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En medio del proceso de reestructuración impulsado por la Rectoría de la Universidad Arturo Prat, UNAP,  el Consejo Regional de Tarapacá, CORE, asumió un... Consejo Regional da respaldarazo a académicos y funcionarios de la UNAP

En medio del proceso de reestructuración impulsado por la Rectoría de la Universidad Arturo Prat, UNAP,  el Consejo Regional de Tarapacá, CORE, asumió un rol de respaldo a los  funcionarios y académicos recientemente despedidos, en lo que se ha sido denominado por parte de las autoridades universitaria, como “optimización organizacional”; mientras que la Asociación de Académicos teme que se produzcan contrataciones de profesores horas, precarizando el empleo académico y pide la recontratación de los funcionarios desvinculados.

El primero en reaccionar hace un par de días, fue el CORE Isidro Saavedra, que alzó públicamente su voz de protesta, especialmente porque desde el gobierno, se han destinado importantes recursos para apoyar una instancia de universidad regional.

Esta mañana, otros consejeros citaron oficialmente a los dirigentes de los académicos, liderados por el presidente de la Asociación e Funcionarios, Víctor Guerrero, de modo de conocer de primera fuente, qué es lo que ocurre al interior de la UNAP. No es un misterio que el clima laboral se encuentra enrarecido tras los despidos y que existen mucha tensión.

Para Guerreo, la invitación del CORE, se entiende como un gran respaldo para los académicos de la UNAP. El dirigente y académico expuso la actual situación universitaria indicando que la crisis tiene su génesis “en el abandono de las universidades regionales por parte del Estado”.

A ello, en el plano regional se suma “la mala gestión de las rectorías para enfrentar ese abandono, incrementando ingresos por parte de Merino (anterior rector(  y enfatizando el ahorro en el caso de Soto. (actual rector)”.

Producto de la gestión deficiente histórica, señala Guerrero que el endeudamiento  “hoy alcanza a 15 mil  millones de pesos, lo  que a nuestro juicio no se solucionan con las medidas autoritarias de Soto, puesto que se requiere un acuerdo más
comprometido con los académicos para avanzar hacia miradas estratégicas y más profundas que las indicadas por la consultora contratada por la universidad”

Expuso a los CORES que solicitan su apoyo para el reintegro de los despedidos, porque a su juicio  en estas desvinculaciones  “hubo falta de
transparencia y de seriedad”, perdiendo “capital humano necesario para la calidad de la formación profesional de los estudiantes”.

El mayor temor de los académicos es que a partir de esta reestructuración, y para completar las necesidades académicas de cada carrera, se reemplace a los docentes despedidos por los llamados profesores horas, “precarizando el empleo académico, lo cual rechazamos”, enfatizó Víctor Guerrero.