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Por Alejandro Bell Jaras, Economista, Director de Autonomía Tarapacá 2020 Un acucioso análisis sobre el comportamiento electoral de los chilenos, en las recientes elecciones municipales, realiza... Poder Ciudadano: más y más Democracia

Por Alejandro Bell Jaras, Economista, Director de Autonomía Tarapacá 2020

Un acucioso análisis sobre el comportamiento electoral de los chilenos, en las recientes elecciones municipales, realiza “Autonomía Tarapacá 2020”. Que, dicho sea de paso, en Iquique desplegó un trabajo de opinión pública, a través de una encuesta, que graficó claramanente los resultados que posteriormente se exhibieron en las elecciones Municipales 2012.  Lea acá, la editorial de este organismo, que dirige el prestigioso economista, Alejandro Bell Jaras:

Los resultados de la elección municipal del 28 de Octubre, según se interpreten, han permitido que todos se declaren ganadores. Gana la derecha porque dice controlar Municipios mayoritarios en población, gana la Concertación porque afirma tener  más Alcaldes y Concejales que la Alianza, ganan los grandes (aunque ya no son grandes) y ganan los chicos porque dicen tener un  par de Alcaldes por aquí y por allá. ¿Es esto efectivo?

Lo cierto es que la  heterogeneidad de los resultados permite  diferentes argumentaciones y también  , por qué no decirlo, manipulaciones. No parece posible establecer un patrón único de interpretación  que se pueda generalizar a nivel nacional. Sin embargo, es posible identificar algunas tendencias generales que han caracterizado este proceso:

En primer  lugar, el predominio de lo local, regional por sobre la politización de carácter nacional: El electorado se ha inclinado por personalidades de manera transversal  antes que por partidos, se ha premiado a los “buenos Alcaldes” y castigado  a los “ malos  Alcaldes”. La utilización de figuras presidenciales en la propaganda ha servido de poco o ha tenido muy poca incidencia. En este contexto, el sistema binominal  ha seguido operando en  favor de una oferta de candidaturas supeditada  a  las listas estructuradas y  “negociadas”  por los partidos. Los independientes y los nuevos liderazgos siguen teniendo dificultades insalvables para competir con los Pactos y sub-pactos, de allí que muchos de ellos han debido refugiarse en el paraguas de un determinado partido político, no por convicción sino por conveniencia.

Es claro que el gran protagonista de la elección ha sido el nuevo sistema electoral y su consecuencia inmediata el alto nivel de abstención. Sin embargo, este no parece ser un factor que haya incidido en los resultados, porque si bien ha disminuido el universo de votantes efectivos la distribución porcentual por candidatos y listas  parece ser la misma. De allí que unos dicen que perdieron por la abstención y otros dicen que ganaron por la abstención. Este fenómeno era esperable, aunque no en su actual dimensión, por el alto rechazo de la ciudadanía respecto de los partidos políticos y la poca atracción de las propuestas, que nuevamente estuvieron centradas en la publicidad antes que en los contenidos programáticos. La abstención ha sido un mensaje de la ciudadanía a todo el sistema político “ o cambian o crecientemente disminuirá la participación ciudadanía y se profundizará la crisis de representación”

A pesar de la gran diversidad de los resultados, se revela una tendencia nítida de rechazo al Gobierno y a los Partidos que lo apoyan. Tanto en cantidad de votos como en  número de Alcaldes y Concejales la derecha ha sufrido una derrota. Pero no es un triunfo de la Concertación, aunque muchos pretendan atribuírselo, Ya lo han dicho expresamente las tres Alcaldesas  electas en Providencia, Santiago y Ñuñoa  “no hay que sacar cuentas alegres este no es un triunfo de la Concertación”.  Sí, es un triunfo de la oposición como fenómeno social y político amplio, más bien como una potencial fuerza política y social, que aún no tiene estructura, definición y menos conducción.

Extraordinariamente relevantes son  los resultados en algunas comunas y regiones, porque obedecen a fenómenos políticos nuevos y que requieren una interpretación especial. Es el caso de las comunas de Providencia, Santiago y Ñuñoa. Un elemento común a estas tres comunas era la personalidad y conducta de los tres ex-ediles que se han caracterizado por representar la esencia del autoritarismo, la prepotencia y la soberbia, cuya expresión más flagrante fue su reacción frente al movimiento estudiantil. Tanto Labbé, Zalaquet y Sabat, sobrepasaron toda regla de conducta democrática y abusaron de su poder en nombre de la buena gestión. Sin lugar a dudas  su derrota es un triunfo del movimiento estudiantil, posiblemente no en votos directos  de estudiantes, pero sí en la influencia en sus padres y en la ciudadanía en general. Es el triunfo de un movimiento  social que sigue vivo. Especialmente significativa es la experiencia de Providencia como construcción de una nueva forma de hacer política y de participación democrática. Es un ejemplo que debemos replicar y multiplicar.

La conclusión general es que vivimos una período de gran importancia para el país, ya que el próximo año debemos elegir un nuevo Presidente/a y un nuevo parlamento. La voz ciudadana, de los que votan y de los que no votan es coincidente: Más participación, más poder ciudadano, más democracia.