cárdenas García (19) José Luis Fernández Choque (18) y Alex Choque Quispe (19), todos conscriptos del regimiento “Satinadores de Montaña Méndez Arcos”, emplazado en esa localidad.

Algunos de sus familiares que viajaron hasta la cárcel de Alto Hospicio, desde donde regresaron el domingo a Bolivia, hablan mejor en quechua que en español y siguen practicando las costumbres características de su etnia. Como la abuela del soldado José Luis Fernández Choque, doña Augusta, que se llevaba en la espalda envuelto en una manta tejida, a su bisnieto de 6 meses cuando este jueves fue a despedir a la delegación que vino a visitar a los detenidos.

“Joselo”, como lo llaman en el pueblo, era quien sostenía el fusil cuando la patrulla de Carabineros los detuvo en el altiplano. Pero como el resto de sus compañeros, no entendió bien la oferta del fiscal Manuel Guerra de “suspender el procedimiento” a condición de que se fueran inmediatamente de Chile “porque hablaba demasiado rápido”, según dice su abogado Roberto Celedón, quien solicitó un receso de 10 minutos en la audiencia de ayer para explicárselas.

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OVEJAS Y UN BMW

La frontera entre Chile y Bolivia cubre una distancia de 850 kilómetros, llena de caseríos o pequeñas aldeas metidas en quebradas que rozan los 4000 metros de altura.

El límite entre uno y otro país está marcado por torretas de fierro, o “hitos” dispuestos esporádicamente en la zona. Según cifras extraoficiales de Carabineros hay 80 pasos fronterizos en la zona cercana a Iquique, pero sólo Colchane tiene control habitual.

En una de estas quebradas, conocida como La Queka 60 kilómetros al norte de Colchane, fueron detenidos los 3 soldados bolivianos, a las 13:45 horas de Chile el 25 de enero.

Según declararon el viernes, ellos se encontraban en territorio boliviano cuando un grupo de diez carabineros llegó a detenerlos por ingresar de forma ilegal en un jeep militar a territorio chileno portando un fusil de guerra. Hecho ocurrido hace exactamente un mes.

Puede que los soldados no sepan de geografía, pero sí saben de cerca cómo es el negocio del contrabando de vehículos usados, que se ha convertido en una importante fuente de ingresos para la gente de Challapata. Aquí una familia puede guardar hasta 15 autos en garajes improvisados en sus casas, y luego los venden en la feria dominical, donde un BMW, una van Mazda y los Toyota Rav4 se venden al lado de los productos agrícolas y el ganado.

LA DESARMADURÍA EN EL ALTIPLANO

En junio de 2011 fue promulgada en Bolivia la Ley de Regularización y Saneamiento Vehicular, con la que cerca de 100 mil autos ilegales, obtuvieron sus papeles en regla. Para esa época unos 100 autos diarios entraban desde Chile hacia Bolivia.

Los autos no son necesariamente robados. El negocio parte en la Zona Franca de Iquique, donde los bolivianos compran vehículos a los importadores, en su mayoría paquistaníes y luego son llevados sin patente hasta la frontera. A veces en camiones.

“Muchos lograban pasar la frontera con papeles, donde venían rotulados como chatarra” admite un oficial de Carabineros apostado en la frontera. Para conseguirlo, la red de contrabandistas usaba de fachada una desarmaduría de autos montada en Cariquima, al sur de Colchane y donde viven aproximadamente 400 personas. La planta fue cerrada por la policía en 2009.

LA GUERRA CONTRA LOS “CHUTOS”

Pero la mafia que rodea a este negocio de los autos “Chutos” como se conocen en Bolivia, siguió activa después de la ley aprobada por el gobierno de Evo Morales.

Los autos usados que conforman este mercado cuestan un 50 % menos que en Chile. Por ejemplo, un BMW Z3 descapotable del año 2004 puede costar US$ 9000 dólares ($ 4.500.000 aprox); un Nissan Terrano, un Toyota 4Runner del 2005 en adelante se pueden comprar desde US$ 4000 ($ 2.000.000).

A todos estos precios se debe agregar unos 50 mil pesos chilenos para ir pasando las “trancas” o controles policiales en Bolivia, dependiendo de la ciudad hasta donde vaya el auto, y otra suma similar para comprar las placas patente. “Dada la topografía de la zona es muy difícil ejercer un control efectivo. Además no tenemos los medios suficientes”, reconoce extraoficialmente una fuente de Carabineros en la zona.

El negocio es una industria que no pasa inadvertida en Bolivia, donde el ingreso promedio per cápita es de  US$2.200 dólares, mientras que en Chile el 2011 fue de US$16 mil en 2011, según datos del Fondo Monetario Internacional. “La policía boliviana y sus autoridades aduaneras muchas veces actúan como facilitadores”, afirman Carabineros de Colchane.

La policía está al tanto de que las redes de contrabando son formadas por chilenos y bolivianos, y que en algunos casos, los bolivianos compran sus autos pagando con cocaína. “Un auto equivale a dos o tres kilos de droga” afirman.

Para el gobierno de Morales es un tema prioritario acabar con el contrabando. En octubre del año pasado un operativo militar con tanquetas incluidas,  bautizado como “Pichay”, (“limpiar” en quechua) les quitó el poder a los contrabandistas que habían largamente sobrepasado a la policía que intentaba terminar con el negocio. La acción terminó en una balacera entre delincuentes y el ejército que dejó dos muertos y cinco heridos.

Antes, en agosto, un contrabandista murió en un enfrentamiento con una patrulla boliviana cuando intentaban cruzar vehículos en la zona del salar de Uyuni.

LA PATRULLA DE LOS PRIMOS

En ese contexto se entiende que el 25 de enero la patrulla que formaban   los tres soldados, más  el sargento Luis Quino, haya disparado al aire para detener a un grupo de contrabandistas distribuidos en siete autos, que al verlos, huyeron; dejando abandonado uno de los vehículos que el sargento a cargo ordenó custodiar a los conscriptos, fusil en mano, mientras él continuaba la persecución. Antes, según declararon los soldados, los contrabandistas les habrían ofrecido un soborno.

Pero según la versión de las autoridades bolivianas, los contrabandistas advirtieron a Carabineros de la presencia de los militares altiplánicos y procedieron a detenerlos.

Los soldados que el domingo recibieron una carta de Evo Morales y ya tienen status de héroes  en su país, decidieron quedarse en Chile a la espera de un juicio. “Somos una patrulla, cualquiera de nosotros podría haber tenido el arma, estábamos cumpliendo la misma misión, somos los tres de Challapata, del mismo regimiento, no hay ninguna razón para que se distinga entre nosotros, los tres estábamos obedeciendo una orden de represión al contrabando”, dijeron a través de su abogado.

Aunque uno de ellos, Augusto Cárdenas, había aceptado la propuesta de la fiscalía que lo hubiera llevado de vuelta a Bolivia, minutos después se retractó. Él, junto a Álex Choque, quedaron libres con firma semanal, mientras José Luis Fernández Choque, primo de Álex, deberá cumplir arresto domiciliario nocturno. Para estos efectos, el diputado Hugo Gutiérrez ofreció su casa en Iquique, adelantándose al alcalde Jorge Soria que también propuso la suya.

Pero este no es el primer caso de soldados que cruzan la frontera difusamente delimitada entre Bolivia y Chile. Por eso, en algunos círculos diplomáticos se ha criticado la forma en que se abordó este incidente. “Me gustaría saber quién en el Gobierno tomó la decisión de llevar a la justicia de manera tan dilatada lo que cotidianamente se soluciona con las legítimas y debidas protestas y sanciones que no se extienden en el tiempo, ni generan crisis diplomática”, dijo el senador Alejandro Navarro.

Así al menos ocurrió en 2011 cuando 14 soldados bolivianos fueron detenidos en el salar de Coipasa, ejerciendo labores similares. El contingente fue  expulsado del país  luego de un breve procedimiento judicial.