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Guillermo Jorquera Morales, ex  Director del TIUN – TENOR Recientemente con motivo de un estreno teatral en Iquique, “Isabel desterrada en Isabel” del dramaturgo chileno Juan... “Sembradora del silencio”

Guillermo Jorquera Morales, ex  Director del TIUN – TENOR

Recientemente con motivo de un estreno teatral en Iquique, “Isabel desterrada en Isabel” del dramaturgo chileno Juan Radrigán, en el Espacio Antifaz, conversando con la actriz y su director, después de los bravos y de los aplausos, les escuché decir, con un dejo de orgullo, que ellos eran de la “cantera” de la Sonia Sepúlveda.

Esa frase, dicha con convicción positiva, me hizo pensar en el trabajo en silencio que realiza la “Sepu”, como “cariñosamente”  la llaman sus pares, y a la vez recordé un artículo que yo escribí sobre ella, hace ya 15 años y que nunca fue publicado.

El artículo lo titulé “Sonia Sepúlveda y los premios APES de Iquique”, porque ese año, 1997, entre los premiados por APES, estuvieron Rodrigo Bazaes y Theddy  Zorrila, ambos iquiqueños y de la “cantera” de la “Sepu”. El primero por su proyecto escenográfico para alojar tres propuestas teatrales en un mismo dispositivo escénico en el Teatro Antonio Varas de la Universidad de Chile; “Comedia de equivocaciones” de Shakespeare, “La Marejada” de Jorge Díaz y “Fantasmas Borrachos” de Juan Radrigán. Y la segunda por formar el elenco de “La Reina Isabel cantaba Rancheras” en el personaje de la “Malanoche”, obra basada en la novela homónima de Hernán Rivera Letelier, puesta en escena por el Teatro Imagen, con la Dirección de Gustavo Meza.

Han pasado 15 años de aquello, y hoy en este acertado montaje de teatro chileno, la actriz y el Director, que hace su carrera en Santiago, me confiesan que ellos son de la “cantera” de la Sonia.

Pienso que Sonia se merece estas menciones y tal vez más que eso, es cierto que ella no les formó el talento, pero es indudable que los orientó, los enfrentó con el mundo del teatro, les inyectó disciplina teatral y les enseñó que el teatro sólo se puede hacer con amor

Ella empezó a trabajar con alumnos en talleres teatrales en la Academia Iquique, de donde provienen Rodrigo y Theddy y luego siguió haciendo escuela en el colegio inglés, de donde provienen estas nuevas semillas: Marisol Salgado y Jaime Guzmán Brantes.

Es probable que nosotros nos hayamos olvidado de ella, porque su trabajo es silencioso, alejado de salas y de los medios, pero ella sigue trabajando, sigue sembrando, sigue teniendo reconocimiento de sus alumnos ya profesionales y exitosos.

Hace muy poco tiempo para el día del Teatro Chileno, la vi en escena, en el único estreno que se realizó en esa celebración, “Las Mujeres de Neruda”, propuesta de la ATI con la creativa dirección de Carola González Alville, interpretando su papel (la madre de Neruda) con dignidad, con obediencia y con el esfuerzo de obrera del teatro que siempre ha tenido.

Sin embargo cuando realmente me emocioné, fue el domingo recién pasado, en el dominical desfile de la Plaza Prat, con motivo del próximo aniversario del Colegio Inglés, después de la presentación de todo el alumnado, de los diversos talleres extraescolares y Actividades Curriculares de Libre Elección que ese establecimiento realiza, ella pasó, al compás de la potente y sorprendente Banda Escolar del colegio, a la cabeza de su taller de Teatro, formado por una pléyade de alumnos representando al pasar, a una serie de personajes y estilos teatrales, ella se veía orgullosa, seria y solemne, dignificando su trabajo, detrás, sus jóvenes alumnos jugando fantasías y regalándonos risas y sonrisas con sus “payasadas”:

¿Nuevas semillas?, ¿nuevos profesionales del Arte?, ¿otros premios APES para Iquique? Sin duda, pero ella sólo siembra en silencio.