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The Clinic / El Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales, dirigido por Rafael Gumucio, le entregó a Delfina Guzmán el Premio Nacional... Delfina Guzmán: “Me encanta que Bachelet esté callada”

The Clinic / El Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales, dirigido por Rafael Gumucio, le entregó a Delfina Guzmán el Premio Nacional de Humor Jorge “Coke” Délano. La actriz de TVN, que no tenía idea de que estaba siendo considerada, dice que pasó la dictadura riéndose de los milicos, que el país tiene una rabia desenfrenada y que Bachelet -a quien quiere como una hija- no tiene por qué hablar.

Un factor importante en la decisión del jurado del Instituto de Estudios Humorísticos fue la participación de Delfina Guzmán en la histórica compañía ICTUS, la cual dio vida a La Manivela a principios de los ’70, programa que revolucionó la forma de hacer humor en la tele al basarse en la crítica de la sociedad y la realidad. Luego de eso llegó a TVN donde se ha desarrollado en diversas teleseries. Criada en una familia de clase alta y conservadora, sorprendió cuando decidió estudiar Teatro en la Universidad de Chile. Pero la vida es loquilla y a ella también la dejó marcando ocupado su hijo cuando, luego de haber sido ministros de Lagos y de Bachelet, llegó a la dirección del Canal de Luksic.

-¿El humor sirve para lograr cambios?
-El humor nunca sale de una persona que esté enojada y que lo dice con rabia. El caso de Chávez, que sin duda el pueblo venezolano lo adora, es una persona cuyo humor es tan enojado, tan brusco, tan agresivo. La agresión es lo contrario del humor. El humor es humanidad, cuando se pierde la humanidad se pierde el humor inmediatamente. Fíjate que cuando yo estaba en el Ictus hacíamos obras bien puntudas, incluso una vez estaba el Mamo Contreras sentado en la platea. Y nosotros nos pudimos defender con el humor. Esa es una muy buena defensa.

¿Cómo mantiene el humor frente a una realidad difícil? 
Uno se sabe defender, es lo primero que aprende. Cuando vino la dictadura, yo era militante de izquierda y curiosamente uno tiene tantas contradicciones en su formación. Yo vengo de una familia oligárquica, entonces yo me armé en la cabeza desde la oligarquía la idea de que este país me pertenecía a mí. Que este era mi país, mi gente, lo que yo quiero y añoro. Y eso me hizo mirar a esta gente como gente extraña que no tenían derecho a nada porque no eran chilenos. Porque parecían de otro planeta y me parecían gente destestable, despreciable y que los sigo considerando igual. Pero a me puse subjetiva y a algunos los empecé a querer. Esa es la tragedia.

-¿Y cómo hizo para mantener el humor a través de eso? 
-Por el grupo donde yo estaba. En el humor tienes que sentirte apoyada. Nos reunió el tener un pensamiento parecido. Mira, un 11 de septiembre y estaba parada con un grupo de mujeres en Antonio Varas, cerca de la iglesia. Éramos anti Pinochet y estábamos ahí porque venían saliendo del Diego Portales todas las mujeres de estos pelotudos y yo no me aguanté. Pararon en un momento, y yo me acerqué y les toqué el vidrio. Les dije: “por Dios señora que andan mal vestida ustedes. Qué pena que este gobierno no se haya preocupado de vestir bien a la gente que trabaja ahí, ese vestido le queda pésimo”. Y eso es humor, porque nunca se imaginaron que una upelienta les iba a decir eso. Y así pasé la dictadura, riéndome de esta gente. Riéndome a carcajadas de lo que hacían, de lo que pensaban, de las estupideces que hacían, de cómo hablaban. Como me río un poquito ahora también.

Bachelet

-¿Qué consejo le daría a Michelle Bachelet? ¿Tiene que hablar, tiene que venir?
-Mira, ella fue amiga de mis hijos, para mí es como una hija, la encuentro genial, la adoro. Y me da tanta pena pensar que a la edad que tiene, que es una edad tan importante, cuando tu ya estás más asentada en la vida, cuando tu madurez ha alcanzadoun desarrollo importante; tener que echarse encima esta mochila espantosa de este país tan sangrante, con tanto odio. No, no es odio la palabra porque el odio tiene su fortaleza. La gente anda picada. Y eso es una rabia inconducente porque no tiene energía.

-Pero entonces, ¿cree que Michelle tiene explicitar su opción política? 
-A mí me encanta que esté callada. Encuentro que es como sacarle la lengua a todos estos ansiosos. Eso es un hecho de humor. Que se quede callada. ¿Qué tiene que andarle dando explicaciones a nadie? Si no ha tomado determinaciones todavía, las tomará cuando ella quiera, si tiene todo el derecho.

-¿Qué le ha parecido el gobierno de Piñera? 
-Mira, yo el otro día estuve con Piñera porque somos amigos de muchos años atrás. Él tenía la Fundación Futuro destinada al desarrollo de la cultura y me ayudó mucho en varias oportunidades. Bueno, y estuve con él porque se inauguró el Salón Gonzalo Rojas en La Moneda. Y pensé ¿para qué se metió en esto? ¿Cuál es el gusto de ser presidente? No me cabe en la cabeza. Un hombre inteligente, porque es muy inteligente, que tiene una buena familia, que vive en un país marailloso. También me da pena. Encuentro que es un desperdicio porque es un hombre que podría haber dado tanto en otras cosas, en fundaciones, para mejorar la pobreza.

-¿Es compatible ser amiga de Piñera y Bachelet?
-Absolutamente. Porque me guío por una sola ley: soy rigurosamente subjetiva. Y no pienso cambiarme de línea. Yo a la gente cuando la quiero, la quiero con sus cualidades y sus defectos. No es la misma relación que tengo con el uno y con el otro, naturalmente, pero mis cariños no se oponen unos con otros, se suman.

-En La Segunda habló del mundo de la televisón, que era muy malo el ambiente. 
-Mira, yo a los de Televisión Nacional, los adoro, he trabajado 30 años ahí, pero hay una deshumanización espantosa. No hay nobleza. Se acabó la nobleza en ese canal, cada uno tira para su lado. Lo peor es que la zanja más grande que hay ahí es entre los dos polos: los trabajadores, que son los actores, la gente de prensa, la gente que está ahí en la rutina diaria, los camarógrafos, los técnicos, esa es la gente que arma todo. Y está ese otro lado que son todos los jefes de área, que son lo pelotudo al cubo. Yo no puedo ver a esa gente. Y no respetan el trabajo de uno porque no lo conocen, porque no saben lo que le pasa a una actriz, qué es lo que le pasa por dentro, qué pensamos, cuáles son nuestros sueños, no tienen idea. Y esa gente es la que manda, decide los programas, las programaciones. No, yo no les tengo ningún respeto. Ninguno.

-Pero ahora su hijo Nicolás forma parte de ese lado de la tele
-Yo le he hablado mucho y por lo que he oído, él está permanentemente en contacto con todos los creadores. Él fuma como condenado, entonces yo le digo: vaya a fumar al patio, júntese con la gente, conéctese, comuníquese con la gente que trabaja. Eso es lo único importante en un jefe. Y eduque para que ellos lo eduquen a usted. Bueno, los hijos no le aguantan muchos consejos a las mamás, pero él sabe que esto es lo que yo pienso y él me respeta y me quiere mucho.